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domingo, 27 de diciembre de 2015

✞ SAINT MERCY ✞

Personajes: CL[Chae Rin] , Park Bom, Sandara & Minzy
Género: Drama
EEL: +13


Resumen: Chae Rin es una adolescente procedente de una familia acomodada. Queda embarazada por accidente y sus padres, para evitar las habladurías la llevaron a un convento para señoritas. Entre aquellos muros de ladrillos, había varías muchachas en su misma situación. Allí no todo era alegría por las criaturas que venían en camino... Se rumoreaba que el doctor que las atendía, había permitido que varías chicas salieran lesionadas del parto.



































Chae miraba por la ventanilla del coche en silencio. Apenas acababa de comenzar la década de los 70 y aún en aquellos tiempos tan avanzados, estaba muy mal visto que una muchacha se quedase embarazada sin estar casada. En su caso, había creído la palabra del que llevaba seis meses siendo su novio, le había asegurado que al ser ella virgen, era imposible que se quedara y ella inocentemente lo creyó. En medio de su ignorancia, pasó lo que tenía que pasar, cuando descubrió que estaba embarazada y se lo confesó a su amor del instituto. Minho, así se llamaba, él; le prometió lo que normalmente prometen los hombres en esas circunstancias, que hablaría con sus padres y se casaría con ella.

Habían pasado sólo tres meses y apenas sus padres se dieron cuenta de lo que ocurría con su hija, decidieron mandarla a un convento para que allí diese a luz y evitar que todo el barrio les señalase y hablara mal de ellos y de lo malcriada que tenían a su hija. Querían evitar a toda costa la vergüenza de las habladurías. 



-Estoy  más que segura de que Minho cumplirá con su promesa. Vendrá pronto a pedirme que me case con él.



Ninguno de sus padres dijo nada al respecto sobre las palabras de su hija. Más adelante, ya transcurrida otra interminable hora en coche, la joven dijo en voz alta que se había olvidado su peluche de gatito y que no estaba segura de poder conciliar el sueño sin él. Aquello se debía al gran cariño que le tenía a ese juguete desde que era sólo una niña, aunque con 16 años, no dejaba de ser una, pero como comentó su madre, no dejaba de ser  una niña que se había metido en un gran problema.
Cuando la fachada del convento se dibujó en el cristal del coche, Chae sintió que comenzaba a temblar. Aquel sitio le daba escalofríos a pesar de que simplemente era una antigua casona de piedra alejada a propósito de la ciudad. El sitio parecía bien cuidado, pero había algo entre aquellos muros, algo inteligible que lo volvía siniestro. 

Una monja ya esperaba en la entrada a la nueva ¿inquilina?¿reclusa? Sí, esa última era sin duda la realidad. Sus padres bajaron del coche y mientras su progenitor evitaba mirarla a la cara al descargar su equipaje, su madre le puso sobre los hombros una chaqueta y le dijo con voz calmada:



- Aquí cuidarán bien de ti.
- Mamá... mamá por favor no me dejes aquí... tengo miedo.
- No pasa nada, Chae, aquí se ocuparán de todas tus necesidades hasta que nazca el bebé.
- Déjame que lo tenga en casa... por favor, prometo que no saldré de casa hasta que nazca...-sujeta con mano temblorosa los hombros de su madre tratando de apelar a su corazón- No quiero quedarme aquí sola...



Su madre pareció titubear y seguramente hubiera accedido a llevarla de regreso a casa, si su padre no la hubiese apurado para marcharse. La mujer se limitó a besar la frente de su hija y regresar al automóvil. Ella sólo pudo ver con horror como sus padres la abandonaban allí sin ni siquiera girar la cabeza para verla. Aún así los llamó a gritos hasta que hubieron desaparecido en el camino. Cuando quiso darse cuenta, la monja le estaba recriminando su comportamiento. una señorita de buena familia debía ante todo comprender que las cosas que hacían sus padres eran por su bien. Tras hacerla cargar con las dos maletas que llevaba, la condujo por unos destartalados pasillos hacía la que sería su nueva habitación.
Chae se dio cuenta en seguida de que el buen estado de aquel convento, cárcel o  lo que demonios fuera aquel lugar, era sólo superficial. La pintura de las paredes estaba descascarillada e incluso algunas tenían agujeros que dejaban ver las salas contiguas. Su habitación no era muy grande y no estaba sola, era una habitación con una litera y allí ya había una joven que parecía estar descansando hasta su llegada. La monja, se limitó a decirle a Chae Rin que allí un médico la revisaría una vez cada dos semanas y que saldría al patio sólo cuando una monja la acompañara para estirar las piernas. Una vez la anciana se hubo marchado, la joven giró la cabeza para ver a su compañera de habitación. Ésta no le quitaba los ojos de encima.



- Hola, me llamo Chae Rin ¿y tu?- sonrió tratando de mostrarse amable y tranquila.

- Me llamo Park Bom, pero todas aquí me dicen sólo Bom - contestó con voz seca y luego se levantó de su cama para ponerse frente a ella.



A primera vista, Chae hubiera jurado que tenía su misma edad, pero quizás su embarazo tuviera algo más de tiempo, pues su tripa presentaba ya un poco de bulto con respecto a la figura que tenía. Sintió que aquella chica tenía mal carácter, pues desde ese momento se refirió a ella como la novata. 
Los primeros días fueron duros para Chae. Ninguna de los otras internas tenía intención de entablar amistad con ella y mucho menos Bom que siempre encontraba algún motivo para descalificarla, ya fuera en público o en privado.
Desde su ingreso, tardó casi 10 días en poder pisar el jardín exterior del convento. Fue llevada allí con las últimas que habían ingresado ese mes, entre ellas Bom y dos chicas con las que parecía llevarse bien, como la abeja reina... Las habían puesto en fila y a cada una, la monja que estaba a su cuidado en ese momento, les repartió un anillo:


-Aquí tenéis vuestros anillos de casadas. Recordad que el anillo se pone en el dedo anular de la mano izquierda.


Chae recogió el suyo con mucha ilusión y no se percató de que Bom había visto su manera de sonreír:


- ¿Y por qué sonríes, novata?
- Porque pronto tendré uno real... Mi novio me ha prometido que nos casaremos - mira sonriendo a su compañera de habitación.
- ¿Te ha prometido? ¿Y tú te lo has creído? 
- Claro ¿por qué no me lo iba a creer? Yo sé que él no me mentiría nunca.
- Todos los hombres mienten, sin excepción, ya despertarás y te darás cuenta de que no va a volver, novata.



La rubia permaneció en silencio mientras su compañera se alejaba y suspiraba:


-No le hagas caso, Bom tiene muy mal carácter.
- ¿? -se gira y se queda mirando a la chica que le hablaba.
- Hola, soy Sandara y Bom es mi mejor amiga.
- Ah, hola, encantada-sonrió ampliamente Chae.
- Te decía que Bom tiene muy mal carácter, su novio la dejó embarazada y luego se desentendió por competo de ella y sus padres la trajeron aquí.
- ¿ La dejó tirada? ¿Por qué?
- Porque no quería ser padre y entonces ella se sintió traicionada y vino voluntariamente.
- Yo... de haber podido me habría quedado en casa con mis padres pero dicen que aquí cuidarán mejor de mi...claro que no estoy tan segura.
- Los padres no lo dicen, pero está claro que les desagrada la idea de que sus hijas estén embarazadas sin estar casadas... Es para todas la misma historia.
- Supongo... -se mira el vientre y se lo acaricia- Gracias por hablar conmigo Sandara... Iba a volverme loca sino hablaba pronto con una cara amable.
- La verdad que siendo un sitio donde todas estamos en la misma situación, hay muchos grupitos dispersados. Hablaré con Bom para que puedas estar con nosotras.
- ¡Gracias! Me haría muy feliz-sonríe ampliamente.




Bom había vuelto donde ellas. Había ido a estirar las piernas y caminar un poco por el jardín a pesar de que la monja que tenía que vigilarlas estaba hablando con Minzy y no se había percatado de la marcha de la pelirroja. Luego de ello, Sandara intercedió por Chae y le dijo a Bom que era una chica muy simpática. La líder de aquel pintoresco grupito de embarazadas no parecía tan segura de ello o al menos no tenía intención de verificar si era o no tan agradable,por el momento.
De pronto a Sandara le calló un huevo en la cabeza y en principio se quedó confundida sin comprender qué estaba sucediendo. Bom esquivó otro huevo y vio que allí entre los árboles del jardín habían unos niños que debían haberse saltado el pequeño muro de piedra y les estaban tirando huevos a ellas mientras les gritaban que eran unas zorras. Era sabido en el pueblo cercano a qué iban allí las mozas y lo más seguro es que aquellos mocosos supieran vagamente lo que pasaba. Mientras Minzy, Sandara y Chae trataban de ponerse a cubierto, Bom tomó pequeñas piedras y comenzó a lanzarlas a los críos.


- ¡No os quedéis ahí paradas!-les gritó a sus compañeras- Vamos, novata, haz algo.
- ¡Sois unas zorras!-gritó uno de los niños.



La temperamental Bom alcanzó a ambos con piedras del tamaño de la palma de su mano gritando que debería darles vergüenza y que si los pillaba les iba a dar una buena zurra. Los niños salieron a la carrera de allí y una de las monjas apareció de a nada para preguntar con desagrado lo que había sucedido, pero sin dar tiempo a ninguna clase de explicación, se llevó a la pelirroja, diciendo que iba a ser severamente castigada.
Sandara y Minzy fueron tras la monja intento explicarle lo que los niños habían hecho y porqué su amiga había actuado de aquella manera, pues no quedaba más remedio, les habían lanzado huevos e insultado. Aún con ello la monja no permitió que Bom se fuera sin un castigo y la mandó a la capilla a rezar y luego a su habitación sin comer. Cuando Chae llegó allí, su compañera de habitación la miró con el ceño fruncido:


- Eh, gracias por tu ayuda, novata- dijo con ironía.
- Lo siento, Bom, me asusté y no supe reaccionar...
- Siendo tú ni me sorprende- suspira y se masajea el vientre mirando hacía la ventana- ¿Tienes revisión ésta tarde?
- Sí ¿y tú?
- También.



No hablaron mucho más hasta que se vieron con otras jóvenes esperando en una sala vieja, con la pared de ladrillos desnuda, algunas sillas colocadas pegadas a la pared, desgastadas y con los cojines rotos o cojas de una pata. Mientras pasaban una tras otra Chae decidió volver a intentar un acercamiento con Bom:



- ¿Qué crees que será?
- ¿Cómo dices? -gira la cabeza para mirarla.
- ¿Crees que será niño o niña?
- Me da igual, lo único que quiero es que nazca para poder volver a mi vida y que lo manden lejos de mi.
- ¿Cómo puedes hablar así? Es tu hijo...
- Sólo me está amargando la existencia... Yo debería estar en mi casa con mis padres y mis amigas, saliendo a bailar los viernes y los sábados, sin embargo estoy aquí encerrada como un animal esperando que éste crío nazca.
- Yo creo que mi bebé será niña -sonrió la rubia antes de sobresaltarse al escuchar un grito y miró a otra joven que salía corriendo de la consulta del médico- ¿Qué sucede?
- Oh, es el doctor Jonghyun... En lo que llevo aquí, ha matado a cuatro chicas mientras daban a luz.
- ¿Qu- qué? - la miró pálida.
- Dicen que es muy bruto y que a menudo, las chicas mueren desangradas.



Ambas se quedaron en silencio cuando la monja encargada de llamarlas nombró a Chae. La menor se levantó temblando y se quedó anclada en el sitio. Si lo que Bom le había contado era real, no quería que aquel hombre le atendiera en el parto pero por lo que supo más tarde, era el mejor que podían permitirse con los escasos fondos de aquel lugar.
Jonghyun era un médico de profesión, sí, pero no era especialista en ginecología. Era un alcohólico redomado y su alarmante número de pérdidas se debía a que siempre iba borracho a trabajar. La revisión al menos pareció normal, el doctor no la trató con especial cuidado ni delicadeza, tampoco se mostraba interesado en meterle mano a las jovencitas, simplemente anotaba si iba o no bien el embarazo y luego las despachaba con brusquedad. La joven salió de allí temblando, preocupada de que aquel hombre fuese el único doctor disponible en el momento de dar a luz.


Poco después de aquello, se organizó una salida, puesto que los padres de cada interna pagaban un dinero mensual por la estancia de sus hijas allí, las monjas decidieron que saldrían a la ciudad permitiéndoles estirar un poco las piernas; pero siempre en grupos. Tampoco eran demasiadas, algunas ya se habían ido y quedaban al rededor de quince muchachas, así que saldrían en grupos de cinco a la ciudad.
Por aquellos días, Bom se había vuelto más simpática con Chae y le había permitido entrar a formar parte de su pequeño grupo. Minzy y Sandara comenzaron a tratarla como si se conocieran de toda la vida. Salían juntas al patio, iban juntas por los pasillos del convento y a menudo a la hora de descansar un poco, iban todas al cuarto de la " cabecilla" del grupo y allí se sentaban tranquilamente a dormitar o seguir charlando. 


La semana que su grupo iba a salir a la ciudad, Chae sentía especial emoción, quizás pudiera ver a sus padres o a alguna de las amigas que había dejado fuera.



- Hace tanto que no piso la calle... -sonreía Sandara - Me pregunto si habrá cambiado mucho...

- Tampoco llevamos fuera tanto tiempo como para que haya cambiado todo - se rió Minzy.
- Te equivocas, vi en una película que un hombre iba al futuro y cuando regresaba, todo había cambiado porque habían pasado muchos años.
- Vamos, Dara-dijo sonriendo la rubia- ¿Cuánto llevas dentro de Saint Mercy?
- No estoy segura... el tiempo se me hace infinito...
- Si no he calculado mal -intervino Bom- Creo que llevas apróximadamente cuatro meses.
- ¿Tanto? - Dara comenzó entonces a echar cuentas- Entonces mi bebé nacerá dentro de unos dos meses o dos y medio, ya que entré con tres.
- A mi me queda mucho menos -sonrió Minzy- Dijo el doctor Jonghyun que en unas dos semanas o menos nacerá el mío... ¡Me queda menos para volver a casa, que feliz soy!



Todas rieron ante aquella exclamación, sin duda sería genial volver a casa y además continuar siendo amigas las unas de las otras para convivir de forma normal en el mundo que había fuera de los fríos muros de ladrillo de Saint Mercy.
Cuando el coche en el que iban se detuvo, fijaron su vista en una tienda de discos, aquel iba a ser su paseo fuera del convento y por poco que pareciese, les hacía mucha falta ver a otras personas. Desgraciadamente por aquella zona de la ciudad no vivía ninguna de ellas y la posibilidad de encontrarse de casualidad con alguien de su familia, fue prácticamente nula... Teniendo en cuenta de que debido a su estado de preñez más que evidente, quizás fuera lo mejor, pues las habían internado con el fin de evitar habladurías de los vecinos y que les señalaran con el dedo y les criticaran. Las cinco muchachas entraron en tropel a la tienda y cada una se puso a buscar la música que le gustaba oír antes de haber sido recluídas. Chae optó por una pequeña grabadora con micrófono con la que hizo la broma a sus compañeras de estar cantando la canción que sonaba en el hilo musical de la tienda. Incluso la imperturbable Bom rió ante el entusiasmo que mostraba su nueva amiga y siguió el ritmo de la canción con la cabeza. Entonces, sucedió que al girarse Chae, se encontró de frente con alguien a quien no había visto en los últimos meses ... Se trataba de su novio del instituto, aquel al que debía su estado y del que esperaba como poco, el matrimonio en su vuelta a casa. Pero no fue eso lo que dejó a la joven sin aliento, sino el ver que iba acompañado por otra muchacha.
Cuando Minho alzó la cabeza de los discos que miraba, se quedó pálido al reconocerla. Entonces, Chae se acercó a él y trató de sonreír:



- Minho, estás guapísimo...
- ¿Chae? ... Dios... Hace ya muchos meses... ¿Cómo estás?
- Bien -acabó por sonreír y tomó la mano del que antaño era su novio y la depositó sobre su abultado vientre- Mira que grande está nuestro hijo.
- ¿Qué haces? -retiró apresuradamente la mano y luego giró la cabeza a ver a la otra chica- Jessica, espérame en el coche.




La otra muchacha se despidió con un beso y Chae se quedó estupefacta.



- Escucha, no hagas más eso¿de acuerdo?-suspiró Minho.
- Pero... Dijiste que ibas a casarte conmigo...
- Chae, no puedo. Ahora estoy en la universidad y en el equipo de fútbol, tengo toda una vida por delante y no quiero que se trunque mi futuro por ser padre.
- D-Deberías haberlo pensado mejor antes de hacerme esto...
- Lo siento...



Dicho eso, el joven del que siempre había estado enamorada, salió apurado por la puerta con la esperanza de no tener que volver a cruzarse con ella. Bom se apresuró a ir hasta Chae Rin y abrazarla con fuerza, pues apenas se hubo ido Minho, comenzó a llorar y a ponerse amarillenta.
Su día de salida no había sido tan perfecto y maravilloso como ellas pensaban que sería. Las palabras que Bom le había dicho tiempo atrás sobre los hombres que prometían hacerse cargo de su descuido, le rebotaron en la cabeza como bloques de hormigón y se sintió estúpida y desamparada.
Una vez en el convento, mientras la rubia descansaba, sus tres amigas marchaban al comedor para hablar de lo sucedido:



-Pobre Chae... -susurró entristecida Sandara.
- Era de esperar - dijo cortante la pelirroja - Los hombres no son de fiar.
- ¿Creéis que se recuperará de ésto?

- Es difícil saberlo, ella tenía puestas muchas esperanzas en ese chico.
- Las esperanzas propias de una niña... - suspiró Minzy y luego añadió - Aunque suene ridículo ... Me hubiera encantado tener la oportunidad de creer en el amor como ella lo ha hecho hasta ahora.
- ¿Para salir dañada después? -dijo Sandara con el ceño fruncido.
- No... Para haber tenido un motivo que me alegrara los días aquí dentro... Todas nosotras menos Chae, cuando entramos, ya sabíamos que los padres de nuestros hijos no se iban a preocupar por ésto.
- Por un embarazo, las más perjudicadas somos nosotras -dijo seriamente Bom- Es tan simple como que el hombre no reconozca lo que ha hecho, para que nosotras pasemos nueve meses sufriendo...
- En eso tienes razón -suspiró la morena antes de regresar a su habitación.




Ninguna habló de lo sucedido ese día , así que las cuatro muchachas trataron tan sólo de olvidar y seguir con sus vidas, algo que Chae agradeció enormemente.
Los meses seguían pasando en Saint Mercy y la rubia cada vez recurría más al amparo de Dios, pues poco a poco sus amigas se fueron marchando. Sandara fue la primera en salir de cuentas y la misma noche, desapareció, las monjas aseguraban que sus padres habían venido por ella y se la habían llevado.
Poco después Minzy también dio a luz y tuvieron que trasladarla a un hospital, por lo visto el doctor Jonghyun había vuelto a trabajar borracho y la pobre muchacha estuvo a punto de morir desangrada.
Ahora Bom y ella se sentaban solas en los bancos del jardín y aunque la pelirroja no decía nada, Chae le notaba el rostro pálido, siempre sudorosa y nerviosa y sabía que el motivo era el miedo. De pronto la Bom fuerte e impenetrable que había conocido meses atrás, estaba desprotegida y frágil como un cristal... Chae trataba de hacer bromas para que no tuviera tanto miedo, aunque ella seguía manteniendo que quería deshacerse del bebé y volver a su vida normal con sus padres y sus amigas.


La hora le llegó a Bom de improvisto, según decían las monjas que corrían con toallas hacia el paritorio, se le había adelantado casi quince días el parto. Fue una agonia, la propia Chae permanecía en el pasillo escuchando los gemidos ahogados de dolor de su amiga... Temía por ella, no iba a negarlo, pero peor aún era la espera. El parto de Bom se prolongó durante 48 horas y cuando al fin vio a una de las monjas salir con el bebé en brazos, se preguntó temerosa si su amiga había sobrevivido, pero no pudo acercarse a ella hasta la noche siguiente al parto.
Cuando entró en la habitación, se quedó en silencio, su amiga lucía descolorida y tenía los ojos perdidos en el techo de la habitación. Decían que tenía que guardar cama, pues el parto había sido terriblemente difícil.



-Bom... -se acerca hasta ella- ¿Cómo estás?
- Me lo han quitado... -susurró y luego giró la cabeza para mirarla - Tenías razón... cuando nació... me lo dejaron en los brazos por unos minutos y... cuando lo vi... Es un niño, Chae... Mi pequeño es un niño...
- ¿De verdad? -se sienta a un lado de la cama y le toma la mano a su amiga.
- Tiene la nariz de su abuelo ...-sonrió la pelirroja- Quisiera quedármelo pero... -resopla con cansancio- Me han dicho que va a ir con una buena familia, con un abogado y su esposa, le llenaran de caprichos- sonrió ampliamente.




Chae sonrió a su vez y accedió a la petición de Bom de ir a buscar al bebé para llevárselo y poder cogerlo en brazos por última vez.
La rubia caminó despacio por los oscuros pasillos de Saint Mercy hacia donde se encontraba la sala en donde ponían las monjas a los recién nacidos y se detuvo al ver luz procedente de una de las puertas contiguas. La puerta no estaba cerrada del todo y al escuchar hablar a una de las hermanas, se acercó a mirar por la rendija de la puerta. El interior estaba iluminado con una vela y había un hombre delante de una mesa de madera, la monja estaba frente a él y sobre la mesa, un bebé en una cesta de mimbre. Entonces Chae vio como la monja recibía un fajo de billetes y se llevó las manos a la boca para ahogar un grito de sorpresa. Marchó lo más rápido que pudo a ver si estaba el hijo de Bom en el "nido" y al cerciorarse de que todas las cunas estaban vacías, regresó corriendo a ver a su amiga, pero justo cuando iba a entrar en la habitación sucedió lo inesperado y de hecho Bom la vio desde su cama. Chae había roto aguas. La pelirroja no tardó en alertar a las monjas y pronto Chae se vio en una sala muy parecida a la que usaba el doctor Jonghyun como despacho, con poco más que una camilla para las parturientas. Por contra que a su amiga, el parto fue mucho más rápido y quizás por suerte del destino, el doctor estaba más lúcido que en otras ocasiones... A nadie en el mundo le importaba lo que sucedía entre los muros de aquel terrible lugar, donde las jóvenes eran tratadas casi como criminales.
Se recuperó del parto mucho antes que Bom, quizás por la inminente necesidad de huír de allí con su bebé, que por cierto había sido una niña. Sí, tenía que escapar antes de que las monjas vendieran a su pequeña. A diferencia de muchas de las que allí entraban, ella siempre había querido a aquel bebé y estaba más que segura de que en casa no le dirían que no si volvía con aquel pequeño regalo en brazos. Apenas un día después de haber dado a luz, Chae se deslizó por todo el convento hasta la sala de los bebés, tomó a su hija en brazos, la abrigó bien y marchó apresurada. En cuanto se vio fuera de aquellos muros, sintió que volvía a ser libre y echó a correr por el bosque lo más deprisa que pudo, sin saber que Bom la había visto desde su cuarto y había bajado para ir tras ella.



-¡Chae! ¡Chae, espera! ¿Dónde vas?
- ...  Bom ... -se detuvo y giró a ver a su amiga- Me llevo a mi hija... Aquí no dan a los bebés en adopción, han vendido a tu hijo a una familia.
- ¿Q-qué? ¿Cómo dices?... No es verdad, mi hijo va a vivir con un abogado y le cuidarán bien...
- No Bom... No es así... Lo siento mucho... tu has perdido a tu hijo pero yo aún tengo a mi pequeña y pienso huír con ella para que no la aparten de mi lado.
- ...



Bom estaba realmente perturbada en aquellos momentos. Sufría un fuerte trauma pos parto y aquella información no logró asimilarla. De pronto su amiga se convirtió en una amenaza, en alguien que trataba de hacerle daño en vez de ayudarla.



- No puedes hacerlo ... No te lo permitiré...
- ¿Cómo dices... ? - alza la vista y mira a la pelirroja.
- ¡No te llevarás a mi hijo!
- ¿Bom? ... Bom ¿qué estás diciendo? Éste no es tu hijo, él ya no está, se lo llevaron...
- ¡Mientes!¡Eres tu quien me lo quiere robar!




Chae se dio cuenta de que su amiga no se encontraba en sus cabales y sacudiendo la cabeza se dio la vuelta para continuar su huída con su hija en brazos.
Bom se agachó y cogió una piedra. Estaba convencida de que Chae Rin trataba de robarle a su hijo haciéndolo pasar por el de ella y llena de furia se lanzó sobre su amiga y le golpeó la cabeza con una piedra con toda la fuerza que pudo. Al momento, Chae calló de rodillas, sintiendo una fuerte conmoción que pareció paralizarle todo el cuerpo. Escuchó que su bebé comenzaba a llorar y sintió como Bom se la arrebataba de los brazos.



- N-no es hija tuya... es mío, es mi hijo...-sollozó la pelirroja apretando al bebé contra su pecho.
- Bom... d-de... devuélmela...




La pelirroja retrocedió al ver como Chae se quedaba tendida en el suelo del bosque con los ojos abiertos, buscando entre las estrellas del firmamento algo... Quizás una luz de paz mientras llamaba a su hija por el nombre que había elegido para ella... "Sara" ...
Bom dio media vuelta y corrió de regreso a Saint Mercy, convencida de que era a su hijo al que llevaba en brazos y dejando atrás a aquella amiga con la que había compartido fatigas en aquel lugar. No era consciente de que con aquel golpe en la cabeza la había condenado a muerte, ni era consciente de que en el momento en el que cruzó el umbral de aquel lugar malito, Chae exhalaba su último aliento en medio del bosque.





FIN


miércoles, 27 de mayo de 2015

๕◕๖ AL FINAL ... ๕◕๖ [1º PARTE]

Pareja: JongKey [Jonghyun + Key]
Género: Drama
EEL: +13

Resumen: Una pareja joven con toda la vida por delante, un día reciben la noticia de que van a ser padres y Jonghyun pronto se ve contagiado por la euforia de Key y pasan 8 meses planeando todo para el bebé. 
El reloj marca las dos menos cuarto de la madrugada...




























En realidad el destino es caprichoso,muy caprichoso...
Me llamo Jonghyun Kim y trabajo  en un albergue de animales como voluntario para ayudar a socorrer a todos los pequeños cuadrúpedos que aquí llegan. He tenido que soportar que muchos pasen por la eutanasia, pero por suerte, las campañas que llevamos a cabo mis compañeros y yo, ayudan a que muchos sean adoptados...Desgraciadamente, por cada perro o gato adoptado,son abandonados cinco o seis.
Como voluntario, no cobro nada y eso no sería un problema de no ser porque todo perrito que puedo salvar, lo adopto personalmente y me lo llevo a mi casa... Ahora mismo mi piso es de locos, tengo tres perros grande y siete más pequeños, por supuesto en el albergue los castramos a todos, pero entre lo que me cuesta la adopción y el mantenerlos, mi otro trabajo, me es insuficiente. Aún con ello, me siento muy muy feliz de tenerlos a todos en casa y si hubiese espacio, trataría de salvar a más.
Hoy es jueves y ya casi se acaba el mes, así que he decidido salir del albergue con algunos compañeros a pasear a los perros para que la gente los vea, interactue con ellos y comprendan lo importante que es la adopción responsable.
Hice para todos,varios pañuelitos que les pongo al cuello y que quedan extendidos sobre sus espaldas diciendo "ADÓPTAME". He hecho partícipes de mi causa a mis amigos Onew y Taemin, de hecho a Onew le daban miedo los gatos y en mi primer año de trabajo, logré que adoptase a 3 que iban a ser sacrificados, sí, a los dos les llené la casa de animales y en un principio se enfadaron mucho porque decían que los había manipulado, pero una vez les expliqué y les hice entender mi lucha y la de mis compañeros del albergue, comenzaron a luchar con nosotros a brazo partido por ellos. Onew trabajaba como médico de urgencias y muy a menudo, hablaba a sus pacientes con casos de estrés sobre la terapia con animales y Taemin, formaba parte del cuerpo de policía civil y a sus compañeros y amigos también les hablaba de lo feliz que te hacía un animal.

Es día de puertas abiertas en una de las avenidas más turísticas y transitadas, así que subimos a cerca de 16 perros y 3 gatos al furgón para poder llevarlos allí,pasearlos y que la gente los viese...¿Por qué sólo 3 gatos? No hay muchos gatos que se dejen pasear con una correa y que se lleven bien con los perros.
Onew dio varias vueltas con el furgón hasta que encontramos un sitio y allí pusimos sus pañuelitos a cada animal, las correas y entre los tres nos los repartimos. No éramos el único grupo del albergue que andaría por allí, pero así mejor, más número de perritos y gatitos llamaría más la atención. Claro que no son todos bebés, tenemos de todas las edades,muchos callejeros, otros abandonados por sus propias familias... Eso me rompía el alma.

En cuanto comenzamos a caminar los tres por la avenida de Triana, los niños fueron los primeros en acercarse a jugar con los animales, algunos padres se acercaban para llevárselos, otros preguntaban si eran perros de alguien y algunos el porqué del pañuelito. De hecho un chico bastante alto se acercó a nosotros con mucho interés.

-Hola,buenos días-dijo el desconocido.
-Buenos días,señor¿podemos ayudarle en algo?
-Sí,verá,tengo curiosidad por esos banderines que llevan los animales.
-Verá,señor, pertenecemos a un albergue de animales, allí los cuidamos, castramos y desparasitamos, los alimentamos y mantenemos mientras intentamos buscarles una familia. Son perros y gatos que han sido abandonados o recogidos directamente de las calles y que necesitan una nueva oportunidad.
-Comprendo¿y de qué albergue se trata?
-Del Albergue de Bañaderos-le ofrece una tarjetita con el número de contacto y el horario de apertura.
-¿Y tienen perros de pura raza?
-Llegan algunos que sí tienen pedigree pero la mayoría son mil-leches- asentí.
-Un mil-leches puede darle el mismo amor e incluso más que un perro que compre en una tienda de animales-intervino Taemin.
-¿Y eso por qué?- el chico alto se giró a ver a mi amigo.
-Porque éstos perros y gatos son animales mucho más agradecidos. Ahora mismo están sometidos a mucho estrés por el hecho de haber sido abandonados-le mira fijamente-Adopte uno, le garantizo que no se arrepentirá y además son amigos para toda la vida.
-Lo cierto es que me interesa un gato, mi novio le tiene miedo a los perros pero tiene buena mano con los gatos...¿Cuánto sale la adopción?
-Son 85.5000 wons[70 € - 78.15$ ].
-Eso es muy caro para ser animales de la calle¿no le parece?
-No,señor-insistió Tae-Apenas cobramos lo necesario para mantener el albergue, además, mi compañero le ha dicho que le damos el animal vacunado y desparasitado, castrado y con chip en caso de que se extravíe. Si va usted a una tienda de animales le cobrarán apróximadamente 733.335 wons y en ese precio va incluida simplemente la raza del animal.


El chico alto nos miró de forma interrogante y luego asintió.

-Puede que me pase ésta tarde con mi novio a por un gatito.


Cuando el chico se marchó, Onew dio una palmada en la espalda de Taemin y dijo con una gran sonrisa:

-Lo que no logre un policía,no lo logra nadie.
-¡Hay que ver cómo lo ha convencido!¡Muy bien Tae! Uno de nuestros mininos hoy tendrá un hogar-dije entusiasmado.


La mañana fue genial, mucha gente se interesó por algunos de los animales que íbamos paseando y convencimos a varias de ellas a que fueran al albergue por la tarde para adoptarlos. Taemin eran muy persuasivo, usaba ese carácter o esa estrategia que les enseñaban en la policía y lo tenía tan controlado que mucha gente aceptaba  al poco, por supuesto, recalcávamos lo importante que era que supiesen que los cachorros crecerían y que no eran juguetes,que eran seres vivos con sentimientos y que si sus dueños los querían, ellos los querrían para toda la vida, al fin y al cabo nuestro eslogan era "POR UNA ADOPCIÓN RESPONSABLE".

Cuando regresamos a la furgoneta y metimos a los animales en sus jaulitas para poder llevarlos de regreso, íbamos más que contentos, muy felices de que al menos en nuestro grupo, hubiéramos conseguido tantas adopciones. Era bonito sentir que estabas salvando la vida a aquellos pequeños amiguitos.

Puesto que el albergue cerraba a mediodía  hasta las cuatro, tras dejar a los animales en sus corrales correspondientes, nos cambiamos la ropa y decidimos irnos a comer a un piscolabis y allí entre comida y refresco , Onew agarró un periódico y se apuró a buscar la sección de política. Puesto que el papel le cubría la cara, me acerqué un poco para gastarle una broma y me quedé mirando la columna donde salía el horóscopo. Nunca había creído en aquella solemne tontería, pero busqué el mío y comencé a leer en voz baja:

-Aries, hoy el destino te tiene preparada una grata sorpresa relacionada con tu pareja. Sino tienes, habrá ocasión de formarla.
-¿?¿Crees en esas tonterías?-inquirió Taemin al escucharlo leer.
-¿Eh?No... ni siquiera sé porqué lo he leído, pero la verdad es que es muy gracioso lo que dice.
-¿Por qué?-Onew bajó el periódico y me miró- No me digas que aún sigues pensando en aquella chica que habiendo quedado contigo se empezó a morrear con otro.
-...Se llamaba Gareye y no, no estaba pensando en ella-apoyé la cabeza en la mesa-Te odio,Onew,creí haber dejado claro que no quería volver a tocar ese tema.
-Jong, supéralo, tú vales mucho más que eso-suspiró mi amigo.
-Onew tiene razón, BlingBling, además, tampoco te ha ido tan mal después de eso. El último chico con el que saliste no estaba nada mal¿cómo se llamaba?
-¡Dije que no quiero hablar de eso!-hinché las mejillas como un niño con una rabieta y después me puse en pie.


Dejé mi parte de la cuenta sobre la mesa y salí a la calle para que me diese el aire. Aunque ame a los animales, es cierto que me he volcado tanto en ellos para no tener tiempo de pensar en mis constantes fracasos amorosos. Algunos los tengo más superados que otros y los que han mencionado mis compañeros para molestarme han sido justo los que me causaron mayor desilusión.
Cuando ellos salieron del local, se apuraron a disculparse conmigo. Yo a ellos no les recordaba sus fracasos, como el estrepitoso fracaso de Tae que fue plantado en el altar por un chico que decidió irse con otro que tenía más dinero que mi amigo.
Regresamos en silencio al refugio para ir adecentando las jaulas y limpiarlas de las heces que han hecho los animales en nuestra ausencia. Lo cierto es que ya metidos en la faena del trabajo, volvimos a hablar sobre la suerte que habíamos tenido por la mañana al lograr que mucha gente se interesase por adoptar a uno.

Abrimos el albergue a las cuatro y nos sorprendió encontrar allí a varias personas esperando para entrar a ver a los perros y gatos que les habían robado el corazón mientras los paseábamos o ir dentro a buscar uno que les hiciera "tilín". Fue una tarde maravillosa, adoptarón al menos a 20 de nuestros pequeños y les deseamos suerte y que nunca volviesen a abandonarlos. Cuando ya comenzábamos a recoger para cerrar el albergue hasta el día siguiente, entraron en un descapotable dos chicos. A uno lo reconocí rápidamente. Era el chico al que Taemin había convencido durante la mañana de que adoptar, era mejor que comprar uno en una tienda de animales.

-Eyh, ahí está ese chico que dijo que quería un gatito para el novio-dijo Onew.


Yo me quedé mudo al ver al chico que se bajó con él del coche.Hubiese jurado que estaba viendo mal, que mis ojos me engañaban... Aquel chico tan hermoso no podía ser real, de seguro el sol de la tarde me estaba haciendo ver mal...

Pero en cuanto comenzaron a acercarse no pude evitar sonreír, era verdaderamente guapo, es más, tenía unos hermosos ojos rasgados...

-Ese debe de ser el novio al que le gustan los gatos.
-...


La voz de Tae me sacó de inmediato de mis pensamientos... Claro, tenía que ser su novio, que tonto yo por pasar por alto semejante detalle. Suspiré apesadumbrado y en cuanto llegaron donde nosotros, el más alto dijo:

-Buenas tardes, me alegra ver que siguen abiertos a pesar de la hora que es.
-Estábamos ya recogiendo-inquirió Tae.
-Bueno, vengo a por ese gatito y... a por un perro para mi, no me vendría mal un amigo guardián.
-Pasen por aquí, por favor-dije algo entristecido y llevé a ambos a ver a los animales.


Tae me dijo que él quería ocuparse de ver de cerca cómo elegían al perro, así que yo terminé por otro lado enseñando a los gatos a aquel guapísimo chico rubio.

-Oh, si por mi fuera me los llevaría a todos-comentó él mientras se acercaba a mirar a los felinos.
-Eso sería muy bonito-sonreí un poco.
-Oh, disculpa, no me he presentado-me ofreció su mano- Soy Kibum Choi.
-Ah...Jonghyun Kim-estreché su mano con delicadeza, no me gustaría hacerle daño-Y dígame,señor Kibum,¿tiene claro el sexo del gato?Así podremos encontrar uno más rápido.
-Nada de señor,dime sólo Kibum-sonrió y luego miró hacia las jaulas-Lo cierto es que quiero uno que sea como yo.
-...Su novio dijo que le gustaban mucho los gatos.
-¿Mi novio?-me miró interrogante.
-El chico que vino contigo...
-¿?-comenzó a reírse y me pregunté si es que no serían algo más que novios-No,no...No...Jujuju-negó con una mano- Minho es mi hermano pequeño,yo no soy su novio.
-¡Oh que suerte!-no pude contener mi euforia.
-¿Ah?


Me cubrí la boca al darme cuenta de lo que acababa de hacer y sus ojos se quedaron clavados en mi durante un largo rato. Finalmente le vi sonreír y luego giró la cabeza hacia las jaulas.

-P-perdón...Ha sido un malentendido-me excusé haciendo una reverencia- Es que ese chico nos dijo que vendría con su novio y pensé...
-Ha venido conmigo para que sea yo quien elija al gato de su novio-sonríe-Pero seguramente quiera llevarme alguno para mi.
-Eso sería genial-sonreí.


Tras unos diez minutos eligió uno para su cuñado y sobre la marcha, uno para sí. Mientras íbamos al despacho para rellenar los papeles y ponerle el chip a los animales vi que ya en el patio, el chico alto daba las gracias a Tae por asesorarle en la elección, sin embargo en lugar de un cachorro que parecía de raza, decidió llevarse a un perro más grande,no le tenía mucha paciencia a los cachorros.
Una vez firmado y hecho todo el papeleo, les deseé suerte a los dos gatitos:

-Muchas gracias por salvarlos,Kibum.
-Creo que es lo mínimo que puedo hacer-llevaba un gato en cada brazo- Escucha Jong¿crees que podríamos quedar algún día?
-¿Ah?-me puse como un tomate-¿Quedar?¿Nosotros?S-sí,sí,claro que sí.
-Genial-me sonrió-¿Anotas mi número?
-¡!-asentí como un estúpido y me apresuré a tomar lápiz y papel y anotar el número que me dictó y guardarlo con celo en el bolsillo de mi pantalón.
-Hasta otro día-me sonrió mientras salía al patio para marcharse con su hermano.


Al poco entraron mis amigos.

-¿Jong?¿Estás bien?
-Conozco esa cara,Tae, nuestro Bling Bling se ha vuelto a enamorar.
-Oh,que tierno,Jong, pero ya tiene novio.
-No son novios,son hermanos, me lo ha dicho.
-¿De verdad?¿Hermanos?No se parecen en nada.
-¡Me lo ha dicho él y yo le creo!Además, me ha dado su número de teléfono... ¡El horóscopo tenía razón!¡Hoy iba a ser un buen día!


Mientras yo me dedicaba a canturrear como un adolescente en una película romántica, ellos me miraban diciendo que se me había ido la cabeza... Un poco sí que se me había ido, no lo niego, pero es que no podía evitarlo, me hacía tan feliz que ese chico me hubiera dado su número...
Cerramos el albergue, despidiendo a nuestros amiguitos cuadrúpedos hasta el día siguiente y cada uno marchó a casa.
Hasta que no metí el coche en el garaje, no dejé de  pensar en si llamar o no a aquel chico...¿Y  si me decía que lo había hecho para burlarse de mi?¿Y si no era su número?Todas las dudas me vinieron al mismo tiempo y aunque todos mis perros vinieron a saludarme en cuanto entré en casa, no les hice mucho caso, les puse de comer y marché al baño a llenar la bañera para ver si con un momento "SPA" se me iba todo aquel estrés que de pronto había acumulado en los hombros. Dejé el móvil cerca por si me decidía a llamarlo. Al poco tenía a todas mis mascotas metidas en el baño haciéndome compañía y yo me dedicaba a contarles mi día, en cierto modo sé que me entienden...Finalmente me decidí, agarré el celular y marqué su número esperando que fuese él quien me contestara:

-"¿Diga?"
-Glups...Ho-Hola ¿K-Kibum?
-"Sí¿quién es?"
-Uf... gracias a Dios-susurré- Soy Jonghyun el...
-"¡Ah, el chico de los animales!No pensé que fueses a llamarme tan pronto."
-Oh¿es un mal momento?
-"No,no lo es, de hecho estaba tomando un baño relajante."
-¡Que casualidad!-me puse como un tomate- Es decir,yo también estoy en la bañera.
-"¿De verdad lo estás?Quiero ver una foto."
-¿Eh?¿U-una foto?-de pronto sentí que o se estaba riendo de mi o todo iba demasiado deprisa.
-"Sí,quiero ver una foto tuya...Ah,entiendo,te da vergüenza"-rió.
-Un poco sí...
-"Escucha, ya que has llamado¿te apetece quedar para cenar o estás muy ocupado?"
-No, no....Quiero decir que s-sí podemos quedar para cenar, a lo que me refería es a que no estoy ocupado-dije nervioso.
-"Bien, entonces iremos a comer a un restaurante italiano,pasaré a recogerte sobre las 8¿te parece bien?"
-¿A recogerme?Tengo vehículo,no es necesario.
-"Insisto, así tendré una excusa para secuestrarte si se te va la mano con la bebida"-ronroneó.
-¿E-eso ha sido...?¿Un ronroneo?...-que sexy se me antojó escucharle hablar con aquel tono juguetón- E-está bien, me encantaría en ese caso.



Le di mi dirección y al poco colgamos ambos el aparato:

-¡Chicos tengo una cita!-mis perros empezaron a ladrar y a moverse de un lado a otro.


Que feliz me sentía de repente.Revisé el reloj y me di cuenta de que tenía dos horas justas para prepararme para aquella cita. En cuanto salí de la bañera, me puse crema hidratante por todo el cuerpo, me afeité, aunque en realidad no tenía mucho que afeitar,pero aquellos pelillos eran incómodos y en una cita no eran una buena carta de presentación. Más crema para la cara y finalmente salí a la habitación a ver qué iba a ponerme de ropa¿Algo formal o informal?Era una primera cita, debía ir decente pero...¿y si se me iba la mano con la decencia?Opté por un estilo formal y en negro, aquel color siempre denotaba elegancia y para una primera cita, hay que ser elegante.

Incluso pensé en ponerme una corbata o una pajarita, pero eso ya no concordaba con mi estilo que a pesar de ser formal, era muy juvenil y desenfadado. Mis mascotas me dieron el visto bueno al conjunto con sus ladridos y lo único que me faltaba era peinarme y ponerme perfume... ¿Qué perfume? Si era demasiado intenso quizás le desagradase, si era muy suave puede que no lo notara... Me quedé mirando mi estante de perfumes y tuve que debatir mentalmente entre los cuatro que tenía cuál era el más adecuado para la ocasión. Finalmente me decidí por el HUGO BOSS y me aseguré de no echarme en exceso. Un último vistazo en el espejo y suspiré profundamente. Se me estaba agarrotando el cuerpo por los nervios, hacía meses que no salía con nadie y de hecho nunca había salido con nadie tan guapo como Kibum.
Me aseguré de llevar efectivo y tarjetas en la billetera, el móvil, el carnet de conducir y el de identidad por cualquier cosa. Escuché sonar el móvil y pensé que sería mi cita que se había adelantado, pero al revisar la pantalla, vi que se trataba de Taemin:

-¿Sí?¿Qué pasó Tae?
-"Jong, necesito hablar contigo, me ha pasado algo absurdo y no sé cómo reaccionar."
-¿No era con Onew con quien hablabas esas cosas?¿Y si no te doy un buen consejo?
-"Onew no me responde y al fin y al cabo tú también eres mi amigo¿no?"
-Sí,claro que sí, dime¿qué sucede?
-"Me ha llamado...¡Kai me ha llamado al móvil y cuando he reconocido su número me han entrado temblores!¿¡Cómo se atreve a llamarme tras haberme plantado cuando íbamos a casarnos!?¿Qué hago?"
-A lo mejor necesita algo de ti,Tae...
-"¿De mi?Que se vaya al infierno, después de lo que me hizo no sé como tiene las narices de hacerlo."
-Es verdad que se portó muy mal contigo, pero deberías contestar si vuelve a llamarte, creo que es mejor saber qué quiere a preguntárselo por no haber respondido.
-"Puede que tengas razón...Gracias,hyung, eres un buen amigo, si no fuera porque hoy tengo guardia, te diría de salir a tomar algo."
-Hoy tengo cita,maknae-dije orgulloso de mi mismo.
-"¡Qué rapidez!¡Felicidades!Tengo que colgar, pero espero que lo pases bien y que haya final feliz ésta noche."
-¡¡TAE...!! ...Oh, me ha colgado-miré el móvil y suspiré con media sonrisa en la cara.


Mira por donde que ni siquiera había pensado en lo del "final feliz"...Yo era demasiado romántico para pensar que aquello iba a terminar únicamente en un revolcón en el asiento trasero de un coche en vez de en una historia de amor para toda la vida. Desde luego las películas Disney habían hecho mucho daño a mi mente cuando era pequeño. Yo también soñaba con una princesa a la que rescatar y vivir por siempre felices, aunque a medida que me hacía mayor, no me importaba rescatar a una princesa o a un príncipe o en cualquier caso, que me rescataran a mi... Así de infantil es mi visión del amor...Para mi es incomprensible estar con una persona y luego traicionarla...
El sonido del claxon de un coche me sacó de mis pensamientos. Me apuré a despedirme de mis perros y apagué la luz al salir de casa. Unos focos me deslumbraron y tuve que cubrirme la cara con una mano, entonces escuché la voz de aquel precioso muchacho:

-Vaya,Jonghyun, sí que sabes cómo arreglarte para una cita-al momento me acerqué al coche y vi cómo iba el vestido.
-Tú también estás muy guapo.

Iba con un toque más informal, incluso llevaba pantalones cortos, tenía un gusto algo estrafalario para vestir, pero me gustaba. 
En cuanto me senté en el asiento del copiloto, se inclinó hacía mi y casi rozó mi cuello con su nariz:

-Oh...Estoy gratamente sorprendido, ese perfume es delicioso, Jonghyun.
-¿Te gusta?-me puse colorado.
-Me encanta-sonrió al volver a ponerse derecho.
-...-al momento me percaté de algo-Ese olor...¿Es perfume de mujer ?
-¡Creo que va a ser una gran noche!-dijo eufórico mientras arrancaba el coche-Sí,sí que es un perfume de mujer. Son más suaves que los de los hombres y por lo general no me dicen nada, pero éste, éste tiene un olor delicioso.
-Sí,sí que huele bien¿qué perfume es?
-Black Opium de Yve Saint Laurent-me miró de reojo-Es una maravilla ya es el tercer bote que me compro.
-¿D-de verdad?¿Y es muy caro?
-Pues...96,367 wons por bote [ 80€ -87$].
-¡Eso es una fortuna!-me escandalicé y luego susurré para mi- La cantidad de animales que podríamos salvar con ese dinero... Al menos a 3 de ellos-hice mentalmente las cuentas.
-Es adorable.
-¿Perdón?-alcé la cabeza para verle.
-He dicho que es adorable.
-¿El qué?
-Escuchar cómo te preocupas por esos animales-detuvo el coche en un semáforo y giró la cabeza para mirarme-No sé tu, pero cada vez que te escucho hablar, siento un temblor en el pecho...Siento que eres especial, Kim Jonghyun, que eres diferente a todo lo que he encontrado en mi camino...
-Yo siento lo mismo... Pero escucha, Kibum...
-Llámame Key-sonrió.
-Bueno...Key, escucha, si lo que buscas conmigo es sólo sexo, por favor, no me enamores más, no soportaría tener que decirte adiós mañana por la mañana y no volver a saber de ti.
-...


Ocurrió entonces algo inesperado. Key soltó el volante y sujetando mis mejillas comenzó a besarme como nunca antes me habían besado, con un sentimiento y una química que provocaba calambres por todo mi cuerpo. Nos separamos porque uno de los coches de atrás comenzó a tocar de forma insistente el claxon para hacernos saber que estábamos obstaculizando la circulación. A él pareció hacerle gracia aquello y mientras seguía conduciendo yo intenté controlarme y me llevé las manos al pecho sintiendo como mi corazón continuaba dando saltos de felicidad dentro de mi pecho.
Aún no comprendía bien si aquel beso significaba que éramos novios o simplemente que teníamos química pero éramos amigos con derecho.
La cena transcurrió tranquila, fue un momento muy cómodo en el que intercambiamos información más o menos general sobre nosotros. Algún dato de interés dejábamos caer entre las risas e incluso durante el postre no faltaron los gestos pícaros y picantes por su parte. Yo me limitaba en aquel momento a quedarme maravillado con él...Kibum era increíble y el vino se me estaba subiendo de tal manera a la cabeza que me sentí mucho más valiente y al salir del restaurante, lo abracé contra mí y le estuve "comiendo" la boca un buen rato, como si fuéramos novios de toda la vida, sin importar que la gente que pasaba a nuestro lado se nos quedase mirando porque aquello era de descarados. Cuando al fin me separé de sus labios, lo vi relamerse los mismos y luego me dedicó una sonrisa traviesa:

-¿En tu casa o en la mía?
-En la que quede más cerca-resoplé y al poco él me jalaba hasta el coche y me apuraba a entrar en el mismo.


No tardó en poner rumbo a mi casa y de hecho, dejó el coche mal estacionado cerca de la entrada, pero daba igual. Mientras yo me apuraba a buscar la llave en el bolsillo de mi chaqueta, él no cesaba de resoplar como si ya estuviéramos en plena faena... De verdad que no me había planteado el final feliz  antes de salir de casa... Cuando logré centrarme y abrir la cerradura, me apuré a entrar primero para encerrar a los perros en una de las habitaciones y cuando regresé, él apenas había querido moverse del umbral de la puerta:

-Pasa, Key, no te quedes fuera-me acerqué sonriendo y cuando se movió, cerré la puerta.
-Estoy cachondo como una perra-me dijo tras quitarse el abrigo.
-V-vamos a mi habitación-le indiqué el camino y cuando fui a encender la luz del dormitorio,me detuvo.
-A oscuras mejor...grito mucho y tus vecinos se asomarían a ver qué pasa...


Rápidamente me quitó la chaqueta y la camisa y comenzamos a besarnos de forma apurada y en cuanto nuestras lenguas decidieron enredarse, el resto de nuestro cuerpo las siguió.Caricias apresuradas por los brazos y los costados, quedé sentado sobre el borde de la cama y Key a horcajadas encima de mi. Pasé la lengua por su cuello y le quité la camisa. Con la poca luz que entraba por la ventana,no estaba seguro de ser capaz de adivinar del todo como era su cuerpo, pero me dispuse a investigarlo con besos y caricias, es cierto que él cada vez gemía más alto y se frotaba contra mi de un modo que me hacía delirar.Pasé las manos por dentro de su pantalón corto y tragué saliva  por el simple hecho de que sentía la electricidad recorriendo mi cuerpo cada vez que nos tocábamos... Pronto el resto de nuestra ropa quedó desperdigada por el suelo y nosotros tratamos de abarcar toda la cama. Primeramente él fue quién quedó arriba, sentado encima de mi y en cuanto sujetó mi erección para llevarla a su entrada gemí roncamente y susurré:

-Espera...Aff...¿No quieres...lubricante...?
-Aah...No lo necesitamos-me sonrió ya que la luz de la ventana iluminaba parte de su cara- Entrará perfectamente...


De hecho cuando sentí cómo las paredes de su ano comenzaban a dilatarse para dejarme pasar, me volví loco y comprobé de primera mano que todo lo que yo pensaba saber de química sexual, no era nada, realmente, Key me hacía creer que yo nunca me había entendido en la cama con nadie, excepto con él y sí, tenía razón, gritaba mucho, se movía mucho, arañaba sin piedad y a parte de todo aquello, sus caras... Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, podía ver casi a la perfección las caras que ponía, unos gestos tan sensuales como perturbadores.Seguro que mis vecinos se preguntaban si yo estaba matando a golpes a alguien pero el chirrido del soporte de la cama,pronto acompañó a sus enloquecedores gemidos y cuando el orgasmo se hizo presente, quise moverme para no correrme dentro de él pero no tuve tiempo de hacerlo ni él tampoco me lo quiso permitir. Caí rendido encima de su cuerpo y apoyé mi cabeza sobre su pecho escuchando como jadeaba y que tan rápido iba su corazón. Conforme recuperábamos el aliento,volvimos a besarnos y a darnos caricias, ya sin buscar nada, simplemente... Simplemente amándonos,sí, eso era justamente lo que yo sentía, que nos estábamos amando.

-Key...-susurré contra sus labios- Prométeme que cuando amanezca no te habrás marchado.
-Te lo prometo, Jonghyun-acarició mis mejillas y nos dedicamos una sonrisa cómplice.


No tardamos mucho más en caer dormidos y sé que lo abracé con la fuerza suficiente para evitar que se moviera de mi lado. De verdad que nunca me he sentido de ésta forma, ni siquiera con aquella chica que fue tan especial, no, ni siquiera ella me habría podido hacer sentir lo que Kibum había hecho y yo era infinitamente feliz de sentir su piel mojada contra mi cuerpo, su olor a sudor en mi nariz, su respiración... Ojalá no sea sólo un sueño.


De no haber sido por el ladrido de mis perros, seguramente habría seguido durmiendo, pero terminé por incorporarme en la cama y frotarme los ojos para desperezarme.Busqué entre las sábanas y sonreí como un tonto al verle allí acostado,acurrucado y abrazado de la almohada. Me sentí tan feliz que me acerqué a besarle y susurré contra sus labios:

-Buenos días, Key.
-Mmn...Nyaa...-se estiró un poco y al abrir los ojos se quedó mirándome durante unos segundos que me parecieron eternos.


Temí que me preguntase que quién era y qué hacía él allí pero terminó dedicándome una sonrisa y besándome apenas para luego bostezar y volver a estirarse. Suspiré de alivio:

-¿Qué hora es...?-susurró mientras se sentaba en la cama.
-Imagino que sobre las seis y media ya que los perros me están pidiendo de comer.
-¿Perros?-miró hacia la puerta-Oh,no los vi anoche.
-Los encerré para que no molestaran, se hubieran subido a la cama-me acomodé el pelo con una mano.
-¿Necesitas que te ayude con ellos?
-No,no te preocupes, si lo prefieres puedes pasar a darte un baño.
-Ah, me encantaría, pero sólo si cuando acabes con los animales, vienes a ducharte conmigo.
-Oh...Claro-le sonreí.


Lamentablemente me entretuve lo suficiente con los perros ya que casi todos corrieron a la habitación a oler las sábanas y luego al baño para averiguar quien era el invitado al que no les había presentado la noche anterior. Cuando logré que se apartaran del baño y se pusieran a comer, vi a Key saliendo con una toalla en la cabeza y sonriéndome:

-Pensaba que llegarías antes.
-Lo siento-sonreí y traté de sujetar a los perros más grandes.
-Puedes soltarlos,mientras no me muerdan,no me preocupa.
-Es que se van a poner a ladrarte porque eres un olor nuevo y lo cierto es que asustan bastante.
-Comprendo.


Se agachó para permitir que los otros perros le oliesen las manos e incluso alguno fue más allá,se puso a dos patas para olerle el pelo y eso pareció divertirle mucho.Finalmente se acercó hasta donde yo estaba y los perros más grandes también se quisieron acercar a olerle,los solté de uno en uno para que así fueran a olerle:

-Oye,hyung¿en qué trabajas?Tengo entendido por mi hermano que los voluntarios no cobráis nada.
-Y así es,no cobro nada, lo hago porque me gusta,quiero proteger a los animales-asiente- Y tengo un trabajo de tele-operador los fines de semana.No gano mucho,pero lo suficiente como para tener a mis diez perros y... lo que no me alcanza,Onew y Taemin suelen prestarmelo...
-¿De veras?-noté la preocupación en su cara.
-Sí, pero no tiene importancia, generalmente logro devolverles el dinero...aunque luego me vuelve a faltar a fin de mes.¡Pero igualmente soy feliz!
-Eso acaba de darme una idea...
-¿Eh?¿Cuál?
-¿Y si recolectamos firmas para convertir el albergue en una protectora de animales?
-El año pasado lo hicimos, pero el ayuntamiento no quiso escucharnos-suspiré y luego alcé la cabeza- Pero es una gran idea, siempre hay que intentarlo hasta que se consiga.
-Me gusta tu vitalidad, Jong-se abrazó de mi y me dedicó la más hermosa de todas las sonrisas.
-Ah...A... A mi me gustas todo tú-me sentí terriblemente original.



[FIN DE LA 1ª PARTE]

miércoles, 9 de abril de 2014

ººCOPOS DE NIEVEºº

Caminando por la calle nevada,con la música del silencio en mis oídos y el reflejo de una fantasía reproducido vez tras otra como un vídeo trabado en la misma escena en mi mente.La boca cosida,las manos heladas,los pies insensibles por el frío.
Alzo la vista al cielo cuando comienza a caer la nieve del recuerdo,cubriendo todo con un brillante manto de sueños,unos rotos,otros que llegaron a realizarse.Alargo mi esquelética mano buscando atrapar uno de esos sueños que caen con pereza desde las estrellas,pero todos me esquivan,se deshacen entre mis dedos y las que caen al suelo se amontonan en cadáveres como si la calle fuera una fosa común.Echo a correr furioso y triste de que ninguna ilusión quiera quedarse a calentar mi pecho.
¿Cuándo pasó esto que perdí el rumbo de mi vida?¿En qué momento la nieve me golpeó tan fuerte que caí al suelo y fui incapaz de volver a levantarme?Ese chico que corre al fondo de la calle tan solo es la sombra de lo que de mi queda.No soy nada más que un amasijo de escarcha,un remolino de tormenta incapaz de reencontrar el camino a casa.Me perdí hace tanto.Me adentré en la más absoluta oscuridad y ahora soy ciego,sordo y mudo.
Detengo mi huída del enemigo invisible que me persigue y miro atrás.Comienzo a temblar de frío y doy un paso titubeante atrás,seguido de otro y otro más.Ando de espaldas porque tengo miedo de que lo que viene tras de mi me congele por la espalda.Pero no veo a donde voy.El suelo deja de existir y caígo a una negrura que me engulle como engulle el invierno todos los colores y los transforma en una capa blanca.