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miércoles, 14 de septiembre de 2016

◄ ▬ TÉ DE DRAGÓN AMARILLO ▬ ► 6º Cap

Personajes: JongHo [Jonghyun + Minho]
Género: Acción
EEL: +16

Resumen: Jonghyun es un acaudalado jefe de la mafia en Corea del Sur y que por circunstancias de la vida, quizás la mera casualidad, le llevó a coincidir en un desfile chino en el que un disfraz de dragón le hizo recordar una promesa que hacía casi 10 años que había olvidado. Ir a china en busca de un muchacho que tiempo atrás clavó en él algo más que sus ojos duros y severos.
Viaja a Pekín decidido a buscar la marca distintiva de aquel chico, un dragón amarillo...¿Qué le espera a un coreano en las duras calles de china donde abundan mafiosos dispuestos a sacarle las tripas por el simple hecho de ser coreano?

































6º CAPÍTULO



JONGHO MODE



La noche resultó ser de lo más reparadora. De hecho, hacía mucho tiempo que Jonghyun no dormía tan bien y se le hizo raro despertar sin estar resacado. No abrió los ojos hasta que la claridad que se colaba por aquellas puertas de paneles de papel le molestó terriblemente. Al moverse en la cama, se percató de que Minho ya no estaba y aún con pereza, se giró comprobando que tampoco estaba en el baño que había tras la cama... ¿Qué maldita hora era que aquel chiflado chino ya se había puesto en pie? Quizás era tardísimo...Revisó su reloj de muñeca y arqueó las cejas con disgusto, ni mucho menos...¡Eran sólo las 6 de la madrugada!¿Y ya hacía tantísima luz?
Él que por ser el jefe siempre se daba el lujo de llegar tarde a todos lados, estaba ya, recién despierto, de muy mal humor. Se levantó de la cama resoplando y se acercó a la puerta y la abrió. Tuvo que cubrirse los ojos pues se sintió deslumbrado. No se trataba de la luz del sol, eran unos focos artificiales que iluminaban el patio principal y cuya luz llegaba con suficiente potencia como para haberle perturbado. Maldijo y al caminar por el corredor, rumbo al patio principal que estaba en el centro de la gran casa china, se percató de que estaban allí todos los dragones amarillos, encabezados por Minho practicando alguna clase de arte marcial.
Se recostó en la pared y pensó para sí que aquellos chinos eran una pandilla de verdaderos frikis ¿Qué clase de tarado se levantaba tan temprano para hacer el idiota en un patio con otras cincuenta personas? Estaba claro que Minho era esa clase de desequilibrado mental.
Los observó en silencio durante un buen rato, aunque en realidad fue menos de cinco minutos que a él se le hicieron agobiantemente eternos y cuando quiso darse cuenta, volvía a tener sueño, de modo que regresó a la habitación de Minho y se echó las mantas por encima para que la luz no le incomodase. 


No fue hasta casi las 9 de la mañana cuando Minho, ya habiendo entrenado, rezado y pasado por una buena ducha, fue a despertar a Jonghyun. ¿Cómo podía pasar tanto tiempo flojeando en la cama? Aquella relación no llevaba aún 24 horas y ya sentía que la cuesta era cada vez más y más empinada. Eran tan agobiantemente diferentes que no estaba nada seguro de poder seguir con él mucho más tiempo.
Cuando entró en la habitación, comprobó que el coreano se estaba dando un baño y con la voz más amable que pudo, le ofreció que tomase la ropa que quisiera de su armario:


- Gracias, Minho - comentó mientras se secaba el cabello aún metido en la ducha y mirando al más alto a través de la mampara- ¿Qué es lo que hacéis tan importante para levantaros a las seis de la mañana?
- ... Es la hora idónea para entrenar el cuerpo y la mente, los Dragones Amarillos somos unos soldados muy disciplinados, mi padre me crió a mi de ese modo y así he enseñado yo a los míos. 
- ¿Tan temprano?
- ¿No supervisas tú el entrenamiento de tus hombres?
- ¡Claro que no! - se ríe - De eso se encarga la gente que está por debajo de mi, yo soy el jefe, mando, dirijo, esa clase de cosas, antes hacía más trabajo de calle pero ahora paso mucho tiempo en la oficina.
- Vaya...
- ...



Ambos líderes se sostuvieron la mirada de forma casi beligerante, sin saber si era mejor cortar aquello ahora o intentarlo un poco más, ninguno de los dos pensaba en lo que les había hecho no olvidarse durante tantos años, ahora lo único que parecía importante era el hecho de ser absolutamente contrarios entre sí. Finalmente, Minho trató de sonreír para aminorar la presión que de pronto sentía ante la mirada de aquel hombre y con voz calmada dijo:


- Mis hombres me han informado de que los Tigres Blancos están reuniéndose, lo más probable es que el golpe que les dimos ayer a sus famosos cazadores, les doliera.
- ¿Cazadores? ¿Te refieres a los motoristas?
- En efecto. Los llaman cazadores porque al igual que un tigre, no se detienen y persiguen a la presa hasta matarla, lamentáblemente su fuerza de élite no fue suficiente para enfrentarse a nosotros y me temo que eso les ha molestado mucho.
- Mmmn... ¿Por qué vuestros clanes tienen unos nombres tan extraños? Siempre es un animal seguido de un color y no entiendo bien por qué.
- Es una vieja historia china, se trata de cinco animales celestiales o protectores.
- ¿Cinco? Pero vosotros sois cuatro, al menos hasta donde tengo entendido.
- Somos cuatro activos, el Clan de las Serpientes Verdes desapareció hace cincuenta años, nadie sabe porqué, pero todos pensamos que siguen operando de forma oculta, aunque es solo una especulación, pues nunca se ha capturado a uno si es que aún existen.
- ¿Y el resto?
- ¿Quieres que te lo explique mientras tomas algo para desayunar en el comedor?
- Sí -sonríe levemente.


Una vez ambos tomaron asiento en el comedor que se encontraba situado a la izquierda del patio principal de la casa, Minho comenzó a explicarle el porqué de los nombres de los clanes y los colores, claro que en un principio Jong no lo escuchaba porque estaba ocupado intentando encontrarle sabor a la comida que le habían traído y hasta que no logró que el líder chino le trajera por lo menos la sal y la pimienta para darle gusto a la comida, no le hizo el menor caso. Ya algo más irritado, Minho siguió explicándolo:


- Verás, en la cultura china, la tierra está divida en cuatro hemisferios y cada uno de ellos corresponde a un punto cardinal al que se le asocia con un animal. El Norte pertenece a la tortuga negra o azul , que representa el invierno y el agua y es el Yin del fen shui, a esta tortuga se le atribuyen ciertas virtudes como pueden ser la longevidad y la buena salud... El clan de las Tortugas Azules, como los otros, fue formado hace más de dos siglos y se decía antiguamente que sus guerreros eran inmortales por la idea de que el símbolo de la tortuga les propiciaba tales poderes. Actualmente se trata de un clan con una fuerte importancia en los altos cargos políticos y empresariales de toda china, son expertos en el asesinato silencioso, generalmente usan armas con mira telescópica y matan de un solo disparo.
- Suenan temibles -sorbe los fideos y se relame ya escuchando a Minho con interés renovado- Cuéntame más, al final resulta que vuestra cultura es interesante.
- Mi clan, en realidad se llamaba El Clan de el Dragón Verde, pues es el color original del animal mitológico en nuestra cultura, pero cuentan que un segundo grupo, tomó éste nombre e hizo tales abominaciones que para evitar que se nos enlazara con ellos, los líderes cambiaron el color y pasamos a ser los Dragones Amarillos. El Dragón representa el Este y el yang, simboliza la sabiduría, la abundancia y la prosperidad.
- Y de vuestra forma de proceder no tienes porqué contarme, he visto de primera mano que sois como un ejército profesional, todo lo hacéis al mismo tiempo y del mismo modo calculado, ¿me equivoco?
- No, en absoluto -sonrió ampliamente el más alto - El Tigre Blanco representa el oeste y la estación del otoño, es una representación de poder y fuerza que defiende ante cualquier amenaza, es la virtud de los guerreros. El Clan de los Tigres Blancos es conocido por ser el más violento de todos, no suelen dar un paso atrás y sus líderes son despiadados pero predecibles. Piensan poco y actúan por puro instinto si se sienten ofendidos o atacados. Como puedes ver por ti mismo, Niel responde perfectamente a ese patrón.
- Sí, sí que tiene sentido... -se limpió la boca con una servilleta y miró a su compañero - ¿Y el otro?
- Los Fenix Rojos o Pájaros Rojos, representan el sur y la estación de verano, se dice que trae buena suerte y al colocarse una figura suya frente a la casa se consigue tener una visión acertada de todo cuanto rodea a los habitantes de la misma. Los mafiosos de éste clan son muy amigos de atacar con fuego y generalmente no se preocupan si hieren a uno de los suyos... Éste clan no es lo que fue...Actualmente su líder es un psicótico inestable que consume alucinógenos sin medida.
- Pues vaya, no esperaba algo así - rió el más bajo- En Corea simplemente se pone el apellido del que funda la mafia, los nombres como los que vosotros usáis, nada más los ponen los más peliculeros.
- ¿Eso qué significa?
- Allí es a gente a la que no tomamos en serio, pero no sé porqué, me gusta el nombre de la tuya, tiene cierta categoría.
- ¿De verdad lo piensas o lo dices solo por cumplir?
- Me gustan los dragones,dejemoslo en eso.
- A veces eres un buen tipo, Jonghyun.
- ¿Sólo a veces? Si no fueras tan disciplinado te enseñaría lo bueno que soy siempre - se relame los labios.
- ¿Quieres decir sexualmente?
- ¿Qué clase de pregunta es esa? ¡Claro que sexualmente! Y si no vivieras con tanto paleto, te pondría contra la pared y te jodería el culo hasta que me pidieras que parase.
- No creo que eso suceda, tengo muchísimo aguante - se burló el chino.


Durante unos segundos, Jong no supo como encajar aquel comentario. Nunca nadie le había hecho burla a algo de lo que él se sentía tan orgulloso como podía ser su desenvoltura en la cama... Claro que él siempre se lo había tenido muy creído en todo y de pronto no estaba seguro de si era o no tan bueno como pensaba... Vio a Minho reírse en su cara por haber sembrado una duda razonable como era aquella y sonriendo, acabó por callar su carcajada con uno de esos besos que quitaba la respiración y que sin ser menos, dejó al mafioso chino temblando como una gelatina a punto de ser saboreada por una fiera con un apetito voraz. 


- Ah, algo me dice que el señor Choi se ha quedado sin palabras¿mn?
- E-eres incorregible ... -dijo mientras sus mejillas tomaban un color rojo intenso.
- Bueno, mejor ser incorregible que ser un tostón ¿no lo crees así?
- ¿Piensas que soy aburrido?
- Creo que algunas cosas que haces lo son, te falta más vida y menos normas.
- No me han criado así, me gustaría que respetaras mis costumbres como yo respeto que te levantes tarde de la cama.


Se sostuvieron la mirada de forma beligerante una vez más. De nuevo, la magia y la pasión se habían disuelto como el azúcar en el café, sin dejar rastro y con una sensación agridulce en los labios. Minho giró la cabeza para ignorar a Jonghyun y dedicarse a tomar su té de limón y menta, pensando para sí que un hombre como aquel no merecía el valiosísimo tiempo que le estaba costando. A su vez, el coreano pensaba para sí que tanta reverencia a tradiciones que no te daban de comer era una estupidez. De lo que Minho acababa de contarle sobre los otros clanes, estaba casi seguro de que el de los Dragones Amarillos, era el más aburrido de todos, gracias a las estúpidas normas de aquel amargado.
Finalmente se puso en pie y marchó a la habitación del más alto para, una vez más, acostarse en la cama, aunque en ésta ocasión, lo que hizo fue llamar a Key para informarle de que estaba en un sitio seguro y sorprendentemente, también le dio toda la información que Minho le había dado sobre los otros clanes. Key escuchaba atento, la verdad que todo aquello no le interesaba y desde que tuvo ocasión interrumpió a su ex-marido con la pregunta más incómoda que podría haberle formulado:


- ¿Estás con Minho?
- ¿Qué?
- Me has escuchado perfectamente, Jonghyun... Responde inmediatamente... ¿Estás con Minho?
- ¿A qué viene de repente éste interrogatorio?
- Por favor... No soy estúpido, de pronto te da un arranque y te vas a China con sólo dos guardaespaldas, me dejas horas y horas sin saber nada sobre ti y cuando me llamas me sueltas un rollo que no me interesa sobre la mafia china... Sé que es por ese chino al que capturamos aquella vez en los muelles de Busan y que dio tantos problemas... ¡Estás con él, me has mentido!



Jonghyun se apartó el audricular de la oreja cuando su ex comenzó a dar gritos histéricos como lo que era, una diva despechada... Sin embargo no podía por ello quitarle el mérito de haberse dado cuenta de que en aquellos momentos estaba con él. Finalmente cuando parecía que había dejado de gritar para coger aire y ponerse a llorar, Jong volvió a tomar la palabra:


- ¿Por qué te enfadas? Tu y yo no somos nada.
- ¿Cómo puedes hablarme así? Tu me importas... Sabes que siempre me has importado y que ni por un segundo he dejado de quererte... ¡Te has ido a china a buscarte una puta nueva!


De nuevo más gritos y en ésta ocasión, la poca paciencia de la que siempre había hecho alarde Jonghyun, se hizo presente y despreocupado de lo que pudiera o no sentir Key, le colgó. Emitió un prolongado suspiro y al ver una sombra acercarse a la puerta,entornó los ojos. Pocos segundos después, Minho hacía acto de presencia y le preguntaba si pensaba pasarse todo el día en la cama o si por el contrario prefería ir con él a su centro de investigación para entretenerse. Jong no estaba por la labor de acompañarle,de modo que en principio declinó la oferta, pero el líder del clan tuvo la paciencia suficiente y el temple para insistirle en que sería mucho más divertido y productivo que pasarse todo el día mirando al techo o a la pared. Sin duda en eso no se equivocaba, de modo que el más bajo accedió a ir con él, claro que le sorprendió una nueva prioridad, pasaron por una sala abarrotada de armas colocadas en perfecto orden y se surtieron de al menos dos o tres que no fueran muy complicadas de transportar. De no haber sido por aquella pequeña parada, Jonghyun habría olvidado por completo que el día anterior habían matado a los cazadores de los Tigres Blancos y por tanto, estaban en algo similar a una guerrilla, o al menos Minho lo explicó así, ya que una guerra propiamente dicha se daría sólo si Niel daba la cara ante él y dijera claramente que iban a formar una partida de caza para matarlos. Resultaba un poco tonto pensar que algún jefe podía ser lo suficientemente descuidado como para plantarse frente a otro y pretender que no lo mataran... Los chinos tenían demasiadas normas y demasiada ceremonia para cosas que en Corea ya habrían sido consideradas una declaración de guerra, tan simple como "Si tu me disparas, yo te disparo"; no había más vuelta de hoja.
Minho no le dio mayor importancia a sus palabras y marcharon al centro de la ciudad en un coche blindado, como no, de color negro, la elección de cualquier mafioso que se preciara, siempre elegante y discreto. Durante el trayecto, vieron a algunos motoristas del clan de los Tigres Blancos, los seguían a una distancia prudente pero en apariencia no tenían intención de atacar.


- Deben de estar considerando si somos o no un blanco fácil- comentó Minho.
- Con tu brazo escayolado yo sí te consideraría un objetivo sencillo de eliminar.
- No te dejes engañar... Aunque parezca débil en éste estado sigo siendo un gran tirador y ellos lo saben...
- Ya... Hablando de ser un tirador ¿por qué ya no usas tu espada? En Corea recuerdo que siempre la llevabas encima.
- Una espada no puede competir contra una ametralladora, desgraciadamente, he tenido que dejar de utilizarla antes de lo esperado.
- ¿La habrías seguido utilizando? Minho, una cosa que me sorprendió mucho es que siguieras usando espada cuando el mundo ya ha avanzado lo suficiente como para permitirnos unas armas más mortíferas y eficaces.
- Ya te he dicho que me criaron así... Esa espada es como una extensión de mi brazo, el no poder usarla me hace sentir incompleto.


Jonghyun se preguntaba por qué le costaba tanto entender a Minho. Después de tanto tiempo era como si aquel muchacho del que creía haberse enamorado tantos años atrás, nunca hubiera existido.
Se sostuvieron la mirada por unos segundos y de no haber sido por el sonido de un disparo, incluso podrían haber llegado a besarse. 
Minho giró la cabeza apresuradamente con el tiempo justo de ver a los motoristas disparar hacia las yantas del coche con toda la intención de reventarlas y provocar un accidente que tenía todas las papeletas para ser mortal. No hizo falta que ninguno diera indicaciones al otro, cada uno por una ventanilla, se dispusieron a defender el vehículo, Jonghyun hizo alarde de su temeridad abriendo del todo la ventanilla y asomando parte del cuerpo por la misma mientras con los brazos extendidos empuñando firmemente las armas, disparaba a bocajarro contra todo motorista que se le cruzara en el campo de visión. Aquellos hombres, demostraron ser mucho más experimentados que los de el día anterior, pues su manejo de la moto era casi de acróbatas de circo. Uno de ellos, si bien por lucirse o por necesidad, hizo saltar su moto hasta subirla sobre el techo del vehículo en el que ellos iban, era como una película. Minho gritó a Jonghyun para que le cubriera y tras sacar medio cuerpo por la ventanilla, sin poder sujetarse a ningún lado ya que con el brazo escayolado le sería imposible, alzó su brazo sano y disparó a aquel motorista antes de que tuviera tiempo siguiera de apuntarle con una escopeta de doble cañón. El motorista fue arrastrado por su propia moto en caída libre hasta el suelo en un derrape del coche blindado y fue entonces cuando Jong se percató de que Minho estaba intentando sujetarse de algo sin lograrlo. Él sin embargo fue lo bastante rápido como para meterlo de nuevo en el habitáculo del vehículo y ponerlo así a salvo. Una sonrisa cómplice por parte de ambos y de nuevo volvieron a la carga, cada uno a disparar por un lado de la ventanilla. Sin embargo, los motoristas pronto adelantaron al coche dejándolo rezagado, podría haber dado la impresión de que huían de no haber sido porque más adelante, la calle por la que transitaban, estaba cortada. Sí, el paso estaba cortado por un grupo de al menos 30 motoristas y a saber cuántos hombres armados a pie, todos ellos vestidos de blanco y con el emblema del tigre en la ropa. 
Agudizando la vista, Jonghyun fue capaz de reconocer a Niel entre los motoristas, aunque no era de extrañar que ocupara justo el centro de aquella monocromática exhibición de fuerza. Fumaba un cigarro mientras veía el coche detenerse y parecía saber que todo iba a irles bien en aquellos momentos. Minho por su parte ordenó a Jong subir las ventanillas del coche y simplemente esperar a escuchar lo que aquel niño tenía que decirles aunque...


- ¿Veis lo que pasa, Dragones Amarillos? ¿Veis qué pasa por meteros con los Tigres Blancos? -dijo en medio de una socarrona carcajada el joven Niel.


Ninguno de los dos líderes mafiosos dijo nada...Claro que tampoco supieron qué decir cuando de ambos lados de Niel, surgieron entre la multitud blanca,dos hombres con sendos bazocas sobre sus hombros. Jonghyun y Minho se miraron, aquello no pintaba bien para nadie... Un coche blindado podía soportar balas...Pero dudaban mucho que pudiera soportar dos misiles de aquella magnitud.


- Minho... Algo me dice que no vamos a salir con vida de ésta -dijo con voz firme Jonghyun pero casi en un susurro.
- ...




FIN DEL 6º CAPÍTULO


JONGHO MODE

lunes, 25 de julio de 2016

◄ ▬ TÉ DE DRAGÓN AMARILLO ▬ ► 3º Cap

Personajes: JongHo [Jonghyun + Minho]
Género: Acción
EEL: +16

Resumen: Jonghyun es un acaudalado jefe de la mafia en Corea del Sur y que por circunstancias de la vida, quizás la mera casualidad, le llevó a coincidir en un desfile chino en el que un disfraz de dragón le hizo recordar una promesa que hacía casi 10 años que había olvidado. Ir a china en busca de un muchacho que tiempo atrás clavó en él algo más que sus ojos duros y severos.
Viaja a Pekín decidido a buscar la marca distintiva de aquel chico, un dragón amarillo...¿Qué le espera a un coreano en las duras calles de china donde abundan mafiosos dispuestos a sacarle las tripas por el simple hecho de ser coreano?




CAPÍTULO 3º

JONGHO MODE




Una vez su jet privado aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Pekín se planteó si habría sido o no buena idea ir. Se levantó de su asiento de cuero blanco cuando sus empleados abrieron la compuerta y con calma esperó a que colocaran la escala para bajar y luego echó un rápido vistazo al lugar, aunque era de noche y no se apreciaba tampoco en exceso la luz de la pista de aterrizaje, pero una vez entró en el edificio, observó que incluso a aquellas horas de la madrugada, el bullicio de gente era notable. Tampoco es que le sorprendiera, en Busan siempre había mucho movimiento, sobretodo en los meses de verano ya que sus playas eran de las más apreciadas por los coreanos... 
Se notaba que estaba ya en otro país, el olor era tan diferente al de su hogar... Allí apestaba a contaminación y lo cierto es que esperaba no pillar ninguna enfermedad.


- Ya no hay vuelta atrás - se dijo a sí mismo- Tengo que encontrar a Minho, si es que sigue vivo.



Una vez revisó la terminal por encima,se dirigió junto a dos de sus hombres, que eran quienes cargaban el equipaje, hacia la salida del aeropuerto con paso firme mientras uno de ellos hacía una llamada para que un taxi pasara a recogerlos mientras tanto el otro llamaba para alquilar dos habitaciones de hotel, la suit principal para su líder y la habitación contigua o más cercana para ellos dos. Aunque en principio viajaba solo, Jonghyun no se podía permitir el lujo de estarlo por completo. Dos hombres de escolta eran suficiente y teniendo a Key en Busan a la cabeza de las actividades de la mafia, podría decirse que estaba absolutamente todo bajo control.
Antes siquiera de  pisar la calle, Jonghyun se puso una mascarilla, sabía que el aire de las ciudades chinas estaba bastante contaminado y si había algo que quería evitar en aquellos momentos, era intoxicarse. Él no lo sabía pero desde su llegada ya había algunos hombres de Minho siguiéndole y sacando fotos de casi todo lo que hacía como si fuera un famoso del que incluso un estornudo merecía la pena para la portada de alguna revista. El objetivo no era otro que mantenerlo vigilado para poder informar a Minho de cualquier cosa, claro que para ello era necesario que aquel coreano no se diera cuenta de que le estaban siguiendo. Por suerte, Jonghyun iba demasiado preocupado por sus propios pensamientos como para darse cuenta de que le seguían, claro que aquellos espías, eran quizás de los mejores del mundo, no parecía en absoluto que hubiese nadie fuera de sitio ni haciendo nada sospechoso o fuera de lo normal.

Esperó en la zona de los taxis hasta que sus hombres localizaron uno de aquellos autos de lujo que se estacionó delante de ellos como si de antemano supiera a quién tenía que llevar. De lo que no se percató nadie salvo Jong, fue de que para vivir en china, aquellos hombres entendían el coreano y peor aún, lo hablaban con fluidez. Se le hizo extraño, pero quizás solo era una ampliación de conocimientos en la ciudadanía por parte del gobierno. Sin embargo se trataba de otro de los hombres de Minho, un requisito indispensable era el dominio de al menos 4 idiomas para los hombres y mujeres que componían su clan mafioso, entre ellos, el coreano. Para quienes no tenían conocimientos de éste idioma, era el propio Minho el que pagaba de su bolsillo en una academia particular para que aprendiesen a hablar y escribir en coreano con fluidez... Era una forma de asegurarse de que el día que Jong fuese a China, sus hombres estuvieran capacitados para entenderlo...


Sin sospechar nada, Jonghyun subió al coche junto a sus hombres y llamó a Key para informarle de que ya estaba en Pekín y que le llamaría dos veces al día para mantenerse informado sobre cómo iba todo en Busan:


- Me siento como si no confiaras en mi criterio- replicó la Diva.
- Confío en ti, pero lo cierto es que también hecho de menos tu voz chillona.
- ¡Que estúpido! - se quejó con hastío, por suerte a través del teléfono Jong no podía ver su sonrisa- Dices esas cosas solo para molestarme... Espero que sepas lo que haces en China... Te has ido tan de pronto...
- Sé lo que hago y no es asunto de nadie más que mío.
- No es que tengas que decírmelo pero me preocupa mucho que estés allí... Las tensiones raciales son cada vez peores y lo sabes.
- Lo sé perfectamente pero no es algo que me preocupe ahora mismo. ¿Ha habido alguna novedad? - cambió de tema mientras se masajeaba el puente de la nariz tras retirarse las gafas de sol.
- Ninguno, todo va bien, como es de esperar...
- Perfecto, te llamaré dentro de algunas horas para concretar algunos detalles que me gustaría que buscases desde allí.
- ¿De qué se trata? ¿No puedes decírmelo?
- No es el momento Key, ocúpate de lo que debes y basta-cuelga.



Un prolongado suspiro salió de los labios del coreano segundos antes de mirar en silencio por las ventanillas. Él no entendía nada de chino, así que cada calle o cada avenida, miraba el cartel como si no viera nada, ni tampoco se esforzaba en preguntar nombre de nada, no tenía ninguna clase de información sobre el paradero de Minho. Miró al conductor en silencio por medio del retrovisor, el hombre parecía calmado vigilando el tráfico como debía ser, no les daba conversación de ninguna clase y era algo que le gustaba, la gente entrometida era algo que no soportaba y en caso de conductores de taxi no podía ser menos.
Al llegar al hotel tras una agobiante hora dentro de aquel cacharro que allí era supuestamente de lujo, el mafioso descendió doliéndose de todos los huesos del cuerpo, aunque aún no llegaba a los cuarenta, estaba realmente destrozado, el estrés y las locuras de su juventud le acarrearon lesiones que en un principio no parecieron nada importante pero que con el tiempo se habían vuelto algo del día a día que le molestaba. Mientras sus hombres se ocupaban de pagar al taxista, entró en el hotel con curiosidad y se sintió complacido al ver aquel lujoso y moderno espacio, sin duda el lujo al que estaba acostumbrado y que le gustaba. Allí sí que no había ningún hombre con el que comunicarse en coreano, pero por suerte, los encargados de la recepción hablaban el inglés de manera perfecta y Jonghyun también,de modo que fue simple hacerse entender, tenía una reserva desde hacia poco más de una hora y por teléfono le habían dicho que sí que estaba disponible una de las suits del hotel, pero en aquel momento, de pronto, no tenían ya ninguna habitación de lujo de la que pudiera disfrutar aquel hombre. 
El paliblanco no se molestó ni siquiera en sentirse ofendido, mandó a sus hombres cargar con su equipaje y salió del edificio como si en realidad le hubieran hecho un favor porque no estaban a la altura de lo que merecía alguien de su rango. Aquella zona de Pekín estaba llena de hoteles de lujo y ya que el Beijing Grand Hotel no había sido una noticia agradable, pusieron rumbo a uno cualquiera que luciera del mismo tipo. A menos de dos calles de distancia se encontraba el Wangfujing Grand Hotel. La entrada era un amplio vestíbulo con los suelos de un elegante granito blanco que enfatizaba la vista hacia unas escaleras amplias y elegantes que discurrían hacia el piso superior y que estaban no solo situadas en el centro de la sala para captar toda la atención de quien entraba por la puerta,sino que además, formando un semicírculo a sus costados, había mesas y butacas en las que los clientes se sentaban a charlar. Dos muchachas uniformadas le dieron la bienvenida en un inglés pulcro y lo guiaron hacia las escaleras, la recepción se encontraba en aquel primer piso, por llamarlo de alguna manera, en la balconada que estaba justo encima de la escalera y que sobresalía apenas, adornada por una baranda de hierro con motivos florales. 
Casi había sido todo un acierto el que no hubiese habitación disponible en el otro edificio. Puesto que llevaba dinero en metálico, no tuvo problema alguno en pagar la habitación por adelantado con la comida incluida y servida en la suite, no quería tener que codearse con otros chinos o extranjeros que estuvieran por allí.


Una vez instalado en su nueva habitación, Jonghyun llamó a Key para pedirle que averiguara todo lo que le fuera posible sobre el Clan de los Dragones Amarillos. En internet sobre ellos habían más bien poca información, se sabía que era una importante mafia china que se encontraba operativa en Pekín en aquellos momentos y que se dedicaban al contrabando de drogas, sin embargo no se decía nada acerca de su líder o sus miembros ya que al parecer, aquella mafia era muy discreta a la hora de actuar y en el caso de que algo saliera mal, nunca quedaban testigos en la escena.
Con aquella mediocre información Jonghyun no podría hacer demasiado pero al menos tenía por donde empezar a buscar, Minho vendía droga, puede que incluso la exportara en el caso de que aquellas sustancias fueran fabricadas en algún remoto lugar de China, y la mayoría de las drogas se movían en la calle, en los bajos fondos y sobretodo donde había un gran movimiento de juventud, ya que siempre se buscaba enganchar a los adolescentes, eran los blancos perfectos para asegurarse consumidores de por vida. De modo que se enteraría de dónde solía juntarse la gente joven, seguramente sería en varios lugares dispersos por la ciudad ya que a fin de cuentas, en un lugar tan grande como aquel, era imposible que todos fuesen al mismo sitio.
Tampoco se dio mucho más tiempo para pensar, decidió que era momento de ponerse en marcha, una ciudad como aquella lo más probable era que no durmiese nunca. Se dio una ducha rápida y después se puso ropa cómoda para ir ligero por las calles. Key le envió una aplicación al móvil que le serviría para traducir sobre la marcha lo que necesitara, servía tanto como para traducir una conversación oral al momento como para leer carteles por medio de la cámara principal del teléfono. Le sería muy útil ya que ninguno de sus dos guardaespaldas hablaba ni el más básico chino. Con tranquilidad salieron a la calle en dispuestos a descubrir las zonas de reunión de la gente joven. A aquellas horas, aún siendo de noche, la ciudad bullía con mucha vitalidad. Las luces de neón resaltaban entre todas las demás por su potente colorido. En cierto sentido, todas la zonas de salida, ya fuera de jóvenes o mayores solían tener aquel aspecto, luces, música, comida callejera, bebida y como no, drogas.
Aunque caminaba fijándose en todo los jóvenes que pasaban cerca, se preguntaba si acaso Minho seguiría igual, él mismo estaba ya casi en los cuarenta aunque por suerte la genética le había sido propicia pues en absoluto se notaba en él el paso del tiempo, quizás simplemente en que sus ojos ya no tenían aquella vitalidad adolescente, pero podría pasar tranquilamente por un veinteañero en cualquier parte pero, ¿y si el tiempo no había sido tan clemente con el chico al que había ido a buscar? Ni siquiera estaba seguro de haberse enamorado de la persona y no del físico tanto tiempo atrás.
Sin saberlo, se cruzó con al menos tres jóvenes que pertenecían al Clan de Los Dragones Amarillos que vigilaban que no le sucediera nada. Por mucho guardaespaldas que llevara, no estaba preparado para un ataque fortuito.
 Por allí, como era de esperar, también se tropezó con Niel, el cabeza de familia, al menos públicamente de los Tigres Blancos. El joven, un claro amante del mundo de la noche, conocía o al menos le sonaban la mayoría de las caras que se movían por aquellas calles y ciertamente la de Jonghyun no le pasó desapercibida, era alguien nuevo e inmediatamente captó su atención y se preguntó al momento quién eran él y sus dos amigos... ¿Quizás turistas interesados en conocer la ciudad? ¿Hombres buscando los famosos prostibulos de Pekín? ¿Policías de paisano? Era imposible saberlo porque a primera vista sólo eran tras chicos de veinti-tantos buscando algo de diversión en una ciudad que no era la suya. Su curiosidad le llevó a acercarse a saludarlos, aunque para su sorpresa no se trataba de chinos, ya que fueron incapaces de responder a su saludo. Jonghyun frunció el ceño, era imposible fingir de dónde eran pero quizás el hecho de simplemente responder en inglés hiciera que fuera algo más complicado determinar si venían de Japón o Corea, aunque lo más inteligente era dar un nombre falso:



- Hola, encantado, soy Niel -dijo en un impecable inglés mientras algunos adolescentes se acercaban a ver a los coreanos.
- Hola, Niel - se limitó a responder el peliblanco.
- Disculpad que me haya acercado de ésta forma tan poco cortés, pero no he podido evitarlo, me muevo mucho en éstas calles y nunca los había visto.
- Venimos a hacer turismo.
- ¿Sí? ¿De qué clase?
- ...



Jonghyun pensó rápidamente que aquel muchacho o era un mafioso o un chico demasiado curioso por haberse acercado a ellos, lo que estaba claro era que reconocía las caras y eso era un problema, pero quizás podía utilizar aquella baza a su favor y dijo con calma y tratando de sonar lo más amable posible:


- Pekín tiene una noche muy famosa entre la juventud, ya sabes, se habla de emociones fuertes y chicas que saben pasarlo bien.
- ¡Oh, comprendo!



Parecía que aquella respuesta había no solo tranquilizado sino convencido a aquel joven. ¿Qué otra cosa podían estar buscando unos extranjeros. Niel se ofreció a enseñarles el lugar después de que Jonghyun le diera unos nombres falsos en japonés que por suerte, era otro idioma que hablaba con cierta ligereza y esperaba que el joven chino no lo entendiera, lo cual parecía ser así de modo que sonrió satisfecho y dejó que el muchacho y su grupo los guiara a sitios en los que había prostitutas y drogas,claramente no podría preguntar de forma directa sobre la familia mafiosa de Minho pero estaba seguro de que conseguiría de un modo u otro dar con ellos a pesar de no saber que el chico por el que había ido, ya lo tenía localizado y observado.



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De hecho Minho estaba de los nervios en su despacho, no dejaba de moverse de un lado a otro frotándose la cara con las manos. Saber que Jonghyun estaba ahora no solo en territorio enemigo sino que estaba en manos de el estúpido de Niel, aquel niño no paraba de tocarle las narices. Aunque a primera vista no lo pareciera, si descubría que aquel extranjero había ido no solo en busca de Minho, sino que además era un líder de la mafia en Busan, iba a haber muchos problemas. Si había algo que hacía que a Niel se le conociera, era el hecho de apretar primero el gatillo y preguntar después y claramente quería evitar a cualquier precio que aquella desgracia aconteciera sobre Jong. De modo que se debatía entre mandar a más hombres, lo cual podría delatar que el coreano era observado en cualquier momento o dejar que el ingenio propio de su visitante hiciera el resto.
Jong no era un estúpido, si era líder de una mafia era por algo, y Minho tenía que tener claro que trataría siempre de tener el control y no equivocarse jamás. Él debía saberlo, caminaba sobre terreno desconocido y plagado de minas que a la mínima podrían acabar con su vida.
El líder de los Dragones Amarillos se apresuró a salir de su despacho e ir personalmente a la sala de ordenadores. Sus hombres iban no solo con micrófonos, sino con alguna micro-cámara en la vestimenta, uno de ellos la llevaba en las gafas y por suerte había ido de cabeza tras Niel y sus nuevos amiguitos aparentemente japoneses hasta un local de escandalosa música y por supuesto con una venta de drogas igual de escandalosa. Era un local de dominio de los Tigres Blancos, por lo tanto, lo que allí dentro sucedía estaba bajo completo control de Niel y los suyos, si Jonghyun allí comentía un desliz podía ser lo último que hiciera. En aquellos tiempos, un simple camarero podía ser un asesino del clan, incluso un viejo sentado en una esquina podía serlo... En realidad en aquel local, todo el que trabajara e incluso los jóvenes que aparentemente estaban disfrutando de una noche de desmadre, podían y era muy probable que en realidad fueran miembros de la falange joven de Los Tigres Blancos.
Desde las pantallas de los ordenadores de la sala de control, Minho podía observar el ambiente del local y a uno de sus hombres intentando no alejarse demasiado de Jonghyun y Niel, tal y como eran sus órdenes. Pudo ver como Niel intentaba ser un estupendo anfitrión, quizás pensando que si enganchaba a aquellos tres hombres, lograría que vinieran más visitantes de Japón a sus clubes a gastar dinero en sus extravagantes juegos y fetiches sexuales, mundialmente conocidos. A los ojos del líder chino, nada escapaba, estaba seguro de haber localizado al rededor de los coreanos un aproximado de catorce miembros del clan de Niel. Entre ellos sabían como distinguirse para que otros de su mismo grupo no les disparasen en el caso de que se iniciara un tiroteo, en el caso de los Tigres Blancos, era un pañuelo, un simple pañuelo blanco que al contrario que otras prendas blancas, no se volvía fluorescente cuando las luces de la discoteca cambiaban, era el distintivo que los convertía en cazadores invisibles, ya que en caso de que algo sucediera, bastaba con dejar las luces de la discoteca encendidas para ver al objetivo pero no al tirador... Muy mal momento para que Jong llevara una camisa blanca... Pero estaba seguro de que si aún no se había percatado de ello, pronto lo haría, para ser mafioso, es más, para ser líder de la mafia, era necesario tener mis ojos y estar atento a todo, seguro no pasaría por alto algo tan evidente como que mucha gente allí llevaba un pañuelo blanco en alguna parte de su vestimenta... ¿O quizás no?... Aparentemente esa noche Jonghyun quiso hacer un alto más en el camino de su búsqueda y desde que vio acercarse a él a varias putas del local, Minho ordenó que cortaran la conexión de las cámaras. No se sentía capaz de ver algo así, irónicamente le dolía ver a Jong tocar a cualquiera... Sabía que en el fondo el sentimiento no era el mismo, uno estaba enamorado y el otro quizás solo encaprichado, era difícil saberlo... Volvió a encerrarse en su despacho y tuvo que conectar el aire acondicionado a toda potencia para poder relajarse,tan simple como que el frío le hacía centrarse y calmar el ánimo. Tomó asiento frente a su mesa y cerró los ojos dispuesto a entrar en trance para no pensar en que el cabrón del coreano estaría ya follándose a alguna de aquellas mujerzuelas y él no había tenido ni siquiera ocasión de volver a mirarle a la cara después de ser deportado de regreso a China.
Poco a poco Minho fue controlando los latidos de su corazón, que rabioso golpeaba en su pecho instándole a ir a reclamar lo que consideraba suyo, pero no era eso lo que debía hacer, a él no le se conocía por ser impulsivo y aquella mancha no aparecería en su historial a aquellas alturas de su vida. Una vez más, logró controlar al dragón de su temperamento por medio de ejercicios de respiración y poco a poco abandonó la consciencia terrenal para ascender a la paz espiritual que había mucho tiempo que no podía permitirse tener. De joven, cuando su padre aún estaba a la cabeza del clan, podía disfrutar de largas horas de meditación que poco a poco fue abandonando cuando las responsabilidades comenzaron a gobernar su vida. En esos momentos olvidaba quién era él y qué era todo lo demás, pues todo se convertía en nada y dejaba de tener importancia. Fue entonces cuando unos golpes que se repetían en series de tres cada vez con una pequeña pausa entre cada uno le hicieron volver desgraciadamente a aquel mundo que hacía rato, le tenían hastiado, pero que él mismo había elegido como propio...Sí, lo último que su mente pensó antes de volver a estresarse es que quizás podría ser una opción fabulosa, abandonar todo e irse a vivir al campo en alguna casa con terreno y cultivar verduras... Sí, sonaba idílico.
Abrió los ojos lentamente y observó en silencio la puerta de su despacho, donde alguno de sus encargados daba aquella serie de tres golpecitos. Emitió un prolongado suspiro al darse cuenta de que su calma apenas había durado diez minutos y con calma dio paso a aquel hombre suponiendo que le diría algo así como " Se las está follando", pero para su suerte, no se trataba de nada relacionado con Jonghyun ni las putas con las que estaba en aquellos momentos bajo los atentos ojos de Niel, no, se trataba de algo que hacía apenas un par de años había comenzado a hacer. A pesar de ser un traficante y un mafioso, Minho detestaba la trata de blancas, los secuestros...Aquello no era necesario por mucho dinero que pudieras ganar o mucho odio que tuvieras al objetivo secuestrado, esa clase de extorsión era deplorable a sus ojos y merecía un castigo. Los Dragones Amarillos solían interferir en aquellas despreciables actividades y liberaban tanto a las mujeres y niñas que eran usadas como prostitutas contra su voluntad, como rescataban a rehenes y los devolvían con sus familias. Le informaban de que se había producido el secuestro de la hija de un importante empresario de Hong Kong, de sólo 5 años de edad y que por lo visto ya habían enviado un dedo de la pequeña a los padres para demostrar lo en serio que iban. El líder suspiró apesadumbrado, tendría que dedicar días a aquello y dejar a Jonghyun en manos de sus hombres, era cuanto podía hacer. Se puso en pie y decidido puso en marcha un plan para rescatar a aquella pobre niña mientras su amor platónico se dejaba la polla en el coño infestado de alguna puta de los Tigres Blancos.



FIN DEL 3º CAPÍTULO


JONGHO MODE

lunes, 5 de octubre de 2015

✙ LA SENDA ✙ __ [CAPITULO 4º]

Pareja: OnKey [Onew + Key]
Género: Hardcore
EEL: +16

Resumen: Onew es un científico desquiciado y sociópata pero con una gran reputación dentro del mundo de la ciencia gracias a sus increíbles descubrimientos en medicina. Había dado con la cura de distintas enfermedades que en pleno siglo XXI aquejaban a la humanidad...De pronto aparece Key en su vida,es hijo de su hermano mayor y éste ha fallecido,por tanto Onew es el único que puede ocuparse de él...Al principio se niega, pero entonces decide probar sus nuevos experimentos con su sobrio. 
En una casa alejada de la civilización,se escuchan gritos que rompen el silencio de la noche.
                                   "Si accedes,no habrá vuelta atrás..."





La impaciencia comenzaba a apoderarse de él. Quizás ahora le interesaba más atrapar a su sobrino que hacerse con un nuevo sujeto de estudio para sus experimentos... Sin lugar a dudas, sus hormonas, tanto tiempo reprimidas, se estaban haciendo con el control de sus pensamientos. ¿Y qué? ¿Qué iba a hacer su sobrino para oponerse a sus deseos? No era más que un mocoso sin familia que vivía de prestado en una casa que no le pertenecía... Sí, eso es... Kibum no le pagaba ni un alquiler ni nada, a pesar de la subvención del estado por orfandad absoluta, el chiquillo estaba gastando de su comida y de su casa de forma completamente gratuita. Era momento de pagar un peaje por ello.

Aquella mañana se le hacía infinita mientras esperaba que su sobrino regresase de la escuela junto a su nuevo sujeto de estudio.
Su forma de tratar de distraerse no fue otra que sentarse en su despacho a repasar la tortura que le infringiría a su próximo invitado. Revisaba las notas e incluso el tanque en el que iba a llevar a cabo el experimento. Se aseguró de que no tuviese fisuras de ninguna clase y revisó los grilletes que iba a ponerle a Taemin...
Pero aún es muy pronto para desvelar a nuestro querido lector todos los detalles de la tortura.

Jinki, ya más calmado y olvidando sus hormonas por unos momentos, se aseguró de tener dulces de sobra, ya había mandado a sus criados comprar el banana milk que su sobrino había dicho que le gustaban a su amigo. También se distrajo leyendo un poco un libro tomado al azar de una de sus estanterías. Pronto se sumergió en un mundo de fórmulas matemáticas que durante largos años habían sustituido su necesidad de relacionarse con otros seres humanos. Siempre le habían llamado ermitaño, su mente era demasiado brillante como para compartirla con el mundo simple y corriente en el que vivían el resto de seres humanos. Tal era su estado de concentración leyendo aquellas complicadas fórmulas y creando las suyas propias de forma mecánica, que no reparó en como el tiempo pasaba posando las agujas del reloj en la hora precisa en la que su sobrino debía llegar a casa... Sí, fue justamente eso lo que le hizo perder la concentración, escuchar chillidos y risas acercarse a su casa. Era un ruido estruendoso y desagradable y se percató de que no había tenido tiempo de preparar la parte que le correspondía. Arrojó el libro a un lado de la sala y con paso apurado marchó a su despacho.


A sus espaldas la puerta principal de la mansión se abrió y Kibum invitó a entrar a su mejor amigo:

-¡Realmente vives en una mansión!¡Que envidia te tengo,Key!...Y yo que vivo en un piso de dos habitaciones...
-Pero recuerda que ésta casa no es mía, es de mi tío Jinki... No le gusta el ruido...Así que no sé si desplazar la quedada al jardín.
-¿Con el calor que hace? Pídele que nos deje quedar aquí, prometo que no se enterará de que estamos aquí.
-No sé... Deja que vaya a buscarlo y te diré.
-Deberías presentármelo, es de mala educación, de muy mala educación, venir a casa ajena y no conocer al anfitrión-enfatiza cada palabra.
-Bueno... Acompáñame, pero no toques nada ni hagas cosas extrañas.
-Tengo 15 años, no soy un niño, sé cómo me tengo que comportar.
-Sí,sí, lo sé... Es sólo que no sé si mi tío estará o no cómodo con ésto.
-Me habías dicho que él estaba de acuerdo, que te dijo que podía venir, aclárate, Key, me estás confundiendo.
-Voy a hablar con él-sonrió el rubio.



Antes de que tuviese tiempo de dirigirse a ninguna parte, Jinki bajó las escaleras principales con su impoluta bata blanca y saludó escuetamente a ambos jóvenes, desapareciendo prontamente en una de las puertas que daban a lo que debería ser o el sótano o un piso inferior. Kibum no tuvo tiempo de preguntarle nada y corrió detrás llamando a su tío:

-¡Espera, tío Onew!
-¿Qué? ¿Qué quieres? No grites, me crispas los nervios.
-... Perdón... ¿De verdad que no te molesta que mi amigo haya venido? 
-Estoy al corriente de que es un muchacho escandaloso, no pasa nada. Divertiros.

Dicho eso, el mayor se perdió en la oscuridad de un larguísimo pasillo y el rubio regresó donde su mejor amigo:

-Bueno, dice que tenemos permiso para divertirnos,sólo te pido que no te exasperes ni exageres las cosas, tampoco quiero abusar de su confianza... Además, así te dejará venir más veces.
-Me parece bien, ahora enséñame la casa.
-No te puedo enseñar mucho más de lo que yo conozco. El tío Onew cierra todas las puertas de la casa con llave.
-¿Por qué?
-Es un famoso investigador, tendrá laboratorios para diferentes enfermedades, como departamentos, me imagino, pero no puedo asegurarlo, por lo general no me deja acercarme a ninguna puerta.
-¿Entonces?
-Puedes ver mi habitación y el baño y luego la cocina, la biblioteca y el saloncito.
-Pero si hay muchas habitaciones en éste piso¿También están cerradas?
-No, no... Pero están vacías, como puedes comprobar no hay demasiados muebles sino los justos, mi tío es muy austero.
-Bueno, en ese caso, ¿que tal si simplemente pillamos las golosinas y nos vamos fuera bajo los árboles a disfrutar? Así no le ensuciaremos la casa a tu tío y me dejará venir más a menudo.
-Sí, creo que es una gran idea.


Ambos adolescentes, Key delante y Taemin detrás, pasaron a la cocina y se encontraron con la mesa llena de golosinas, dulces, pasteles y por supuesto, los banana milk que el invitado había exigido para que su visita fuera completamente grata.

-¡BANANA MILK!-gritó eufórico.




Key comenzó a reírse y luego de hacerle un gesto a su compañero, se distribuyeron cierto número de dulces para llevarlos fuera y sentarse con calma a hablar, cantar o lo que fuera que se les ocurriese hacer, todo ello sin percatarse de que estaban siendo observados.
Ahora que tenían permiso para hacer de las suyas, estaban ya ambos mucho menos atentos de lo que sucedía a su alrededor, ninguno se percató de que Jinki cada poco, se asomaba a una de las ventanas de la cocina, saboreando cada segundo. Estaba cerca el momento de lanzarse a por ambos y era algo que le disparaba la adrenalina.
A pesar de la cercanía a los muchachos, se tomó su tiempo, les permitió jugar y divertirse al rededor de dos horas, dejando así que se distrajesen completamente, así cuando fuese a por ellos, ninguno sería capaz de decir cómo sucedió ni quién fue exactamente.

Revisó por millonésima vez la jeringuilla con el sedante y  tras comprobar que ambos muchachos habían empezado a jugar al escondite, fue tras Taemin y mientras éste trataba de no ser descubierto por su amigo, lo atrapó por la espalda y hundió de forma seca pero eficaz la aguja en su cuello y le suministró el fármaco. En pocos segundos, el invitado de su sobrino había quedado completamente inconsciente.
Su condición física le permitió llevarse al muchacho como si fuera un saco de arena que no pesaba sobre sus hombros. Puesto que Kibum estaba distraído con el juego, no pensaría que su amigo había desaparecido. Superó los controles de la zona de pruebas sin dificultad y acostó a Taemin sobre una fría mesa metálica para desnudarlo casi por completo. Le dejó con la ropa interior puesta y luego con otra jeringuilla le puso un calmante por intravenosa, se aseguraría así de que no despertaría en una media de 3 horas. Así tendría tiempo más que suficiente para encargarse de su sobrino... No estaba ni mucho menos seguro de forzar a Kibum a acostarse con él, pero era una parte de un plan y tenía que llevarlo a cabo. Antes de salir del laboratorio, se aseguró de que Taemin respiraba de forma correcta y luego apagó las luces dejando a aquel indefenso muchacho en la más absoluta de las oscuridades.
Con paso lento, casi deleitándose de las retorcidas ideas que pasaban por su mente, subió hasta la planta principal y en silencio, puso atención para detectar la procedencia de los pasos de su sobrino. Era tan simple como que sólo Key podía hacer ruido, el resto de la mansión parecía inmóvil, ni siquiera perturbaba la paz el ruido de una mosca,no. Sólo el eco de los pasos de un alocado adolescente que iba y venía de un lado a otro cuchicheando mientras localizaba a su amigo.

Jinki se mantuvo inmóvil y a los pocos minutos fue el propio Kibum el que llegó de forma irremediable e inexplicable hasta él. El rubio le miró y se quedó inmóvil y en silencio, sintiendo que, conforme los ojos negros de su tío se clavaban sobre él, un escalofrío que auguraba algo peligroso subía por su espina dorsal provocando que toda su piel se erizara de miedo. Una silenciosa advertencia de su sexto sentido que lo invitaba a salir corriendo de allí. Sin embargo, como suele ocurrir siempre, uno ignora lo que esa vocecita que tenemos en la cabeza nos aconseja y Kibum dedicó una tímida sonrisa al científico:

- ¿Hemos hecho mucho escándalo,tío Onew? ... Taemin y yo estábamos jugando al escondite... 
- Sí, lo sé. He escuchado vuestras risas desde mi laboratorio.
- ... ¿Te has enfadado?
- No podría enfadarme contigo.
- ¿Ah?... N-no comprendo... -se puso visiblemente nervioso.
- ¿Me tienes miedo de pronto, Kibum?
- No... ¡No! ¡Que disparate, tío Onew - le sonríe un poco- Es sólo que no esperaba verte.
- Sigo estando en mi casa, por si no lo recuerdas.
- Sí... sí que lo recuerdo, tío...



Antes de que tuviera tiempo de verlo venir, Jinki atrapó a su distraído sobrino. Lo sujetó por las muñecas y lo puso contra la pared al tiempo que con una mano pasaba a oprimirle el cuello. El adolescente ni siquiera supo lo que estaba ocurriendo hasta que sintió que el aire no le llegaba a los pulmones y comenzó a abrir la boca tratando de recuperar el oxígeno; pero ésto no fue posible hasta que su tío aflojó el agarre y entonces tosió segundos antes de fijar sus asustados ojos felinos en su pariente.

- Escúchame bien, Kibum, te vas a comportar como un muchacho sumiso y obediente ¿está claro?
- ¿Qu- qué vas a hacerme?- susurra.
- Si no me lo pones difícil, te garantizo que te gustará.



Aquello no podía significar nada bueno y pronto Key se vio de cara a la pared, aprisionado por el cuerpo fuerte de su tío, con las manos a la espalda para asegurarse de tenerlo inmovilizado. Sólo supo lo que iba a ocurrir cuando una de las manos del mayor le bajó los pantalones del uniforme. Contuvo la respiración cuando unos besos, más enfermizos que apasionados subieron por su clavícula hasta su mandíbula. Intentó revolverse, resistirse ante lo que estaba sintiendo como una violación a pesar de no haber sido profanado aún, pero su tío le tenía una especial sorpresa reservada, sólo pudo ver por el rabillo del ojo el brillo de una aguja y a continuación un pinchazo en su cuello. Sólo haber visto la aguja de la jeringuilla le había provocado cierto novel de excitación... Cuando sus manos se vieron libres del agarre de su tío, se giró a verle y con el corazón temblando barajó la posibilidad de echarse a correr para salir de allí con Taemin, que debía seguir escondido esperando a que él llegase o; quedarse parado delante de su tío para saber qué era lo que le había metido en el cuerpo.
La sonrisa de Jinki se mostraba cínica, expectante, disfrutando los segundos previos a que su sobrino comenzara a sentir los efectos de aquel estimulante que le había suministrado. Los síntomas se hicieron evidentes en menos de un minuto, jadeos, sudoración y una notable molestia causada por el calor que aparentemente provocaba la ropa. Kibum sabía perfectamente lo que aquello significaba, sabía que si no remediaba aquella situación el científico de su tío acabaría propasándose con él. Pero no racionaba con claridad. ¿Realmente quería evitar que le hiciera cosas de mayores? Era un hombre atractivo a pesar de pasar de los treinta... Sacudió la cabeza intentando apartar de su mente todos esos pensamientos que no hacían por más que conducirlo al mismo sitio, al abandono de su cuerpo ante los deseos del mayor. ¿Cómo lo mejoró aquel ser que de pronto lucía retorcido y perturbado? Le acercó la jeringuilla al brazo y volvió a pincharle. Aquel simple gesto bastó para que perdiera el poco juicio que le quedaba. 
Acalorado, se comenzó a desvestir con premura y en escasos segundos estaba completamente desnudo a merced de los deseos de su tutor legal. Jinki casi parecía desconcertado, sin estar seguro de lo que hacer llegados a aquel punto. Sujetó un brazo de su sobrino y volvió a inmovilizarlo contra la pared. Podía haber matado a algunos sujetos de estudio mirándolos a la cara, pero violar a un niño, más bien a un muchacho, no le resultaba tan fácil ni gratificante o eso pensaba al menos en un principio. Cuando introdujo los dedos en aquel orificio por el que mas tarde pretendía meter la polla, escuchó un gemido ahogado que le hizo erizarse. Kibum no se lo estaba poniendo fácil, era realmente desconcertante y excitante escuchar cada uno de los sonidos que salían de la boca de aquel chiquillo. No le dejaba concentrarse en su trabajo, quería dilatarlo bien y rápido para poder aplacar ese odioso calor que le subía por el cuerpo y que hacía que tuviera una palpitante erección entre las piernas. Pronto el rubio ansioso y desesperado a causa de la droga comenzó a forcejar y a mover su cadera contra la mano de su tío en busca de más, de algo que le diera más placer y llegase más adentro de su cuerpo. Controlarlo a él y controlarse a sí mismo llegó a ser imposible y se desabrochó los pantalones para sustituir los dedos por algo más grueso y más duro que se abrió paso casi a la fuerza dentro de él. Un sonido gutural del menor y un gemido placentero hicieron que Jinki no tardase mucho más en embestirlo, golpeándole contra la pared para evitar que se diera la vuelta, no quería verle la cara bajo ningún concepto a pesar de saber perfectamente a quién le estaba jodiendo el culo.
Por unos momentos dejó de lado su racionalismo y se dejó llevar por la testosterona y la adrenalina,soltó la mano del menor y mientras éste se sujetaba de la pared, él lo agarraba por la cadera y lo obligaba a moverse golpeando su pelvis la una contra la otra como si pretendiera romperlo en dos. Pasó con ansia la lengua y los labios por aquella espalda blanquecina perlada de sudor,mordió como un amante juguetón sus hombros y el lóbulo de sus orejas... Nunca pensó que el sexo pudiera ser realmente algo tan delicioso. Pasó las manos a acariciar todo aquel cuerpo que ahora se doblegaba de placer ante él, a recorrerlo y reconocerlo, a pellizcar como un crío sus pezones para escuchar la orgásmica respuesta de su sobrino. Tampoco quiso correrse sin saber lo que era tener esos labios al rededor de su hombría y Key cumplió de sobra con sus expectativas. Quizás inició con un poco de torpeza su trabajo con la boca, pero poco a poco las ansias y el éxtasis del momento, parecía que realmente se lo quería comer, que quería arrancarle la polla del cuerpo a chupetones.
Hubiera jurado que se asemejaban más a dos bestias copulando sin ningún pudor a dos seres humanos teniendo simplemente sexo. El orgasmo se hizo presente casi al mismo tiempo en ambos y luego, mientras Kibum jadeaba en el suelo intentando recuperarse, Jinki lo miraba sentado en el césped en silencio. Aún no se podía creer que se había follado a su propio sobrino y que éste sólo era un crío e quince años. Lo que durante casi una hora le produjo placer, de pronto le molestaba. Era verse a sí mismo de pronto como un asqueroso pedófilo y eso era algo que le producía arcadas.


Finalmente Jinki se puso en pie, se abrochó los pantalones y se marchó al interior de la mansión dejando allí tirado a su sobrino como si en lugar de familia, fuera una vulgar puta de calle contratada. Mientras se ponía su impoluta bata blanca de trabajo y se apresuraba a lavarse las manos de forma meticulosa, no se percató de que su sobrino, aún bajo los efectos de la droga, se había levantado y le observaba desde la puerta que daba al jardín, entre confundido y curioso.

-¿Qué haces...?
- ...¿?


El científico alzó la vista y miró a su sobrino. Aún estaba desnudo y eso le alteraba, pero no estaba dispuesto a perder más tiempo con placer carnal. Terminó por quitarse su bata blanca y ponérsela sobre los hombros al menor. Después con un gesto de la mano le indicó que fuese tras él.
Su sobrino obedeció y caminó tras su tío observando desconcertado y de forma distraída cómo iba abriendo algunas puertas con un nivel de seguridad muy alto como para guardar simples fármacos. Cuando llegaron al sitio en que Jinki había dejado a Taemin acostado, Key se quedó en shock. ¿Qué hacía su amigo allí? ¿Y por qué estaba en calzoncillos? ¿Su tío también había abusado sexualmente de él? 
Las preguntas no lograban alcanzar su boca y se quedó parado cuando su tío agarró al pequeño y lo llevó hasta una máquina donde comenzó a colocarle una especie de arnés en la cintura y las muñecas. Luego comenzó a espabilarlo con pequeños golpecitos en las mejillas y un bote pequeño que le puso ante la nariz y que parecía servir para despertarlo. Conforme el muchacho recobraba la consciencia, Kibum se atrevió a pasar de la sala de observación a donde se encontraba el moreno:

-¿Qu-qué es esto, tío Onew? ¿Qué le estás haciendo a Tae?
- Voy a serte franco, Kibum, te permití que lo trajeses porque necesito un nuevo sujeto de estudio.
- ¿Un nuevo sujeto...? No comprendo nada... ¿A qué se refiere?- le mira confundido.
- Estoy llevando a cabo un estudio sobre el comportamiento humano cuando se alcanza su umbral del dolor. Mis sujetos por lo general sufren un paro cardíaco debido a una arritmia provocada por un fármaco que les suministro antes de someterlos a una situación límite.
- No entiendo...-parpadea incrédulo- ¿Los matas...?
- No, claro que no. Qué disparate- niega y activa la máquina de la cual a enganchado a Taemin y dirige el brazo robótico del que está amarrado y lo mueve para meter en un tanque al semi- inconsciente muchacho- Mueren por un fallo cardíaco.
- Pero lo provocas tu, eso es lo que acabas de decirme... Espera... ¡NO! -corre hasta él y trata de quitarle el control del brazo robótico- ¡No permitiré que le hagas daño a Taemin!
- ¡Aparta!- le da un buen manotazo haciendo que retroceda- No vas a tener más remedio que ayudarme con ésto, Kibum, te recuerdo que vives de gratis en mi casa- gira la cabeza a verle- ¿De qué tienes miedo?
-¡No le hagas daño!-se acerca al tanque-¡Tae! ¡Tae! ¿¡Puedes oírme!? ¡TAEMIN!
- Kibum, por favor, no pierdas los nervios, es algo muy poco elegante.
- ¿Ah?-gira a verle- ¿Vas a matar a mi amigo?
- No. Eso sólo depende de él. Verás, el corazón humano tiene una fórmula, utilizamos el límite 235 pulsaciones y le restamos la edad del individuo, en éste caso, Taemin tiene 15 años, su límite de pulsaciones estaría en 220 pulsaciones por minuto. Sin embargo, en un organismo joven, el cuerpo puede aguantar una presión así durante un máximo de quince minutos. No significa eso que tú amigo muera pasado ese tiempo. El aumento de pulsaciones es incluso beneficioso para el corazón y siendo joven, sobrepasarlo no significa sufrir una muerte súbita, al menos no en el momento. Cuando el tiempo de taquicardía sobrepasa el cuarto de hora o los veinte minutos es cuando supuestamente debería sufrirse una parada. El fármaco que le he inyectado anteriormente reduce ese tiempo.
-...




Kibum se había quedado desconcertado con la explicación de su tío... ¿Pretendía llevar a Taemin al extremo para hacerle sufrir un paro cardíaco?


-¿Por qué? N-No... no tiene sentido, tío Onew... Te lo suplico, coge a otro, Taemin es mi amigo.
- Me temo que no puedo hacer eso, Kibum- le sonríe de forma maliciosa- Siéntate y disfruta del experimento. Si tu amigo sobrevive a la primera prueba, tendrá muchas más posibilidades de irse a casa.
-¡Pero...!
- Silencio.



Jinki pulsó un botón de color plateado y la tela oscura que cubría el tanque, calló dejando ver a ambos a un Taemin que a unos pocos metros del fondo,se revolvía aparentemente gritando que quería salir de allí. Fue entonces cuando el científico movió una palanca y los gritos del muchacho se hicieron perfectamente audibles para ambos. El sujeto de estudio no podía verlos a ellos desde dentro del tanque, pero ellos sí que podían verle a él. Vio como su sobrino tragaba saliva con miedo de ver a Tae allí suspendido sobre... ¡Sobre un lecho de agujas! Se horrorizó ante esa escena y miró a su tío suplicando con los ojos que permitiera a su amigo salir de allí. El moreno le hizo un gesto de silencio con la mano y luego agarró un pequeño micrófono y comenzó a hablar. Su voz retumbaba dentro del tanque.


- Bienvenido, Taemin. Te ruego guardes silencio durante unos segundos para explicarte porqué estás aquí y lo que tienes que hacer. Verás, estás suspendido a tres metros del suelo y si dedicas unos segundos en mirar a tus pies, podrás comprobar que todo está cubierto por medio metro de jeringuillas usadas. En medio de ese mar de agujas hay una llave. Si la encuentras en menos de sesenta segundos, habrás pasado la prueba y tu corazón no sufrirá una muerte súbita... Y te preguntarás ¿por qué va a fallarte el corazón? Tienes un veneno lento recorriéndote las venas. Preciso que superes tres pruebas más. Si lo consigues, puedes irte a casa.



Dicho eso soltó los agarres que mantenían apresado al muchacho y esté chilló al precipitarse sobre la alfombra de agujas ,gritó al sentir que se le clavaban en la piel y hubiese intentado buscar una alternativa sino hubiera visto un contador que llevaba ya contados 10 segundos. Maldijo y llamó a su captor por todos los insultos que se le ocurrieron mientras llevado por la adrenalina, comenzó a hundir las manos entre las jeringuillas y a lanzarlas por los aires a pesar de que le estuvieran ocasionando dolor. 

40 segundos...
30 segundos...
25 segundos...





[CONTINUARÁ...] 

sábado, 5 de septiembre de 2015

✙ LA SENDA ✙ __ [CAPITULO 3º]

Pareja: OnKey [Onew + Key]
Género: Hardcore
EEL: +16

Resumen: Onew es un científico desquiciado y sociópata pero con una gran reputación dentro del mundo de la ciencia gracias a sus increíbles descubrimientos en medicina. Había dado con la cura de distintas enfermedades que en pleno siglo XXI aquejaban a la humanidad...De pronto aparece Key en su vida,es hijo de su hermano mayor y éste ha fallecido,por tanto Onew es el único que puede ocuparse de él...Al principio se niega, pero entonces decide probar sus nuevos experimentos con su sobrio. 
En una casa alejada de la civilización,se escuchan gritos que rompen el silencio de la noche.
                                   "Si accedes,no habrá vuelta atrás..."



































-Es una tortura muy simple,consiste en arrojar a tu amigo a un foso lleno de agujas usadas y que trate de escapar antes de que las paredes del mismo se estrechen y lo aplasten, para eso tendrá que ponerse en pie sobre las jeringuillas...Claramente estará descalzo y desvestido.


Key abrió de golpe los ojos y jaló con fuerza las sábanas al tiempo que se incorporaba y miraba con miedo al rededor... Estaba sólo y a oscuras en su habitación. Respiró agitado y luego se apartó el pelo de la cara.Aquello había sido simplemente una pesadilla, por unos segundos creyó que se trataba de algo verás que su tío le estaba confiando como si fuesen compañeros de trabajo que están de acuerdo en utilizar los mismo métodos para un fin concreto.

-Ah...maldita pesadilla...Dios...me he asustado tanto...-se apartó el pelo de la cara y se incorporó para quedar sentado en su cama.


De nuevo miró al rededor y decidió que no podía volver a dormirse como si nada, la mejor forma de hacer frente a una pesadilla era ir a tomarse una taza de leche calentita y eso hizo. Se bajó de la cama y salió al pasillo. Sólo se escuchaba el silencio y todo estaba oscuro. La casa de su tío era realmente escalofriante como para andar por ahí solo de noche... No es que fuese a pasar nada,claro está,pero esa gran oscuridad no dejaba de ser imponente. Caminó por el pasillo con una mano apoyada en la pared buscando algún posible interruptor. Como nunca se despertaba en medio de la noche, tampoco se había percatado de dónde estaban los interruptores,tan simple como que hasta que se iba a la cama, las luces siempre estaban encendidas.
Aquella casa propiciaba una sensación muy extraña y era confuso resolver de qué se trataba. Podía parecer una casa fantasma o incluso un manicomio... Casi podía sentirse que tras cada esquina había unos ojos mirándote desde las sombras.
Incluso sintiendo la piel de su nuca erizarse, Kibum bajó a la cocina y trató de buscar el interruptor para encender la luz y poder tomarse el estúpido vaso de leche antes de volver a la cama...Nada, no hay manera humana de dar con el interruptor y eso que estaba seguro de haber pasado las dos manos por toda la pared. Masculló algo inteligible y pronto se apuró a ir directamente al frigorífico para sacar el cartón de leche.

-¡Ayh!...estúpida mesa...¿quién la habrá puesto ahí en medio?-dijo tras golpearse el muslo izquierdo con el borde saliente.


Tras frotarse el golpe durante unos segundos,volvió a centrarse en conseguir la leche y cuando ya estaba llegando a la nevera, las luces se encendieron y dio tal brinco que se llevó por delante una silla y tras caer ésta de forma estrepitosa al suelo,levantó la vista y vio a su tío de pie en el umbral de la puerta de la cocina.



-¿No es muy tarde para que andes levantado,Kibum?
-...T-tío Onew...Me has dado un susto de muerte...-se lleva una mano al pecho.
-¿Por qué te has levantado?
-Tuve una pesadilla y cuando me despierto de noche,no puedo volver a dormir hasta que tomo un vaso de leche es...una vieja costumbre...
-Una costumbre de niño pequeño-observó el mayor y luego con calma añadió- En ese caso,tómate la leche y regresa a la cama,no me gusta que nadie esté levantado y andando por ahí en medio de la noche.
-¿?...Pero...si no he hecho ruido.
-No es necesario que lo hagas para que yo sepa que no estás durmiendo en tu habitación-frunció apenas el ceño-Bien, probemos que tan eficaz es tu remedio contra el desvelo. Sírveme un vaso de leche,si eres tan amable.


El menor asintió levemente, se le hacía tan extraño el comportamiento de su tío...Quizás sí que tenía algo que esconder y por eso actuaba de aquella manera.¿Habría cámaras en la casa y por eso su tío sabía que se habría levantado?¿Sensores de movimiento?...Sacudió la cabeza, todo aquello era más de película de acción que de realidad tangible.
Sirvió dos vasos de leche fría y le acercó uno a su tío. Éste miraba con curiosidad que ni siquiera calentaba la leche, tomarla fría a aquellas horas podía provocar incómodas consecuencias a lo largo de la noche.
De hecho, ni siquiera probó el líquido cuando se fijó en que efectivamente a su sobrino le había entrado sueño tras tomarse el vaso entero de un trago. Resultaba interesante y seguramente se ocupara en otro momento de investigar brevemente sobre aquel curioso fenómeno.

-Bien,que descanses,Kibum-dijo tras ponerse en pie.
-Buenas noches tío Onew-dijo bostezando y puso rumbo a su dormitorio.

Su mente pensó vagamente en cómo su tío había encendido todas las luces si no había un solo interruptor a la vista... Quizás se encendieran de forma automática en algún sitio determinado... No tuvo tiempo de pensarlo demasiado,en cuanto llegó a su habitación se apuró a acostarse y jalar del edredón para echárselo por encima.



-El tío Onew es un hombre muy raro... -susurró para sí mismo conforme se iba quedando dormido- Papá decía que es demasiado inteligente para las personas normales y demasiado excepcional para los inteligentes...


Tras volver a bostezar miró unos segundos hacía la puerta del baño con el que conectaba su habitación y se percató, o al menos creyó que así era, que allí de pie había una sombra mirándole, más que seguramente aquella sombra era su tío, quizás simplemente asegurándose de que se iba a dormir o escuchando lo que había dicho. No tuvo mucho tiempo de pensarlo, lo más probable es que fuera fruto de su adormilada imaginación.


En efecto,Jinki lo observaba, se movía por su propia casa con una rapidez y una agilidad más propias de un fantasma que de un hombre. La frase que su sobrino había recitado antes de caer dormido le había hecho algo de gracia. Su difunto hermano tenía muy buen concepto de él, o al menos así aparentaba por las palabras de su sobrino.
Se acercó hasta la cama en la que descansaba Key y abrió levemente las cortinas para dejar pasar la luz de exterior. Aquel pequeño tenía algo que le alteraba, le gustaba, pero no estaba seguro de hasta qué punto o a que nivel... Era una sensación insana y eso le molestaba. Querer a otra persona sólo podía indicar dependencia de la misma y la dependencia era tóxica,claramente tóxica...
Aún en silencio y con la cortina parcialmente descorrida y sujeta con la mano,se mantuvo varios minutos expectante.Su sobrino parecía dormir con tranquilidad, quizás sintiendo que estaba en un sitio seguro donde no le harían daño... Daba envidia ver su piel libre de cualquier imperfección, sus pestañas negras y abundantes,delineaban sus ojos rasgados,casi felinos... Si él hubiese creado al ser vivo perfecto,sin lugar a dudas,habría sido su sobrino el resultado. Se agachó junto a la cama y pasó una mano por los revueltos cabellos de Key y dijo con voz serena:

-Ninguno de tus antecesores tiene los genes necesarios para crear a tan hermoso ejemplar... Por el momento has tenido suerte... pero no siempre escaparás de mi -sonrió de forma maliciosa- Tengo ganas de probarte, Kibum y espero que tu sabor sea tan exquisito que logres engancharme -se incorporó y puso rumbo a la puerta- Si no es así te mataré.


En apariencia hablaba completamente solo, pero se dirigía al subconsciente de su sobrino, daba igual que estuviera dormido, sabía que recordaría sus palabras de un modo u otro.

De hecho cuando Key se levantó tras el insistente pitido del despertador que le recordaba que era hora de ponerse en pie para ir al instituto, se sintió algo extraño. Habría jurado sentir a alguien cerca suyo...Pero no de la forma física, más bien había soñado que estaba conectado con su tío de forma casi extrasensorial... Se sintió absurdo por pensar algo así y rápidamente se levantó de la cama y se fue a dar una ducha rápida antes de ponerse el uniforme y bajar apresuradamente a comer algo y a meter en la mochila la bolsa con su almuerzo que siempre estaba preparada sobre la mesa.Ya había incluso olvidado que esa tarde había invitado a Taemin a ir a tomar té y dulces y hacer mayormente el tonto como era de esperarse en chicos de su edad.
Mientras corría hasta la puerta de la mansión se percató de que allí había un coche deportivo aparcado.Era de un blanco inmaculado con detalles en plateado. Por unos segundos le recordó a su tío y lo miró con curiosidad hasta darse cuenta de que quien estaba sentado al volante, era Onew. Abrió mucho los ojos. Si había algo difícil de creer en aquel hombre frío y distante es que tuviera un deportivo como un chico al que le gusta llamar la atención.

-T-tío Onew...¿Es tuyo?-sonrió Key.
-¿Vas a quedarte mucho tiempo mirando?-comentó el mayor- Sube, hoy te haré el favor de llevarte al instituto, me pilla de camino a una convención.
-¿De verdad?


Le faltó tiempo para subirse al coche y comprobar de primera mano lo increíble que era un deportivo de lujo. Se fijó en su tío, él que siempre llevaba su bata blanca de médico y algún aparato metálico asomando por sus bolsillos, hoy iba con unos vaqueros ajustados y una camisa con el botón de arriba desabrochado. Todo un malote de cine clásico. 
Tras abrocharse el cinturón no fue capaz de mirar a su tío, sin aquella ropa de trabajo que lo hacía aparentar mucho más distante de lo que ya era, se veía guapísimo, al fin y al cabo era un hombre joven, mucho más joven que su padre y justo era confesar que así, sin lugar a dudas era su tipo. No controlaba que los ojos se le iban una y otra vez a verle y mucho menos controlaba que Jinki ya se había percatado de que no dejaba de mirarlo, incluso con una insistencia que rozaba la desfachatez.

Fue entonces cuando Onew carraspeó varias veces y cuando su sobrino levantó la cabeza avergonzado, le dijo con la misma sequedad de siempre:

-¿Piensas quedarte a vivir en mi coche?Llevo 5 minutos esperando que te bajes.
-¡Ah!¡Lo siento!-se bajó rápidamente sin ser capaz de dar siquiera las gracias al mayor por ahorrarle el trayecto en autobús.


Jinki lo vio entrar corriendo en el centró y masculló que era un auténtico maleducado y que sin duda, a sus padres les había faltado corregirlo con algún buen golpe, sin duda, se lo tenía merecido por grosero.Aún con ello, prefirió no darle mayor importancia y siguió de largo hacía la ciudad, lo cierto es que no tenía ninguna conferencia,pero tenía que comprar un par de cosas que se le habían olvidado para su aparato de tortura.



-Oh, Dios... Me ha pillado... De seguro me ha visto mirándole el pantalón... Oh... pero... ¿qué me sucede?
-¡KEY!
-¿Ah?
-Pensaba que ya no llegabas, le he dicho a mi madre que luego he quedado con un amigo, así que tenemos tarde libre para hacer el estúpido.
-Sí, es cierto... lo había olvidado ya...
-¿Lo habías olvidado?¡No me digas que no has comprado mis banana milk!
-¡Ah! sí,sí, mi tío dijo que se ocuparía de todo, Tae... Yo es que pasé mala noche y por eso no he recordado que habíamos quedado.
- Oh ¿dormiste mal?
-Sí... tuve sueños extraños y aún ahora que estoy despierto me siento confuso.
-¿Sobre qué soñaste?¡No me lo digas! Cosas calientes con ese chico tan guapo de último curso ¿a que sí? Confiésalo.
-¿Qué? No, ni de broma...
-¡Pero si es guapísimo!
-Hablaremos de eso ésta tarde¿sí?-suspiró mientras comenzaba a caminar rumbo a su salón de clases.
-Está bien, pero que conste que todo lo que no me has respondido ahora, me lo vas a tener que responder ésta tarde, estoy más que impaciente por ver tu casa... Dicen por ahí que vives en una mansión y quiero cotillear todo.
-No... eso no, a mi tío no le gustan que cotilleen en su casa.
-Seguro que le caígo bien y me deja hacerlo-rió mientras se sentaba en su pupitre junto a Key.
-S-sí... Tal vez sí...-susurró mientras miraba hacia la ventana pensando en aquella pesadilla que tuvo la noche anterior.


[CONTINUARÁ...]