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sábado, 14 de abril de 2018

.·. FOREVER OR NEVER .·. II [Remasterización 2018]

Personajes: Onew - Taemin - Key - Jonghyun - Minho
Género: Suspense
EEL: +13

Personajes secundarios: Satanás, Lucifer y Astaroth

Resumen: Taemin,el famoso y temido hijo de Lucifer ,cansado de la monotonía del infierno,convence a Onew, el inmaduro padre de Satanás,para escapar a la superficie y ver el mundo de los humanos de cerca.Sin embargo, antes de que logren alcanzar la puerta que les conduce al mundo de los hombres, se presenta ante ellos uno de los reyes infernales,con un trato que no podrán rechazar.
¿Qué sucede cuando accedes al mundo de los hombres como uno más?



Aclaraciones: Sugar[Taemin] _ Íkaro[Onew] _ Keymera[Key] _ Charismatic[Minho] _ Bling-Bling[Jonghyun]




Al ser absorbidos por la luz del mundo humano, los cinco demonios cayeron en un sopor que les impedía moverse,ver e incluso oír. Era como haber caído en un vacío donde nada hay y nada se puede sentir.
No fueron conscientes del tiempo que permanecieron de esa manera, pero poco a poco, comenzaron a ser conscientes de que se escuchaban sonidos extraños a su alrededor, el canto de los pájaros, el murmullo de la gente al hablar, la brisa, el sonido de las hojas de los árboles al balancearse...
Charismatic fue el primero en comenzar a abrir los ojos, la luz le hacía verdadero daño y tuvo que cubrírselos en más de una ocasión, mientras lentamente, comenzaba a acostumbrarse a la claridad. Su cuerpo se sentía extraño de controlar, era como si lo sintiera por primera vez.
Aquello debía ser lo más parecido a volver a nacer, que habría sentido jamás...
Al mover la cabeza, pudo ver a sus compañeros tirados junto a él, todos ya comenzaban a dar señales de vida y parecían presentar como él, la misma sensibilidad a la luz, al menos en un primer momento.
Íkaro fue el primero en incorporarse hasta quedar sentado y observar confundido al rededor. Se encontraban en lo que habría descrito como un bosquejo de árboles dispersos pero... No, sin lugar a dudas, no era un bosque, había demasiada gente como para serlo.
En silencio aún, el más anciano de los demonios, levantó las manos y se las observó desconcertado al darse cuenta de que sus garras y sus escamas habían desaparecido por completo. Al igual que Charismatic, le costaba controlar su cuerpo o lo que al menos parecía ser su cuerpo ¿Cómo describirlo? Se sentía terriblemente débil y blandito, como si en lugar de estar vivo, estuviera metido en una burbuja flexible...



— ¿Dónde estamos? -bufó el demonio de la envidia mientras trataba en vano de ponerse en pie.
— Lo desconozco -admitió Íkaro antes de girarse y sujetar al Príncipe, que del mismo modo, intentaba incorporarse din demasiado éxito.
— Estamos en el mundo de los hombres... -dijo entonces Sugar mientras pasaba los dedos sobre aquel manto de hierva del color de la envidia, que había bajo ellos- ¿Dónde íbamos a estar si no?... Hicimos un trato con mi padre y aquí estamos.
— ¿El mundo de los humanos?¿Entonces estamos fuera?¿Así de fácil? -quiso saber Charismatic mientras se percataba de lo que ya el mayor de ellos se había dado cuenta y era que no tenían sus atributos demoníacos, buscó sus preciosos cuernos y gruñó enfadado al darse cuenta de que habían desaparecido, así como los clavos que llevara incrustados en la carne en su forma demoníaca- Perfecto... ¿Y ahora qué coño hacemos aquí?
— Se supone que vinimos para molestar a los hombres ¿no? -dijo Bling Bling, quien no tenía ninguna clase de intención de erguirse más que a sus ya acostumbradas cuatro patas, aunque en aquella forma resultaba muy incómodo.
— No... No es así - susurró Sugar mientras se sujetaba de Íkaro para tenerse bien en pie- El trato era venir al mundo de los hombres como un humano... Lo que significa que somos hombres... O eso es lo que juraría que le entendí a mi padre.
— Entonces... ¿comos humanos? -preguntó el demonio de la envidia.
— Eso es justo lo que he dicho,Key...¿?
—¿Key?¿Cómo que Key? Ese no es mi nombre- replicó irritado el peliblanco.
— Yo... es que no logro recordar cómo te llamabas... Sólo me sale ese nombre...
— Yo tampoco lo recuerdo -dijo Bling preocupado al darse cuenta de que había olvidado el nombre de su pareja -¿Qué está pasando?-se alteró BlingBling.
— ¿Os golpeastéis la cabeza? -se burló el demonio de la ira aunque al tratar de pensarlo fríamente, él tampoco era capaz de recordar el nombre de su compañero.
— Eso es porque el Rey Lucifer nos cambió los nombres -intervino Íkaro, que era el único que recordaba aquel detalle- Nos los dijo cuando nos lanzó al mundo de los hombres... Tú eres Key, él es Jonghyun, él Minho, el Príncipe se llama Taemin y yo soy Onew.



En ese momento todos se quedaron callados al escuchar un profundo gruñido provenir de Jonghyun. El demonio de la avaricia sintió que se le sonrojaban las mejillas en el instante en el que las miradas de sus compañeros se posaron sobre él y de nuevo volvieron a escuchar aquel sonido antes de que uno muy similar saliera de los estómagos de cada uno de ellos.

— ¡Por Satanás! -bramó Minho- ¡Nos han metido algo dentro!
— ¿¡Que QUÉ!? -gritó horrorizado Key mientras se levantaba la camisa y trataba de ver si lo que quiera que fuese,se movía y era visible o no.



"Eso, mis queridos niños, se llama tener hambre y forma parte del ser humano, pues necesitáis alimentaros para mantener el motor en marcha"



— ¿Qué?¿Cómo?¿Escucharon eso? -dijo Key mientras los mandaba a callar a todos agitando las manos.
—Lo escuché... Juraría que era la voz de mi viejo... -dijo Taemin mientras miraba al rededor- ¿Viejo?¿Dónde te escondes?
— ¡Mirad ahí! -dijo Bling Bling antes de saltar literalmente, encima de un collar que reluce en medio del círculo que están formando entre los cinco- Observad...¡Es el símbolo del demonio! -levantó el collar para que lo vieran los demás.
— ¿Viene de ahí?...-Taemin tomó el colgante y lo observó con atención

                                               

"Taemin... YO...SOY...TU... PADRE"



El Príncipe se puso rojo como un tomate de la vergüenza que le hizo sentir su progenitor cuando habló de aquel modo tan ridículo e innecesario. Minho contenía la risa y Jonghyun y Key se cubrían la boca intentando disimular las risillas que se les escapaban por la cara que había puesto Tae. Onew por su parte, ya estaba acostumbrado a los arrebatos de locura del Rey Lucifer, ya que aquel no era el peor que había tenido y todos lo sabían... El tiempo había vuelto a aquel temible demonio, un hombre que estaba siempre bromeando, pero al que no podías dejar de tomarte en serio por el hecho de ser quien era.



"He pensado..." Continuó Lucifer " Que como sois nuevo en ésto de ser humanos, necesitaríais un poco de ayuda¡OH;POBRES MORTALES!"


Taemin estaba que quería que se lo tragara la tierra... Su padre era idiota,daba igual lo que dijera la biblia sobre él o lo que dijera sobre el resto de demonios importantes, todo era mentira... ¿Quién fue el iluso que escribió que aquel hombre daba miedo? No dirían lo mismo, ni siquiera se tomarían enserio a Lucifer si supieran que cuando le daba uno de sus ataques de locura,corría por el palacio disfrazado de cangrejo, lo cual, ya le había hecho quedar en ridículo delante de su grupo de amigos en más de una ocasión...
Y ahora otra vez, aquel Rey no tenía vergüenza ninguna, pero bien que se la hacía padecer a los demás.

Mientras sus cuatro amigos miraban a Taemin disimulando algunas risillas, el medallón por el que hablaba el padre del Príncipe siguió sirviéndoles de interfono.
Lucifer les explicaba que ahora que eran mortales, podían sentir emociones, podían pasar hambre, podían padecer enfermedades y lo más importante del todo, podían morir, porque lo divertido, al menos para él y según su propia opinión, de acudir al mundo humano, era el hecho de que podían correr peligro en cualquier momento porque en el mundo humano, todo lo que te rodea es una causa potencial de muerte. Seguido de aquella necesaria aclaración de lo que era la mortalidad, en el suelo, frente a cada uno y formando indudablemente una estrella de cinco punta invertida, aparecieron unos dispositivos electrónicos, eran similares a los que se empleaban ya en el infierno y en ellos encontrarían algo así como una "GUÍA SOBRE EL COMPORTAMIENTO Y LA VIDA HUMANA" e incluso, explicaciones de los diferentes objetos que iban a encontrar en aquel mundo y que en el suyo no lo había, ya que el infierno, a pesar de ser como una gran ciudad del mundo humano, funcionaba de forma muy diferente.
Iban a necesitar toda la información disponible a su alcance, de modo que en aquellos aparatos, podían encontrarlo todo. Lucifer también les dio a cada uno de ellos un anillo. Debían llevarlo puerto en todo momento, ya que serviría para que volvieran inmediatamente a casa en caso de morir y además, con ellos podían poner una marca demoníaca sobre un objeto desconocido y luego emplear la cámara de su dispositivo móvil para buscarla en el registro del mismo. 




— Adelante, adelante -incitó la voz de Lucifer, que ahora procedía del móvil amarillo de Taemin- Probad los anillos sobre algún objeto.



Minho se adelantó a los demás y señaló con su anillo un árbol, observando cómo en la corteza del mismo,se formaba un pentagrama invertido. Siguiendo las indicaciones de Lucifer, colocó la cámara de su móvil hacia la marca y poco después, en la pantalla apareció la descripción del árbol.
Aquello iba a ser una herramienta muy útil si sabían emplearla cómo debía ser.
Del mismo modo, el demonio les indicó que tenían un mapa que los llevaría derechos a sus casas humanas, donde además, tenían familias humanas esperándolos.



— Si necesitáis contactarme para lo que sea, no olvidéis marcarme al 666. ¡Hasta pronto!¡Estoy deseando ver en qué clase de aventuras os vais a ver envueltos!



Cuando Lucifer colgó la llamada, los cinco amigos se miraron de nuevo y entonces comenzó el debate sobre cuál iba a ser el siguiente paso a dar:



—¿Qué hacemos, Príncipe Taemin?-preguntó Onew mientras se cruzaba de brazos y se mordía ligeramente el labio inferior de manera pensativa.
— Antes de que mi padre se liase a explicarnos lo que es ser humano, estábamos todos sintiendo el estómago vacío ¿correcto? Si eso es hambre, tendremos que alimentarnos pero ¿podemos comer almas aquí?
— Según éste aparato -comentó Key mostrando la pantalla del suyo- Tenemos que comer comida, no almas...Dice que hay una amplia variedad de alimentos que pueden ser ingeridos por un cuerpo humano.
—¿Y dónde encontramos alimentos? -quiso saber Minho.
— Los humanos los compran con dinero... ¿Dinero?



Cuando Jonghyun sintió las miradas de todos sobre sí, negó rotundamente con la cabeza y se llevó las manos a la espalda como si ocultara así la saca de joyas y oro que solía llevar siempre en el Infierno:



—¡Oh,no!¡De ninguna manera!¡Yo no tengo dinero!
— Claro que tienes -replicó Minho- Saca unas monedas y vamos a comer algo, empiezo a irritarme mucho por cómo me duele el estómago.
— ¡No le pondréis un dedo encima a mis monedas!
— ¿Ni siquiera lo harías por mi?- preguntó Key tocándose la barriga- Hyung, tengo hambre...
— Bueno yo...
— Sólo un par de ellas, por favor -dijo Key parpadeando de forma coqueta.
— ¡Marchando dos monedas de oro! -dijo Jonghyun llevándose las manos a los bolsillos- Eyh...¡Mis monedas!¡Mi dinero!¡NO ESTÁ!¡No no no no no no no!



Los otros cuatro demonios vieron al de la avaricia echarse al suelo e intentar rastrear con su nariz humana el olor del oro, aunque era evidente por su gesto de desconcierto, que no solo no tenía el dinero sino que era incapaz de rastrearlo,como siempre había podido hacer en el infierno.
Cambio de planes, lo mejor era ir a ese lugar llamado "casa". Si era como en el Infierno, alguna clase de viandas debía de haber en ese sitio y por tanto, tendrían que servírselas para que pudieran comer.
De modo que una vez que lograron activar los mapas en sus dispositivos, se percataron de que vivían en el mismo sitio, aquello les iba a facilitar mucho más las cosas en el momento en el que tuvieran que comunicarse. Pusieron en común el mapa y fue cuando Key y Jonghyun se miraron al darse cuenta de que vivían no sólo en el mismo edificio,sino en la misma casa. En sus fichas como humanos,decía que eran hermanos y que Key contaba con 20 años mientras que Jonghyun tenía tan sólo 17. Él y Taemin,eran los más jóvenes del grupo y Onew, como no podía ser de otro modo, era el mayor con 23.
El hecho de que aquel par de dos viviera junto, molestó bastante a Minho , quien aún sostenía que la mejor pareja para alguien como el demonio de la envidia, no podía ser otro que él mismo, ya que era no sólo valiente y atractivo, sino fuerte, uno de los más fuertes. Aunque claro, tal vez eso no significara que por vivir juntos Jong tuviera más posibilidades de quedarse con él, pero... Igualmente, le daba mucha rabia que les hubiera tocado juntos.


Comenzaron pues a caminar por la calle, llamando la atención de por sí, porque Jong no paraba de agacharse y de tratar de andar a cuatro como lo había hecho siempre y tenía que volver a levantarse al ver que era no solo incómodo sino casi imposible moverse de aquella manera. También era cierto que cada vez que pasaba un coche cerca, alguno de ellos daba un brinco o un grito y todos saltaban al mismo tiempo para cubrirse de lo que aparecía como un inminente peligro. Ni siquiera eran conscientes de porqué la gente los miraba, según ellos, no estaban dando el espectáculo de ninguna manera. Conforme se acercaban al centro de la ciudad, era evidente que parecían sino salidos de una caverna,al menos haciendo el tonto por simple gusto. Key y Taemin no paraban de señalar las enormes ventanas en las que había gente gigante hablando de alguna clase de ungüento milagroso o de cosas que ninguno de ellos llegaba a comprender en realidad.
Onew se paraba cada poco, observando diferentes lugares llamados "Restaurantes" de cuyo interior,surgían aromas que hacían que su estómago tuviera aún más necesidad de comer, porque lo podía sentir saltar dentro de su cuerpo...Habría entrado a comer si no hubiera buscado en su dispositivo lo que era un restaurante y el indudable hecho de que allí no podían comer sin las monedas de oro que Jong había perdido.
El demonio de la ira, sentía su ego engrandecerse conforme la gente que pasaba a su alrededor parecía detenerse a verle, si bien por su altura o porque era más guapo que el resto de sus compañeros, e incluso llegó a recibir alguna mirada coqueta de algunas hembras humanas jóvenes.
Jong por su parte iba con la vista fija en el suelo, observando con todos los sentidos por si veía relucir alguna de las monedas que había perdido sin motivo aparente. Resultaba especialmente gracioso verle, ya que iba agarrado de la camisa de Key. A falta de aquella peluda cola de zorro del demonio de la envidia, de la cual solía sujetarse a todas horas, ahora,en sustitución de la misma, iba agarrado de la camisa como si fuera un niño pequeño intentando no perderse.


Cuando finalmente lograron llegar al edificio en el que todos vivían, se encontraron con otro evidente dilema. La puerta no cedía. Minho trató de forzarla, Onew de empujarla y Taemin de abrirla empleando una magia que en aquellos momentos no tenía.
Key dirigió entonces su anillo hacia todos aquellos botones colocados a un lado y que habían llamado su atención y luego de ver aparecer la marca del demonio, lo enfocó con el móvil:




—Eyh chicos...¡CHICOS!¡Hacedme caso!-replicó haciendo que los demás se olvidaran de la puerta de forma momentánea- Escuchad, según ésto, la puerta se abre si tocamos uno de los botones.
— Onew -ordenó entonces el Príncipe- Toca un botón.
— ¿Pero cuál? Hay demasiados...
— Dice aquí que tendrías que tocar el que corresponde a tu casa -comentó Key mientras guardaba el dispositivo rosa en su pantalón.
— Oh,entiendo...Creo que comprendo, es como un código¿no?-dijo convencido y tras revisar su propio fichero en el móvil, pulsó el botón indicado-...- todos miraron a la puerta pero nada sucedió.
— ¿Diga? -dijo una voz de mujer desde el aparato de los botones.
— Key, dijiste que eso activaría la puerta...Yo creo que hemos convocado a una súcubo...
— ¿Onew?¿Eres tú?-dijo la voz de mujer al otro lado del aparato- ¿Qué horas son éstas de llegar a casa? Ni siquiera has contestado mis llamadas. Haz el favor y sube a casa, tienes deberes que hacer.
— ¿Cómo?Mujer ¿es que no sabes con quién estás hablando?-dijo evidentemente ofendido Onew, ya que jamás le habían dado órdenes (al menos nadie que no fuera Taemin).
— Déjate de tonterías y sube -dijo la mujer como si tal cosa.



Acto seguido, sonó un pitido en la puerta que hizo que los cinco jóvenes saltaran hacia atrás al mismo tiempo mientras gritaban sorprendidos por lo que acababa de suceder:



—¡¡ATRÁS,ES UNA TRAMPA!!-gritó Jonghyun agarrando a Key antes de caerse juntos al suelo por tropezarse éste último.
— ¡Brujería! -se asustó Taemin escondiéndose detrás de Onew- ¡Haz algo!



La gente que caminaba por la calle, se detuvo o se giraba a ver la subrealista escena en la que cinco adolescentes parecían estar peleándose con una puerta a gritos. La gente los observaba con perplejidad. Parecía una escena de una mala película de risa.

Aunque lo que para ellos era motivo de risa, realmente no lo estaba siendo en absoluto para ninguno de aquellos cinco demonios con forma humana,que parecían seguir peleando con una puerta que según gritaban entre sí, estaba encantada o contenía algún hechizo de destrucción que ahora estaba activado. Finalmente, ante la negativa de todos los demás a acercarse, Minho tomó la iniciativa. Iba  a demostrarle a Key, que no había un demonio más valiente que él, de modo que acortó distancias con la puerta encantada y se dispuso a colocar su mano sobre la misma, mientras sus compañeros le decían que no lo hiciera, podía ser peligroso, podría ser absorbido a una dimensión diferente o desintegrado por completo pero... Ninguna de aquellas cosas llegó a suceder.
Minho puso la mano sobre la superficie de cristal sin recibir ninguna clase de daño y empujando levemente la misma, todos vieron con asombro, cómo la había abierto y hecho ceder:



— ¡La has hecho ceder!¡Has roto el hechizo!-gritó Taemin pletórico antes de acercarse y tocar la puerta viendo que en efecto, no parecía tener ninguna clase de magia que pudiera hacerles daño.
—¡Minho, eres fantástico!-gritó Key colgándose del cuello del más alto-¡Has sido tan valiente!
— No ha sido para tanto, sabía que esa magia no tenía nada que hacer contra mi fuerza- alardeó sonriendo mientras se dejaba idolatrar por Key.
— No sería una magia tan poderosa, si la ha podido romper Minho-dijo Jong evidentemente molesto e ingresando al interior del edificio junto a los demás, dando por finalizado de ese modo, el gracioso espectáculo que habían dado para la gente que pasaba por la calle en aquellos momentos.




Ya en el interior del edificio, tras seguir el largo corredor de la entrada, llegaron a una zona ligeramente apartada en la que se encontraban tres puertas. Dos de ellas, metálicas y evidentemente regias, seguramente, esas puertas no se podían abrir y escondían algo importante tras ellas. La tercera, era la del hueco de las escaleras, que de por sí, estaban abiertas.
Ninguno de los cinco demonios, reparó siquiera en la idea de saber qué eran aquellas puertas metálicas cerradas. En el Infierno iban siempre subiendo y bajando miles y miles de escalones, con lo que no les pareció una locura, subir por las escaleras. Claro que ésto, era más fácil hablarlo que hacerlo. En cuanto comenzaron a subir las escaleras, se dieron cuenta de que conforme iban avanzando peldaño a peldaño, notaban que sus cuerpos se fatigaban, que les faltaba el aire, les dolían las rodillas y apenas en el 9 piso, tuvieron que detenerse y sentarse en las escaleras a recuperar el aliento. Aquello no era normal, no tenía sentido que sus cuerpos se fatigaran por un par de pisos subidos cuando en el Infierno pasaban horas y horas subiendo sin que lo notaran siquiera.




— ¿Cómo se supone que los humanos soportan ésto?-replicó Taemin mientras apoyaba la cabeza en la pared- Uff... Estoy muy fatigado... Creo que me da vueltas todo...
— Si nosotros estamos cansados, significa que no es algo que los humanos hagan realmente -apuntó Onew mientras se levantaba y miraba a lo largo de toda aquella planta en la que se encontraban detenidos, parándose delante de las puertas y leyendo un pequeño panel que hablaba de las normas del ascensor-... ¿Ascensor?¿Y eso qué es?




Mientras sus compañeros seguían tomando aire, Onew tomó su dispositivo móvil y comenzó a buscar todo lo que pudo acerca de los ascensores. Al parecer eran máquinas que funcionaban con algo llamado electricidad, que servía para muchas cosas y entre ellas, la que más le llamó la atención, para abrir y cerrar puertas. De modo que lo que había pasado en la entrada del edificio era que aquella magia llamada electricidad había abierto la puerta... pero parecía que no era una magia peligrosa si se tenía el debido cuidado. Tal vez,Minho,sin saberlo tuviera la capacidad de controlar aquella cosa llamada electricidad...



— Eyh,chicos...-gira la cabeza y frunce el ceño al ver que ninguno le está escuchando- ¡¡CHICOS!!-grita finalmente.
— Ahora no, Onew-replicó Taemin mientras miraba a su compañero con el ceño fruncido.
— He encontrado una forma de subir, funciona con una magia llamada electricidad.
— ¿Subir con magia,dices?- ahora tenía la atención de todos sus compañeros.
— Sí.
— ¿Y la puedes controlar?¿Sabes cómo funciona?-dijo el príncipe de los demonios acercándose hasta Onew,seguido de sus compañeros.
— Se usan éstas puertas. Es algo así como un transportador infernal, sólo que funciona con mandos en forma de botón -pulsa el botón de llamado que hay junto a la puerta del mismo.
— ... - al ver que no pasaba nada, Taemin miró de reojo a Onew y dijo a mala gana- Eres un auténtico gilipo...-no llegó a finalizar la frase, cuando escucharon un leve golpeo y tras unos segundos, las puertas se abrieron ante ellos,dejando ver un habitáculo lo suficientemente grande como para que entraran todos juntos al interior- Lo retiro...Entremos.



Una vez estuvieron los cinco dentro del ascensor, los cuatro demonios se giraron a ver a Onew, quien recordando el piso al que había tocado en la entrada, pulsó de nuevo ese mismo botón¿Qué era lo que esperaban en realidad? Un transportador te llevaba de un lado a otro en cuestión de segundos, de modo que a ninguno de ellos se le ocurrió que aquel no fuera el mismo caso y en cuanto las puertas se cerraron, cundió el pánico, comenzando por Jonghyun, quien al sentir el movimiento del elevador, gritó horrorizado y se lanzó contra la puerta para arañarla, contagiando su estado de pánico a sus compañeros.



—¡DEJADNOS SALIR!¡Ésto es una trampa!¡Vamos a morir! -lloriquea arañando la puerta-¡Socorro!
— ¡SE MUEVE!¡KIAAA!-chilló Key entrando en un estado de pánico similar al que estaba teniendo Jonghyun-¡Soy demasiado hermoso para morir!
— ¡Onew,inútil!¡Haz algo!-gritaba Taemin mientras se sujetaba del rubio, observando cómo Minho intentaba abrir sin éxito la puerta- ¡Detenlo inmediatamente!
—...¿¡!? -Onew se giró a mirar el panel que marcaba en qué piso iban y casi sin pensarlo, pulsó la siguiente planta .



El ascensor se de tuvo de forma inmediata y en cuanto se abrieron las puertas del mismo, los cinco demonios se echaron fuera en tropel, aún gritando histéricos por lo que acababa de suceder.
Taemin jadeaba en el suelo fijándose junto a Onew en cómo las puertas del ascensor se cerraban y luego le daba un golpe en la pierna a su compañero mientras rabioso le decía que no tenía ni idea de nada para variar.
Onew siguió buscando en silencio información en su móvil sobre los ascensor y pensó que había sido demasiado precipitado el cómo habían reaccionado todos cuando las puertas se cerraron,ya que al fin y al cabo, de haber sido realmente una trampa, habrían muerto o sido heridos prácticamente en el mismo momento en el que ingresaron en el habitáculo. Nada de eso había pasado y todos se habían asustado porque aquella cosa se movía...¿Era normal asustarse tanto por todo?...No... lo que le molestó ni siquiera fue en realidad el hecho de que todos salieran corriendo, sino que Taemin parecía no apreciar ni uno solo de los detalles que tenía con él o de las cosas que hacía por facilitarle la vida.
Se giró pues a ver al príncipe, quien tras ponerse en pie decretó que iban a subir por las escaleras los pisos que fuera que quedasen hasta la casa de Onew:



— Tae...¿podemos hablar un momento?
— ¿Hablar?Después de la que has liado, Onew, de lo último que tengo ganas es de hablar contigo -dijo mientras se dirigía con los demás de regreso al hueco de las escaleras y con Minho y Jong peleándose por atender al alterado Key.
— ...



Onew apretó los puños y la mandíbula y tras las palabras del menor, decidió volver a centrarse en aquel transportador humano al que nadie le había dado una oportunidad y mientras todos estaban ya en las escaleras, Key se giró viendo que el más viejo entraba de nuevo en el ascensor. Cuando le preguntó que qué hacía, el padre de Satanás se limitó a responder "Subir más deprisa que ustedes".
Cuando las puertas del ascensor se cerraron, haciendo imposible ver al demonio ,los tres restantes, se giraron a ver a Taemin. Mantenía la idea original de subir por las escaleras y dijo que Onew era igual que un diablillo, infantil y que por eso, se había vuelto a meter en su propia trampa.
Nadie se lo discutió y reanudaron la subida. Les quedaban apenas unos cinco pisos para llegar al que correspondía a la casa del mayor, aunque tras la desobediencia de éste ante Taemin, ninguno de ellos entendía el porqué iban a la casa de él y no fue hasta que llegaron al piso indicado y comprobaron que Onew ya estaba allí, sin ninguna clase de herida, esperándoles con los brazos cruzados y gesto de autosuficiencia, que el príncipe pareció hartarse de él:



— ¿Sabes qué te digo?Que nos vamos a mi casa, estoy muy harto de cómo te portas conmigo,Onew.
— ¿De cómo me porto contigo?¿De verdad? Eres un malagradecido. Siempre estoy cuidando de tu débil trasero real para evitar que te lo patee alguien más fuerte.
— ¿Cómo te atreves a hablarme de ese modo?¡Minho!



El demonio de la ira se adelantó y se puso delante de Onew haciendo de barrera entre él y Taemin... Claro que Onew, no tenía ni la más remota intención de agredir al hijo de Lucifer... Nunca lo había hecho y desde luego, no iba a comenzar ese día, por muy estúpido que fuera siempre el menor.
De hecho, cuando Tae dijo que no estaba invitado a ir a su casa, Onew descruzó los brazos y se fue directo a la puerta de su casa, aporreó la misma con la mano y en cuanto la mujer del interfono abrió, entró empujándola, siéndole totalmente indiferente que ella estuviera molesta por su tardanza y a saber porqué más cosas.
La puerta de la casa del demonio más viejo volvió a cerrarse y fue en ese momento en el que Taemin resopló arrepintiéndose de haberle hablado así... No era por nada en especial, pero es que ya estaba acostumbrado a emplear a su mejor amigo como saco de boxeo y eso no tenía remedio.

Jonghyun le sacó de sus cavilaciones con un fuerte abrazo, que el Príncipe de los demonios no llegó a ver venir:



— No te preocupes, Príncipe, seguro que cuando hayamos comido y tapado el hueco que tenemos dentro, estaremos todos de mejor humor y podremos preocuparnos de ver qué vamos a hacer en éste mundo.
— Tienes razón... ¿Entonces vamos a mi casa? -se sonroja por el abrazo y asiente levemente con la cabeza.
— Creo que sería prudente que cada uno fuera a la suya -dijo Key revisando su teléfono móvil- Quizás no tengan comida para todos y yo no soporto más estar sin comer...
— Yo voy a bajar usando el transportador -dijo Minho cruzándose de brazos- No quiero caminar más.
— ¿Vamos,chicos?- preguntó el Príncipe al ver a Key y Jong retroceder de forma automática y simultánea hacia las escaleras.
— Ni hablar... Ese trasto me pone de los nervios -comentó Key antes de agarrar la mano de Jonghyun -¿Vamos a casa?
— ¡Sí! -gritó el demonio de la avaricia con las mejillas totalmente coloradas- ¡Hablamos después,Príncipe Taemin!¡Adiós,Minho!-dio esa última despedida con retintín. Sabía que al demonio de la ira le molestaba el hecho de Key y él estuvieran en el mismo departamento.
— Maldito perro sarnoso-dijo Minho entre dientes antes de descruzar los brazos y girar la cabeza a ver a Taemin.



El joven noble, estaba ya frente a la puerta metálica del ascensor y tras haber pulsado también el botón pertinente, observaba en la dirección en la que se habían ido dos de sus mejores amigos.
Fue entonces, cuando el demonio de pelo largo, lo miró y dijo con cierta calma en la voz, sobretodo, porque de pasar, sería algo bueno para él.



— ¿Ha pensado ya en decirle a Jonghyun que tiene su atención,Príncipe Taemin?
— ¿Qué?... No... No podría... Ni siquiera me hace caso... Está todo el dichoso día pendiente de Key... Dudo mucho que considere siquiera mi ofrecimiento.
— Sería un necio si no lo hiciera -dijo mientras se acomodaba el cabello con un movimiento de cabeza- Tener la atención de un miembro de la realeza es mucho más que un honor para cualquier demonio, seguro que por muy idiota que sea Jong, sabría apreciar ese hecho indiscutible...
— Es muy fácil decirlo pero...¿qué sabrás tú? -dijo entrando en el transportador junto al más alto- A ti también te gusta Key.
— Cierto, me gusta... pero yo no desaprovecharía el honor de estar con un Príncipe, eso es más importante que un demonio como Key -dijo inclinándose levemente y tomando la mano de Taemin para besar de forma calmada su dorso.
— ¿De verdad lo crees así? -dijo el menor sonrojándose levemente por el beso y pulsando los botones correspondientes a sus respectivos pisos- Tal vez tengas razón y deba decírselo, al fin y al cabo, siempre puedo recurrir a ordenárselo.
— Sería lo justo, Taemin, la obediencia es muy importante y el castigo para los que desobedecen a los monarcas infernales, es la pena capital.



Taemin sonrió más animado, pensando en que quizás, sí que no era tan mala idea después de todo, el decirle a Jonghyun, lo que se le pasaba por la cabeza.
El demonio de la avaricia tenía algo que lo hacía verdaderamente encantador, tal vez era el hecho de que en un mundo lleno de maldad, a él se le veía brillar entre su oro, con una luz diferente, porque era capaz de sentir emociones verdaderamente inmaculadas y sin ninguna clase de mancha. Podía llegar a sentir amor verdadero, por eso era un hijo de Astaroth y por eso mismo, le gustaba.
Minho tenía razón. ¿Qué clase de demonio no apreciaría el hecho de que un rey o un príncipe le dedicara su tiempo? Ninguno en absoluto. La verdad era que se había animado mucho gracias a las palabras del demonio de la ira, a quien además, dio las gracias por haberle ayudado a decidirse. Claro que ahora, tenía que pensar bien en cómo iba a decirle al peliblanco, lo que sentía por él.

Cuando el ascensor se detuvo en la planta del Príncipe, Minho le despidió con una leve sonrisa y una ligera inclinación de cabeza. Si todo salía bien, iba a quitarse a Jonghyun de en medio sin tener que llenarse las manos con su impía sangre.
Animar a Tae era una de las mejores cartas que tenía para jugar en aquellos momentos, de modo que intentó mantener la calma y no empezar a reírse como un demente, cuando las puertas del ascensor se cerraron, dejándole sumido en el silencio y la soledad. Subir al mundo humano no había cambiado su impresión sobre sus compañeros, Taemin era un niño pequeño, Onew, un idiota, Jonghyun un estorbo y Key... Sobraba decir que Key era todo lo bueno que pudiera pasarse por su mente.




Apenas tuvo tiempo de acceder a su supuesta casa en el mundo de los hombres, que una mujer de mediana edad, sin mayor atractivo, se apresuró a instarlo para que fuera a darse un baño, ya que al parecer,tenían que salir a alguna parte.
Como en realidad no conocía la casa ,avanzó Minho abriendo cada puerta para ver lo que había tras ellas, encontrándose con la que debía ser su habitación por la ingente cantidad de tonos rojos que en ella había. Sin lugar a dudas, era la suya, porque ese, era el color que le representaba y su color predilecto por excelencia.
Al dar con el baño, revisó primeramente en su dispositivo móvil lo que se suponía que era un baño, pues imaginaba que no se parecería en nada a lo que en el Infierno llamaban de aquella manera.
Leyó la descripción con toda la atención que pudo, pues le resultó mortalmente aburrido ver que se trataba de algo relacionado con el agua,aunque...Claro... el agua era dañina para los demonios, sobretodo si hablaban de las aguas ponzoñosas de los bosques de Astaroth en el 3º Infierno, o del agua bendita... pero no parecía ser el caso.
Se acercó a abrir la llave tal y como indicaba la guía de vida humana y tras tocar con la mano y ver que el agua no le hacía ninguna clase de daño,ajustó la temperatura lo más caliente que su piel parecía poder soportar y dejando el móvil a un lado, se dispuso a desvestirse.


Todo iba bien para Minho hasta que al sacarse los pantalones y la ropa interior, se encontró conque algo no marchaba bien entre sus piernas. La que siempre fuera una brava y salvaje erección envuelta en llamas, se encontraba sin vida y totalmente flácida, como si realmente su hombría hubiera muerto.
Tensó absolutamente todo el cuerpo al pensar que había dejado de ser un hombre y que su polla estaba realmente muerta, pues por más que la sujetaba y trataba de levantar y mantenerla erguida, parecía tratarse de una misión imposible. Estuvo muy cerca de entrar en pánico, pero ya se había dejado llevar por el pánico de los demás durante todo el tiempo que llevaran en aquel mundo y aunque no era un hombre de emplear el cerebro sino los músculos, se señaló la polla con el anillo y una vez apareció en ella la marca del demonio, usó la cámara de su móvil para escanear la zona y luego leer lo que estaba pasando... Inteligente por su parte haberlo hecho así en vez de volverse loco a gritar que su polla estaba desinflada... Con algo así, no tendría ninguna posibilidad de ganar las atenciones de Key, claro que, ahora contaba con la ventaja de que sabía porqué estaba así y porqué era tan pequeña y enclenque...




—Malditos humanos...-dijo entre dientes mientras leía la descripción- Sus pollas sólo se despiertan en el momento en el que se ejerce alguna clase de estimulación que hace que el riego sanguíneo se concentre en la zona y la eleve para el acto sexual... ¡Puff! En el Infierno no tenemos ese problema... -sonrió de lado mientras se llevaba el móvil a la boca en un gesto pensativo, observándose en el gran espejo del baño- Espero que Jonghyun quede en ridículo de tal modo delante de Key, que no vuelva a intentar ponerle una mano encima nunca más -se empieza a reír a carcajadas hasta que una voz que venía de fuera del baño le hizo dejar de reír y entornar los ojos.
— ¡Minho,deja ya de jugar con el móvil y dúchate!¡Hemos quedado con tus abuelos en media hora y no voy a tolerar que te intentes escaquear!
— Grrr... ¡Ya voy,mujer,no me grites! -dijo irritado.




.·.




Los dos demonios, que ahora eran al parecer,hermanos, Key y Jonghyun, habían llegado ya por las escaleras a su piso correspondiente, y tomados de la mano se acercaron a la puerta con el número que ponía en sus dispositivos. Fue el más bajo de ambos el que tocó con los nudillos en la misma.
Al principio no se escuchó nada, ninguna clase de ruido que rompiera con la quietud del pasillo en el que ambos estaban parados... Tal vez se hubieran equivocado ¿no?
Sin embargo después de unos interminables segundos, la puerta se abrió y una mujer mayor se les quedó mirando con cierto disgusto en el rostro.




—¡Hasta que al fin llegáis!Ya pasó la hora de comer,espero que tengáis una buena excusa los dos.
—Nos entretuvimos en casa de Onew y hablando con el Príncipe Taemin en el pasillo -dijo Key mientras miraba la casa con interés. Sin duda era una vivienda moderna y con bastante estilo para su gusto personal.
—¿Y por qué no avisaron? Me han tenido preocupada toda la mañana.
—Estábamos distraídos,señora-respondió Jonghyun rascándose la cabeza con una mano y revolviéndose así el cabello blanco.
—¿?¿qué te traerás entre manos para llamarme así?-se acerca y le huele el pelo a uno de sus hijos-Uff...Oléis muy mal,id a daros una buena ducha y ya hablaremos cuando llegue vuestro padre.



Key entró en la habitación que tenía dos camas deduciendo que esa era la de ellos y con mala cara se acercó la mano a la nariz para oler qué era eso que disgustaba tanto a su progenitora provisional.
No encontró ningún olor extraño.  Aunque sí que notó con una pasmosa claridad el aroma del azufre adherido a su piel... Claro que, ese era el aroma normal que debía de tener un demonio...
Pero estaban en el mundo de los humanos, quizás allí oler así, no era tan normal. De hecho, nada a su alrededor olía de aquella manera...

Jong entró en la habitación y cerró la puerta tras de sí al ver que tenían un baño allí mismo. Sus grandes ojos de cachorro se quedaron clavados en la esbelta, elegante y delicada silueta de Key,sentado en el borde de una de las camas gemelas que había en su dormitorio.



—Eres demasiado sexy,Key-sonrió con cierta inocencia,mezclada con picardía mientras acortaba la distancia entre ambos, para inclinarse sobre el que ahora era su hermano y pasar primeramente la punta de la nariz por su cuello, deseando indiscutiblemente, llenar sus pulmones del olor que más adoraba en el mundo.
—AAh...Mmn...Mi cuello-resopla cerrando los ojos y sintiendo como toda su piel se eriza ante el leve contacto entre ambos-Mmn...Jonghyun...
—¿Estás listo para una buena sesión de sexo? -susurró subiendo a su oído y mordisqueando ligeramente el lóbulo de su oreja.
—¡Sí!



Ambos demonios, ahora en sus formas humanas, se apresuraron a retirar las molestas prendas de ropa, con la urgencia y la necesidad propias de la juventud, incapaz de hacer esperar más lo que llevaban posponiendo prácticamente desde su llegada a aquel mundo...Al menos, estaban seguros de haberlo estado posponiendo a pesar de no haber pensado concretamente en ello .
Key se desvestía echado en la cama y no fue hasta que se deshizo de sus pantalones y se incorporó para llamar al demonio de la avaricia, que reparó en algo que sucedía entre las piernas de Jonghyun. Algo que le hizo fruncir el ceño, momentos antes de que comenzara a aparecer la estruendosa risa burlesca por la que siempre se había caracterizado. El más bajo no comprendía de qué se estaba riendo su amante hasta que bajó la vista a la zona que el propio demonio de la envidia había comenzado a señalar con su acusador dedo índice:




—¡Ah!¡Por Lucifer!¿Qué le ha pasado a mi hombría?-se altera abriendo tanto los ojos que parece que van a salirse de sus órbitas-¡¡Ha muerto!!
—¡¡JUJUJUJUJU!!-la risa hizo que cayera de la cama,dando con el culo en el suelo mientras comenzaba a patalear, riendo de forma estridente-¿Se supone que es con eso con lo que vas a darme placer?¡Jujujuju!
—¿¡P-por qué cuelga!? -se mira desesperado lo flácida que tiene la polla- P-pero si siempre está...¡Y ha encogido!¡Es muy pequeña! -se lleva las manos a la cabeza con desesperación- ¿¡Qué ha pasado!?
—¡Ayh que me da un ataque!-rió Key mientras se llevaba una mano al pecho sin poder contener las carcajadas mientras veía a Jonghyun correr al baño para poder verse en el espejo, lo cual, por supuesto, provocó nuevos gritos en el más bajo.
—¡Pero si es enana!¡No!¡Por Satanás!¡Mi hombría ha muerto!-se la sujeta y levanta y al soltarla siente ganas de llorar al ver que vuelve a caer.



Key, haciendo alarde de su mente analítica y felina, entre carcajadas, buscó bajo el montón de ropa, en dónde habían metido sus dos dispositivos móviles. Tenía que haber una explicación para aquella calamidad y tras poner en el buscador la palabra "polla", escrutó la información que apareciera poco después en la pantalla, haciéndole entender a qué se debía el hecho de que el cuchillo de carne del más bajo, no estuviera listo ya para perforarle.
Leyó con una sorprendente calma mientras  que Jonghyun, lloraba y se lamentaba en el cuarto de baño asegurando que ahora era un hombre inservible.

Key se puso en pie una vez controlada su risa y se asomó al baño, observando con cierta ternura el gesto desesperado de su amante, quien al verle por el espejo, se alteró de nuevo:



—¡No mires!¡Soy un monstruo!-se cubre la entrepierna.
—Ven,sé cómo solucionarlo-le dijo con una sonrisa el demonio de la envidia.
—¿S-sabes cómo curarme?-le mira esperanzado.
—Sí,ven -le jala fuera y lo hace sentarse en una de las camas-Recuéstate, yo me ocuparé de todo.
—¿Ah?-obedece y le mira-¿Qué vas a hacer?
— Ahora lo verás~ Confía en mi~ -le mira a los ojos mientras se relame- Voy a devolverte la polla a la vida, Jonghyun~ y así podremos follar.






.·. CONTINUARÁ .·.

jueves, 29 de marzo de 2018

.·. FOREVER OR NEVER .·. [Remasterización 2018]

Personajes: Onew - Taemin - Key - Jonghyun - Minho
Género: Suspense
EEL: +13

Personajes secundarios: Satanás, Lucifer y Astaroth

Resumen: Taemin,el famoso y temido hijo de Lucifer ,cansado de la monotonía del infierno,convence a Onew, el inmaduro padre de Satanás,para escapar a la superficie y ver el mundo de los humanos de cerca.Sin embargo, antes de que logren alcanzar la puerta que les conduce al mundo de los hombres, se presenta ante ellos uno de los reyes infernales,con un trato que no podrán rechazar.
¿Qué sucede cuando accedes al mundo de los hombres como uno más?



Aclaraciones: Sugar[Taemin] _ Íkaro[Onew] _ Keymera[Key] _ Charismatic[Minho] _ Bling-Bling[Jonghyun]





 .·. 

¿Qué pensarías si te dijera que la historia no es como te la han contado desde que eras pequeño? Seguramente no me creerías si te dijera que todo lo que te han enseñado, no es tan correcto como piensas...

El Infierno no es como te dijeron en la escuela, ni como te lo enseñaron los curas... El Infierno es mucho más que fuego y tortura eterna, el Infierno tiene unas normas que armonizan con las del propio Cielo, porque es su antítesis. No sólo existe el castigo y el dolor; también existe el placer, existe la diversión y existe un mundo que no dista tanto del mundo humano.

El Infierno está dividido en tres niveles y cada uno de ellos está gobernado por un regente Infernal. Juntos componen los Tres Tronos Infernales, la Trinidad Demoníaca, así como están Padre,Hijo y Espíritu Santo, nosotros tenemos a Satanás, Lucifer y Astaroth.
Al contrario de lo que todo el mundo piensa, Satanás y Lucifer no son el mismo demonio, como tampoco lo es Belcebú, que es un demonio de un rango inferior al de los monarcas.



En Rey Infernal Supremo, es Satanás, quien gobierna sobre todos los demonios, pero rige el Primer Infierno, a donde van las almas de aquellos que en vida fueron realmente malvados y que hicieron daño a los demás de forma totalmente deliberada. En éste Primer Infierno, se encuentra el palacio de Satanás. Él, es el demonio más poderoso de todos, es el Dios de los depravados, de aquellos que nacieron en el sino de la oscuridad y que a lo largo de toda su existencia,torcieron sus pasos hacia la senda del mal. Su voz y sus decisiones, tienen más peso que las de los reyes del segundo y el tercer infierno, pero rara vez interfiere en la manera de gobernar de los otros dos tronos.
Cada escalafón del Infierno tiene sus propias leyes y sus propios castigos.
El Primer Infierno, regido por Satanás, es ese mar de fuego,azufre y alquitrán, del que se habla en las escrituras sagradas, el más aterrador de todos. Sus pozas de fuego eterno son el castigo de los malvados.

Fue Satanás, quien susurrando en el oído de Lucifer, lo incitó a revelarse contra Dios y quien a su vez, le ofreció un puesto a su lado cuando fue expulsado del Cielo junto a los ángeles rebeldes.

Sin embargo, él no es el primer demonio del que se tiene conocimiento. Satanás tiene un padre, aunque no es considerado Rey por los demonios, pero sí que es temido y respetado, pues se desconoce el alcance de su poder o de dónde vino siquiera. Su nombre es Íkaro y a pesar de no regir ningún Infierno ni ningún puesto importante en la monarquía demoníaca, es conocido y adorado por todos los demonios.
A diferencia de Satanás, su aspecto no es tan intimidante y se comporta como un adolescente de emociones inestables, mientras juega a todas horas con el hijo de Lucifer.
El propio Íkaro desconoce su procedencia, tanto como Dios desconoce la suya, pues algo incluso mayor a ellos, fue lo que los puso sobre el mundo. Sin embargo, Íkaro no estaba dispuesto a ocuparse de gobernar sobre los condenados y por ello engendró a Satanás.





El Segundo Infierno es el reino de Lucifer, aquel al que todos confunden con Satanás, pero de quien únicamente saben de modo correcto, que desafió a Dios y fue expulsado del Cielo.
Lleno de odio y de rencor, Lucifer se convirtió en uno de los regentes Infernales nada más llegar al lugar en el que Satanás le abrió los brazos y le dio la bienvenida.

Gobernó milenios con puño de hierro el Segundo Infierno, aquel donde iban las almas de los hombres que se habían dejado arrastrar por los vicios y las pulsiones, aquellos que habían liberado a su bestia interior sin importar dañar a otros con tal de satisfacerse ellos mismos. El descontrol de los deseos llevaba a su infierno helado, donde las almas eran castigadas durante la eternidad por un frío imperecedero.
Los Siete Pecados Capitales, pertenecían al segundo escalafón infernal, de modo que Lucifer era el amo de éstos siete demonios, que a su vez rendían pleitesía a los otros dos gobernantes.

Con el paso de los eones, Lucifer dejó poco a poco de tomarse en serio su trabajo y a pesar de ser temido y poderoso, comenzó a comportarse de forma excéntrica y juguetona, huyendo de sus deberes oficiales y de sus responsabilidades como Rey del Segundo Infierno.



A su vez, como Satanás era hijo de Íkaro, Lucifer tuvo también un hijo,engendrado por aquella a la que en la Biblia se referían como La Puta de Babilonia. El resultado de ésta unión, fue Mammón, el Anticristo. Un demonio que infundía tanto terror como su propio padre. Sin embargo, Mammón se cambió el nombre y se hacía llamar Sugar, porque consideraba que el nombre otorgado al nacer, ya no concordaba con los nuevos tiempos.
Sugar era, pues, el Príncipe de las pasiones,futuro regente del Segundo Infierno.
Al contrario del miedo que su nombre pudiera inspirar en los hombres, lo cierto era que se trataba de un muchacho malcriado y mimado, que hacía y deshacía a su antojo,saltándose todas las normas que deseara, al fin y al cabo, al pertenecer a la monarquía infernal, estaba exento de obedecer a menos que se tratara de órdenes dadas por su padre o por cualquiera de los Tres Tronos Demoníacos.

¿La mayor aspiración de Sugar? Asesinar a su padre y obtener todo su poder... O al menos, eso es lo que asegura.


Sugar, era no sólo amigo de Íkaro, sino de tres de los demonios de los Pecados Capitales, Keymera [La Envidia]; Bling Bling [La Avaricia] y Charismatic [La Ira]. Éstos tres demonios, junto a sus cuatro compañeros, eran los encargados de insuflar en las almas de los mortales, los vicios y los defectos que poco a poco los irían arrastrando hacia el mal camino, y eran muy buenos amigos de Sugar e Íkaro.

Keymera, era el demonio de la envidia. Con su aspecto antropoformo entre zorro y humano y el color verde de sus prendas, evidenciaba la clase de rango que poseía. Aunque los Pecados Capitales no pertenecen a la Monarquía ni a la Nobleza Infernal, sí que pertenecen a la Burguesía, e incluso, en la época de las Guerras Celestiales, acudían a la batalla junto a las hordas demoníacas, como porta-estandartes de los Grandes Nobles Demoníacos.
El carácter de Keymera, era por tanto, envidioso y caprichoso y solía ser el causante de muchos problemas y discusiones entre sus compañeros de grupo, ya que siempre malmetía a los unos contra los otros. Keymera es un demonio muy popular entre la juventud infernal debido a su hermoso aspecto.



Junto a él, de forma incondicional e inseparable, se encontraba siempre Bling Bling, el demonio -perro de la Avaricia. Mantenían una especie de relación amorosa que era más bien incentivada y mantenida por la insistencia de Bling Bling, ya que sostenía que amaba a Keymera.
Podía decirse, que en cierto sentido, aquel era un demonio con buen corazón a pesar de encargarse de suscitar a los hombres a desear siempre más de lo que tenían y a obtenerlo por los medios que fueran necesarios.
Bling Bling era de esa clase de demonios llamados Hijos de Astaroth, debido a lo que el Tercer Rey representaba en el Infierno.

Mantiene una competitividad constante contra el demonio de la Ira, con el que a menudo suele pelearse por culpa de Keymera.

Charismatic, el demonio de la Ira, era un hombre peligroso y bastante temido. Se sabía que su rabia descontrolada,era capaz de derrumbar montañas infernales y provocar terremotos a lo largo y ancho de los dominios demoníacos. Sin embargo, aunque era muy capaz de ello, sus enfados solían ser esporádicos gracias a la intervención de Keymera, que parecía ser el único con la capacidad suficiente como para mantenerlo en calma.
Antes de que el Infierno entrara en el estado de calma,debido al poco interés en hacerse con el control del Cielo y las escasas peleas entre ángeles y demonios, antes de ello, Charismatic era un guerrero adorado por todos, pues sus furiosos puños eran el orgullo de los nobles a los que servía como soldado.
Ahora su forma de matar el tiempo, es ocuparse de torturar almas condenadas al castigo eterno.


Finalmente, el soberano del Tercer Infierno, es Astaroth, también llamado El Rey Triste. Dicen que muchos milenios atrás, al inicio de los tiempos, estuvo perdidamente enamorado, pero fue engañado y se convirtió en un monarca triste y silencio.
A los demonios que nacen bajo su estrella se les llama Hijos de Astaroth, porque están destinados a sufrir un horrible desamor, ya que a diferencia del resto de demonios, poseen un sentimiento sincero y puro hacia la persona a la que aman.
El Tercer Infierno y dominio de Astaroth, es un lúgubre bosque, donde aquellos depravados que abusaron de niños y de gente indefensa, son castigados de forma brutal y sin compasión. A pesar de ello, el Tercer Infierno es un lugar oscuro y silencioso donde apenas se oye ninguna clase de ruido. Los demonios que habitan en él, con el paso de los siglos,han prescindido del habla hasta el punto de ser incapaces de pronunciar una palabra. En ese reino, está prohibido bajo pena de muerte, hacer ruido. Las almas, son silenciadas y en ese mismo lugar, el más profundo del abismo, es donde se encuentra el purgatorio, una gran fosa de lava, en la que las almas purifican sus errores para luego retornar La Senda del Peregrino y ser admitidos en el cielo o enviados de vuelta al mundo de los hombres.





"El Infierno está cambiando. Ya no es como te lo describían en los cuentos"

                                         .·. 


Aquella mañana, como ya era costumbre en el Infierno durante los últimos milenios, todo lucía quieto y calmado, los gritos de las almas condenadas, eran para el Príncipe Sugar como el cantar de los pájaros para un hombre. Un sonido que escuchas tanto que deja de ser importante y se convierte en parte de tu entorno sin que destaque por encima de nada más.
Sugar observaba desde el balcón de su dormitorio, los dominios de su padre, hasta donde alcanzaba la vista... Todo estaba envuelto en aquella brillante capa de hielo, que daña los ojos de aquellos que son incapaces de concebir un brillo como aquel en las entrañas propias del Infierno.
Suspiraba cansado...Cada día era igual que el anterior y éste a su vez era idéntico al anterior. Eran fotocopias de sucesos y círculos viciosos que nunca parecían romperse.


A su espalda, acostado sobre la alfombra y entre almohadones, se encontraba Íkaro, el padre de Satanás y su mejor amigo por defecto. Prácticamente pasaban juntos todos los días y aunque en un principio su amistad hizo que sus vidas fueran una aventura, hacía mucho tiempo que no tenían nada interesante o novedoso que hacer.Junto a él y a su grupo de amistades, habían recorrido de cabo a rabo todos los infiernos, incluso el Tercer Infierno, donde Astaroth no permitía entrar a nadie que no perteneciera a él. Sugar era muy joven en aquellos tiempos y el Rey se mostró comprensivo con el hecho de que se tratara de un niño queriendo jugar y explorar. El silencio de aquel reino fue roto durante varios días por el Príncipe y sus compañeros de juegos... Pero ya hacía mucho que los juegos de exploradores habían dejado de ser divertidos, ya no tenía sentido salir a cazar tesoros, cuando ya conocías cada recoveco existente.

Se giró sobre sus talones y apoyando los codos sobre la baranda de piedra del balcón, observó la perezosa figura de Íkaro, moverse entre los cómodos almohadones, mientras escapaba de sus labios un notable bostezo. El aburrimiento era palpable.
Continuó con los ojos recorriendo su habitación con la mirada, observando el vino y las viandas colocadas sobre una mesa de piedra en bandejas y copas de oro, los estantes, llenos de aquel extraño animalillo llamado Pikachu, que había descubierto a la llegada de un condenado,cuya obsesión lo llevó a asesinar a varias personas con tal de hacerse con objetos de colección referente a aquel juguete que a él mismo le había encantado... Era diferente a lo que se veía en el Infierno.




— Íkaro ¿qué es lo que haremos hoy? Ciertamente, estoy cansado de éste monótono silencio.
— No lo sé... ¿Qué se supone que quieres hacer? - se incorpora y bosteza de nuevo mientras estira los brazos hacia el techo,haciendo crujir sus extremidades.
— Ni idea... Pero si no hacemos algo nuevo pronto, voy a saltar por la ventana.
— ¿Y eso de qué serviría? Lo único que conseguirás con eso es que tu padre se enfade y te castigue por destrozarle los lirios del jardín.
— Dudo que nos castigue... Ya hace mucho tiempo que lo único que se le da bien es hacer el payaso...
— No quiero tampoco intentarlo y ver qué pasa.



Sugar guardó silencio y volvió a centrarse sólo en observar lo que Íkaro hacía ,viéndole moverse por su habitación,revisando por millonésima vez, su cama llena de peluches de aquel animalillo amarillo y de mofletes rojos. El padre de Satanás, nunca había comprendido su gusto por él y siempre derivaba en alguna pequeña discusión cuando tocaba ese tema en el que Sugar no estaba dispuesto a ceder en lo más mínimo. En esa ocasión, Íkaro se limitó a dejar caer que algo del mundo humano, no podía ser tan importante ni tan fabuloso, como para que un Príncipe Infernal, le dedicara o tuviera tanta estima. Fueron esas palabras las que provocaron que el hijo de Lucifer, se quedara observando a su compañero durante varios minutos, en sospechoso silencio, pues no era común que no se pusiera a replicar como un loco lo que acababa de decir con respecto a su peluche preferido.
El padre de Satanás se percató de dicho silencio y se volteó para observar al menor mordisqueándose nerviosamente sus afiladas garras, mientras mantenía la vista fija en aquella fiebre de felpa amarilla que inundaba su gran cama. Poco a poco se notó que la mirada de Sugar se iluminaba y una sonrisa se dibujaba en su rostro, evidenciando que había tenido una idea sobre las palabras de su compañero.




— ¿Qué es,Sugar?¿Qué se te ha ocurrido? -inquirió Íkaro, que a pesar de ser despistado, no tenía un pelo de tonto.
— Creo que ya sé cómo podemos asesinar a nuestro aburrimiento, Íkaro... -le mira sonriendo ampliamente- ¿Y si vamos al mundo de los humanos?
— ¿Cómo dices?¿Al mundo de los humanos? ¿Estás loco?¿Sabes todo el papeleo que hace falta para poder subir?
— ¿Papeleo? No seas ridículo... Iremos como va la gente importante a todas partes. Somos parte de la monarquía, si les exigimos que abran las puertas, nos dejarán pasar, quieran o no quieran hacerlo. Si aprecian sus vidas, nos dejarán salir.
— Sí pero... La puerta para acceder al mundo de los humanos está en el Primer Infierno... Tendremos que subir y...
— ¿Y qué? ¿No vives acaso en el Primer Infierno? No hay nada de malo en que vayamos. ¡Intentémoslo al menos, Íkaro! Yo creo que sería una gran idea.
— Supongo que por intentarlo... ¿Y qué nos vamos a llevar?
—No hace falta llevarnos nada, como cuando nos íbamos de aventura hace siglos, con las manos vacías y a ver qué es lo que pasa.




Íkaro no dijo precisamente que sí, pero tampoco le dijo que no a su amigo, de modo que ambos demonios se encaminaron a la salida del palacio de Lucifer y en cuanto el enorme portón de plata se abrió, Sugar echó a andar, completamente seguro de que acababa de tener la mejor idea del mundo.
Puesto que el suelo era de hielo e Íkaro no estaba acostumbrado a caminar por él sin resbalar, el padre de Satanás extendió sus alas negras y volando a ras de suelo, siguió al joven príncipe.
Los dominios de Lucifer se extendían mucho más allá de dónde alcanzaba la vista y un alma humana o extranjera, podía pasar cerca de tres años completos para llegar a la puerta que daba acceso al primer nivel, al Infierno de fuego del Dios Satanás; sin embargo, para los demonios, el tiempo de caminata de un lado a otro del infierno, podía medirse como mucho en un día completo, de modo que ellos demorarían cerca de 24 horas humanas para llegar a aquellas escaleras ascendentes. Pero el tiempo demoníaco pasaba de forma muy diferente al de los hombres. Para ninguno de ellos, iba a ser una caminata tan larga, sino más bien un agradable paseo en el que el silencio y la calma imperaba. Como cuando dos niños han acordado guardar un secreto y en el momento en el que los interrogas se evidencia la emoción y la latente notoriedad de que algo están tramando. Sin embargo, y por suerte para ellos dos, nadie los iba a interrogar, ni tampoco nadie iba a molestarlos porque pertenecían a la nobleza y estaban por encima de cualquiera.

Podría decirse que caminar por el Segundo Infierno y pasear por las calles de Moscú en pleno Invierno, debían ser cosas muy parecidas, con la diferencia de que miraras donde miraras, había demonios. Eran ciudades, al fin y al cabo, tanto el cielo como el Infierno funcionaban prácticamente del mismo modo. Había construcciones, había negocios, había puestos de comida callejeros, donde los tenderos vendían almas con sabores exóticos, en forma de dulces o incluso como si fueran simples asados de carne trinchados en un palo. El infierno es como una ciudad, donde hay ricos y hay pobres, donde la vida parece desarrollarse de forma parecida al mundo humano, con la excepción de que la vida de un demonio tiene como objetivo aterrar y torturar a las almas humanas, en mayor o menor medida.



Sugar se detuvo junto a Íkaro en varias ocasiones a ver algunos puestos de comida, donde se ofertaban almas exquisitas, de personas verdaderamente crueles.
Ingerir un alma, era algo tan simple como lo sería para un hombre llevarse un mendrugo de pan a la boca, con la diferencia de que al absorber el alma de alguien, lo hacías desaparecer para toda la eternidad. De no haber excedencias en personas perturbadas y perversas en el mundo actual, estaría prohibido hacerlas desaparecer, pues debía existir un equilibrio entre las reencarnaciones buenas y malas, aunque en realidad las almas de comercio, eran las menos importantes y por ello, solían ser prescindibles.
El segundo Infierno vibraba de energía y bullía de vida, pero no lo suficiente como para que ambos nobles, sintieran ganas de hacer algo en sus ya,más que conocidas calles.



Conforme se acercaban a la zona de las escaleras, podían apreciarse diferentes controles de acceso, custodiados por demonios que revisaban quiénes pasaban de un nivel a otro, pues nadie podía salir o entrar sin un permiso especial del regente de cada Infierno.
Los guardias parecían distraídos y ocupados revisando a diferentes mercaderes, que a pesar de los siglos que llevaran ejerciendo su trabajo, debían seguir sometiéndose a los controles.
Tanto Sugar como Íkaro, accedieron a las escaleras sin que ningún guardia les diera el alto. Ahora les quedaban por subir, 10.000 escalones que poco a poco, se perdían en la negrura de un cielo nuboso con forma de inmensa cúpula. Aún sin hablar entre ellos, escucharon una voz que alegre comenzaba a llamarlos a gritos. Los dos demonios se detuvieron y se giraron, observando al demonio-perro que estaba mostrando en alto su tarjeta de identificación y saltándose la larga fila de espera. Sería imposible confundirle con nadie más, porque el único demonio que vestía con ropas de hilo de oro e iba completamente lleno de oro de pies a cabeza y con aquellas pezuñas animales, no era otro que Bling Bling, el demonio de la avaricia y el cobrador de Impuestos en los tres Infiernos. El más bajo subía los escalones prácticamente de cinco en cinco por las zancadas que daba al andar casi siempre a cuatro patas. Su saca llena de monedas, hacía el tintineante ruido de las monedas de las que iba llena en todo momento.




—Genial... Que mala suerte... -susurró Sugar mientras se cruzaba de brazos al ver llegar hasta sus pies a aquel demonio que, al fin y al cabo, también era uno de sus mejores amigos.

— ¡Íkaro,Sugar, que sorpresa veros aquí! -dijo con una gran sonrisa Bling Bling - ¿Cómo es que vais al Primer Infierno? Pensaba que ahora sólo andabais por aquí.
— Sólo vamos a estirar las piernas - mintió Sugar observándole y antes de que Íkaro usara su gran bocaza para meter la pata.
— ¿Sólo a estirar las piernas? Eso me huele a mentira, Príncipe Sugar -se señala la nariz con una de sus pezuñas- Soy cobrador de impuestos, a mi no se me puede engañar ¡Anda!¡Decidme ya qué hacéis!¡Porfa,que soy el bueno de Bling Bling!Decídmelo ¿sí?
— La verdad es que hemos planeado subir al mundo de los humanos a pasar el rato- sonrió Íkaro observando al demonio de la avaricia ponerse de pie de un brinco- ¿Quieres venir?
— ¿¡De verdad!?¡Me encantaría!¡Hace miles de años que no voy! ¡Oh!¿Puede venir también Keymera? -dijo y como si tal cosa, empezó a bajar corriendo las escaleras de regreso a los controles de seguridad.
— ¡¡IKARO!! -replicó molesto Sugar- ¿Qué haces?Se supone que íbamos a ir sólo nosotros dos ¿qué coño haces invitando a Bling Bling?
— Oh,vamos Sugar... No podemos decirle que no. Es nuestro amigo... Además, ya que vamos, cuantos más seamos, mejor lo pasaremos.¿No has sido siempre de esa opinión? -ladeó la cabeza observándole.
— Pero no ahora... A éste paso, se va a enterar todo el mundo de a dónde estamos yendo y se supone que iba a ser una aventura secreta.
— No creo que...
— ¡Chicos! -gritó la chillona voz de Keymera, mientras los saludaba desde la parte inferior de las escaleras.
—P-e-r-f-e-c-t-o ...- susurró Sugar mientras hacía un gesto a los guardias para que dejaran pasar al demonio de la envidia y al de la avaricia sin necesidad de que pasaran los controles.
— Me ha dicho Bling Bling que se os ha ocurrido algo fabuloso - comentó mientras llegaba donde ellos con expresión curiosa en sus ojos felinos- Sin embargo, no ha querido decirme de qué se trata.



Íkaro sonrió levemente al ver a Bling Bling abrazado de la peluda cola de zorro de Keymera. Era demasiado tierno verlo de esa manera y era sorprendente que un demonio pudiera llegar a ser tan terriblemente cariñoso, pero nunca había que olvidar que la naturaleza de un ser diabólico, por muy adorable que pudiera parecer a simple vista, era, y siempre sería provocar que los humanos hicieran las cosas mal, que hicieran daño y en términos más personales, dañarlos directamente.
Keymera parecía haberse armado de paciencia con el demonio de la avaricia, ya que , aunque en un principio estaban constantemente discutiendo y peleando, ahora era como si ignorara  los arrebatos cariñosos y posesivos de aquel pequeño demonio.

Muy a su pesar, Sugar le explicó a Keymera cuál era el motivo de que lo hubieran llamado, aunque se mostró reticente al hecho de dejarle ir, pero, como no, Íkaro dijo que le parecía genial que fueran todos juntos y ya que estaban ellos cuatro allí, lo ideal sería dar con Charismatic e ir los cinco juntos como en los buenos tiempos. De verdad que el padre de Satanás era un verdadero bocazas. No le sorprendía lo más mínimo que el Rey Supremo dijera de él que era un verdadero inmaduro...
Cuando fue consciente de que le debían de estar preguntando algo porque todos le estaban mirando, Sugar carraspeó y se acomodó su abrigo de piel.

Dijo con evidente desgana, que simplemente se pusieran en marcha y que si no daban con Charismatic por el camino, que se irían simplemente los cuatro. No es que pretendiera pasar toda la vida en el mundo de los hombres, era más bien la idea de subir, dar un paseo, asustar a alguien y volver a casa para la hora de cenar.
Podría decirse que tenía una idea muy vaga de lo que pretendía hacer llegando al mundo de los hombres, puesto que nunca había estado allí a pesar de que su padre y las sagradas escrituras aseguraban que era su destino acceder al mundo de los hombres para conducir a la humanidad entera a su perdición... Claro que todo eso, sonaba demasiado a cuento para niños, a esa clase de motivación penosa que le das a tus hijos cuando no se te ocurre nada mejor. 

En la Biblia Satánica, estaban reflejadas las profecías referentes al mundo de los demonios y todos los "sirvientes" humanos, que desde un primer momento, estuvieron de su lado cuando el mundo se volvió mundo, cuando Dios lo creó, empezando por la hermosa Lilith, la primera y mayormente desconocida esposa de Adán, que abandonó el Jardín del Edén por propia voluntad para posteriormente unirse a Satanás.


Sugar se dio cuenta de que volvía a estar perdido en sus pensamientos... Todo lo referente a su linaje de sangre azul, a lo sucedido a su padre por saber que podría ser igual a Dios... Dios... Que ser más caprichoso... ¿Pensaba acaso que él era el único? No era el único Dios como tampoco era el primero ni el más fuerte, porque el propio Íkaro estuvo antes que él y que Satanás y aseguró que algo aún más grande e inmenso, lo puso ya en éste lugar oscuro... ¿Por qué se preocupaba por esas cosas? Si había algo que no había cambiado jamás en el Infierno, eran los Tres Tronos, ya que nunca había sino necesario ni pertinente pasarle la corona a nadie más y seguramente, en los millones de años que duraría su existencia, no tendría tiempo de optar al trono a menos que matara a su padre, algo que ya había reiterado demasiadas veces.
Sus compañeros caminaban delante de él ajenos a sus pensamientos, todos parecían entusiasmados con la idea de ir al mundo de los hombres. Ya no era algo normal hacerlo, porque tras el Concordato Blanco y Rojo, se había limitado mucho el acceso de ángeles o demonios al mundo humano para evitar nuevas guerras santas... Aunque siempre estaba aquel resquicio de libertad, que se les daba gracias a aquellos humanos que se dedicaban deliberadamente a coquetear con las fuerzas oscuras. El ser convocado por un humano te daba siempre la fabulosa oportunidad de subir y hacer que la gente lo pasara mal. Incluso, había algunos lugares del mundo, que eran portales entre el mundo "espiritual" y el mundo físico, pero dar con ellos era terriblemente complicado, ya que nadie sabía dónde se encontraban exactamente esa clase de lugares.




— ¿Sugar? -le llamó Íkaro deteniéndose al darse cuenta de que se había quedado rezagado- ¿Va todo bien? No tienes buena cara.
— ¿Cómo?...Ah... No, no es nada, estaba perdido en mis pensamientos, ya sabes...
— Ya estamos cerca del Primer Infierno ¿seguro que no prefieres volver a casa a descansar?
— Lo último que necesito ahora mismo es ir a seguir engordando mi culo sin hacer nada -replica notablemente molesto- De verdad, que eres idiota. Deberías pensar un poco las cosas antes de hablar, Íkaro.
— Vaya... No pensé que te fuera a molestar, sólo intentaba ser comprensivo.
— Deja de ser tan paternalista, me da mucho asco que me trates como si fuera un niño idiota -dijo malhumorado antes de seguir andando tras Bling Bling y Keymera que iban más adelantados.
— ...



Íkaro se posó sobre el suelo y plegó sus alas mientras observaba a aquel ingrato, alejarse como hacía siempre. Sugar era terriblemente desagradable cuando él intentaba cuidarlo... Sabía que era por aquel complejo que le había nacido tras su exaustivo entrenamiento cuando sólo era un bebé. Cualquier miembro de la monarquí infernal, era duramente entrenado en la guerra, sin piedad y sin miramientos, de modo que apenas comenzó a gatear, Sugar fue lanzado a un mundo lleno de dolor y esfuerzo. Nunca lo había terminado de superar y sabía de primera mano que era algo que le seguía doliendo y le hacía pensar a menudo que lo había pasado sin ningún objetivo real. No podía decirle que a él le nacía ayudarle, sonaría terriblemente estúpido y todos se reirían de él diciendo que era como un tonto enamorado... Quizás fuera demasiado evidente que lo era.
Cuando se dio cuenta de que sus amigos le habían dejado atrás, se apresuró a continuar subiendo las escaleras para darle ya alcance en los dominios de su hijo, el Infierno de los Fuegos Eternos...
Ah, el ácido aroma del azufre, el calor asfixiante... Siempre daba gusto regresar a casa y sentir en la piel ese calor que tanto gusta a las criaturas demoníacas.


Una vez en el Primer Infierno, Keymera y Bling Bling fueron los primeros en divisar un grupo de trabajo que parecía venir de la zona de las pozas, sin duda, los demonios encargados de torturar a las almas de los indeseables durante un tiempo. Entre ellos figuraba Charismatic, quien frunció notablemente el entrecejo al verlos allí, más incluso al ver al estúpido y avaricioso perro, agarrado de la cola del chico que desgraciadamente, también le gustaba a él.
A disgusto, se alejó del grupo de demonios con el que iba hacia la segunda fosa, para poder acercarse hasta su grupo de "mejores amigos".



— ¿Cómo estás Charismatic? -le saludó Sugar tras la reverencia hecha por el más alto hacia su persona.
— Mejor que nunca, al fin un poco de trabajo duro para hacer que mis músculos estén activados.
— ¿Y funciona~? -preguntó Keymera observándole de forma juguetona.
— Observa, encanto -dijo Charismatic con toda la intención de pavonearse frente al demonio zorro.



Como demonio de la ira que era, el aspecto feroz de Charismatic, se veía reforzado porque tenía clavos afilados incrustados por todo su cuerpo,la simple visión de sus brazos llenos de ellos, hacían temblar a los hombres y entre demonios, era un atractivo importante.
Se aseguró de marcar debidamente sus músculos y luego retorció uno de esos clavos, para sacarlos de su carne,mostrando lo tenso y duro que se mantenía su músculo.


A Keymera, simplemente se le hizo la boca agua al comprobar lo fuerte y firme que estaba el cuerpo de su compañero. No fue hasta que Bling Bling interrumpió con un carraspeo, que Keymera empezó a relamerse y a dejar hablar a Sugar, quien, por supuesto, también se había quedado mirando a Charismatic totalmente asombrado. Decir que aquel demonio era realmente atractivo, era quedarse muy corto, aunque desgraciadamente, el físico no era tanto como la inteligencia y Charismatic no era estúpido, pero tampoco era un pensador.



— Esto...-susurró Sugar antes de centrarse en lo que estaba diciendo- Vamos a subir al mundo humano ¿quieres venir con nosotros?
— ¿Al mundo humano?¿Lo dices de verdad? - entornó los ojos Charismatic mientras volvía a clavarse lo que se hubo arrancado a posteriori.
— Sí, es en serio... Había pensado que podríamos ir, liarla un poco entre los hombres y regresar antes de que nadie se de cuenta.
— Pero ¿y la seguridad? Ya sabes que subir está...
— Soy el Príncipe ¿no es así? Sólo tengo que amenazarles un poco y de seguro nos dejarán salir sin mayor inconveniente.
— Si es así, me apunto. Hace demasiado tiempo que no voy al mundo de los humanos y me gustaría saber qué tanto podemos hacer. Compañeros que han subido aseguran que nada es como era cuando aún podíamos ir y venir a nuestro antojo.
— Entonces pongámonos en marcha, no quiero que se una nadie más a la expedición-dijo entre dientes Sugar antes de empezar a caminar hacia las escaleras que subían al mundo de los hombres.



Charismatic asintió a las indicaciones del Príncipe y preocupándose más bien por dejar claro quién era el macho dominante, apartó a Bling Bling de Keymera y tras pasar un brazo sobre los hombros del demonio de la envidia, de forma completamente posesiva, sonrió y echó a andar con él tras Sugar.
Bling Bling estaba que echaba humo por la boca sólo de ver lo que aquel idiota hacía cada vez que se cruzaban con él y eso le hizo arrepentirse infinitamente de desear que fuera con ellos como en los viejos tiempos.
Dándole alcance, Íkaro le dijo que no lo pensara demasiado, Keymera, era al fin y al cabo, un demonio demasiado fácil como para tomarlo siquiera en serio como pareja. No iba a quitarla la razón con respecto a que era más fácil que la tabla del uno, pero era el demonio del que se había enamorado... Era demasiado evidente que Bling Bling pertenecía a aquel grupo de demonios llamados Hijos de Astaroth, y parecía que eso no iba a impedir que tratara por todos los medios, que su amor con Keymera funcionara. Era algo digno de aplaudir, al menos para el viejo Íkaro.


La subida al mundo humano constaba de una gran y empinada escalinata de un millón de escalones, sin duda un ascenso duro para aquellas almas que trataran de escapar de regreso al mundo de los hombres. Para un demonio, nuevamente, no era algo que fuera preocupante o que se presentara extenuante, simplemente, era un camino largo que para aquel grupo tan inusual de amigos, se hizo realmente corto, ya que los constantes piques entre Charismatic y Bling Bling, hacían las delicias del respetable al pelearse y medirse por saber quién de los dos era más digno de las atenciones de aquel hermoso demonio que no parecía decantarse nunca por ninguno en concreto... Al menos, se le daba bien calmar a Charismatic con algunos contoneos de sus caderas y su cola, lo suficiente al menos como para que no explotara rabioso y llamara la atención de aquel bullicio que cada vez quedaba más lejos, dejando paso a un silencio que se rompía con el eco de sus risas y sus voces. Ahora estaban demasiado arriba como para ser oídos por nadie.
¿Y no había nadie más en aquellas escaleras? No. Puesto que se trataba de la salida del Infierno y no de la entrada, lo cierto era que se trataba de una zona desértica y solitaria de la que nadie parecía haberse acordado en mucho tiempo.

Hasta allí subían los vapores y el humo de las pozas de alquitrán y del fuego infernal, de modo que una densa capa de polución venenosa, los envolvía desde hacía ya cientos de escalones atrás. La visión allí era borrosa, pero siendo quienes eran, lo complicado habría sido no ver el foco de luz dorada que era el propio Bling Bling, quien por andar en cuatro,tenía mucha mejor visibilidad que todos los demás, que simplemente se limitaban a seguir aquel color brillante mientras alguno que otro se tropezaba y caía de rodillas al piso, provocando que todos los demás se rieran de forma escandalosa.

En realidad había que admitir que era una situación entretenida y que entre ellos, se llevaban lo suficientemente bien como para que el enfado por ser el hazmereír al caerse, no fuera duradero. Incluso Charismatic acabó en el suelo y hubo suerte de que lo tomara con humor y se riera el primero o empezaría a dar golpes como loco para evitar que se rieran de él.
Poco a poco, el humo se fue disipando, dejando ver ante ellos una explanada que conducía a la Gran Puerta de Hierro. La salida al Infierno, custodiada por una enorme gárgola de piedra.
El lugar lucía desolado, muestra de que hacía milenios que nadie iba allí y prueba de que el guardían no tenía la necesidad de moverse un solo ápice de su puesto en lo alto de aquella gran puerta.
Las risas se apagaron y los cinco demonios observaron el camino que les conduciría finalmente al mundo de los humanos, si la gárgola decidía abrirles las puertas. Sugar e Íkaro fueron los primeros en comenzar a caminar hacia aquella gran puerta, seguidos poco después por los demonios de los pecados capitales, quienes observaban en silencio al rededor. Hacía demasiado que no iban a aquel lugar e inconscientemente esperaban alguna clase de emboscada para cortarles el paso. Sin embargo, nada ocurrió, salvo que la gran gárgola de piedra, abrió los ojos y espetó a aquellos osados visitantes.





— ¿Quién se acerca a mi puerta?

— Soy Sugar, hijo de Lucifer y Príncipe del Segundo Infierno.
— Yo soy Íkaro, padre del Rey Supremo,Satanás.
— Mis señores ¿qué les trae a mi puerta?
— Queremos que la abras y nos dejes salir -dijo Sugar mientras levantaba la cabeza, observando la gran figura de piedra, que los observaba con sus ojos rojos desde las alturas.
— Me temo que no puedo concederos vuestra petición. Nadie puede salir sin permiso.
— ¿Acaso no me has escuchado? Soy un Príncipe, no necesito permiso de nadie. Si no abres la puerta haré que te destituyan y que seas severamente castigado por tu desobediencia. —Le pido perdón por mi impertinencia, majestad. Si solicita que le abra las puertas así será.



Pudo o no, ser la amenaza de Sugar lo que provocó que la gran gárgola decidiera abrirles la puerta, pero todo el grupo observó con estupor, como las inmensas y pesadas puertas, comenzaban a abrirse de forma lenta y con un sonido estridente y chirriante que hizo que Bling Bling y Keymera se cubrieran los oídos por tener la audición más sensible que sus compañeros. Conforme se abría la puerta, una luz cegadora entró por las rendijas y todos salvo el demonio de la avaricia se cubrieron los ojos debido a la claridad apabullante a la que ninguno estaba acostumbrado, aunque el demonio-perro, era menos sensible a la luz debido a que estaba acostumbrado al dañino brillo de las monedas de oro en ingentes cantidades.
La puerta quedó parcialmente abierta, lo suficiente como para que pudieran entrar todos ellos y aunque en un primer momento dudaron, mirándose los unos a los otros, fue el Príncipe el que decidido, se animó a dar el primer paso hacia la salida.
No habían llegado allí para darse la vuelta y regresar a casa con el rabo entre las piernas.


Antes siquiera de lograr acceder a la puerta, los cinco se echaron hacia atrás al ver un túmulo de piedra surgir ante ellos. Poco a poco la piedra fue tomando aspecto humano y los cinco guardaron silencio cuando Lucifer, el padre de Sugar, se materializó ante ellos.
El Príncipe abrió desmesuradamente los ojos al ver allí a su progenitor y técnicamente se metió detrás de Íkaro, sin duda lo iba a utilizar de escudo si volaban golpes. Pero para no variar, su padre, al que llevaba mucho tiempo llamando "viejo senil", estaba sonriendo y parecía realmente alegre por encontrarlos allí. Los tres demonios de los pecados capitales se apresuraron a ponerse de rodillas en el suelo y agachar las cabezas ante el soberano del Segundo Infierno, en señal de respeto y sumisión a su presencia.
Íkaro inclinó levemente la cabeza en señal de saludo, al fin y al cabo, su posición de padre de Satanás, no le eximía del cumplimiento del protocolo.


Lucifer se acortó las distancias con el grupo de jóvenes demonios y dijo con voz despreocupada:



—Así que intentando abandonar el redil sin permiso¡Eso no está nada bien!¿A quién se le ocurrió la idea?¿Mmn? -sonrió de nuevo al no obtener respuesta. Era de esperar que nadie delatara a nadie aunque sabía perfectamente que había sido cosa de Sugar- No podéis salir, al menos no como pensaban hacerlo,muchachos.
— No deberías intervenir -dijo finalmente Sugar con notable hastío- Estoy harto de que me sigas a todas partes, tengo derecho de divertirme sin que metas las narices de por medio ¿no te parece?
— Tranquilo, fierecilla -se hace el ofendido y luego se acerca más aún y pega la nariz a la de su hijo- No voy a impedir que salgáis... ¡Es más,vengo con una idea para que lo hagáis!



Los cinco demonios observaron al rey en silencio y Sugar sintió que el vello de la nuca se le erizaba.
Si su padre hablaba de "ideas" no esperaba que saliera nada bueno de la que quiera que fuera la sugerencia que iba a darles.


Tras unos segundos que parecieron eternos, Lucifer retomó la palabra:



— Ya que quieren subir al mundo de los humanos ¿qué tal si se convierten en humanos? Será un juego divertido, viviréis la aventura que tanto estáis deseando vivir y además, podréis salir de ésta cloaca oscura e infecta.
— ¿Cómo dices? -preguntó sorprendido Íkaro - ¿Subir al mundo de los humanos transformados en humanos?
— Perdiste definitivamente la cabeza, viejo senil... ¿Cómo vamos a...?
— No digáis aún que no, el mundo de los hombres es muy emocionante y si habéis llegado aquí arriba con todo vuestro morro, creo que lo ideal es que sigáis adelante ¿no? Mi única condición para dejaros pasar, es que aceptéis subir al mundo con forma de hombres.
— Puede ser divertido-comentó la voz de Keymera haciendo que sus compañeros se giraran a verlo- ¿Qué? No puede ser tan malo. Sólo son hombres. No hay nada que puedan hacernos ¿no es así?
— Sí,sí, escuchad al chico bonito, tiene razón -dijo Lucifer con voz animada- ¿Qué te parece hijo?¿No te gustaría intentarlo? 
— Pero... ¿Dónde está la trampa? Siempre hay una trampa cuando se trata de hacer tratos contigo, viejo...
— No hay trampa, os he dicho que subiríais como humanos a vivir una aventura humana... Claro que si os negáis, haré que os metan a todos en las mazmorras durante los próximos mil años. -agregó como si fuera lo más normal del mundo, aunque era evidente hacia dónde quería que derivara la conversación.
— Bueno...yo...-Sugar se giró a ver a sus compañeros- ¿Alguno tiene algo qué decir?
— Hagamoslo -dijo Charismatic cruzándose de brazos- Sería de cobardes darse la vuelta ahora.
— Supongo que tienes razón...- Sugar se giró y observó a su padre con la mano extendida para sellar el trato.



Un trato con un demonio nunca se sellaba por medio de las palabras, la forma más común de cerrar un trato, era darse la mano y eso obligaba a ambas partes a cumplir con lo pactado. En el caso de los humanos, los pactos con los demonios se realizaban por medio de sacrificios de sangre, ya que era imposible que un demonio le diera directamente la mano a un hombre, de modo que durante las invocaciones, los interesados solían ofrecer un animal como sacrificio y cerraban el trato cortándose la palma de su propia mano.
Tras unos momentos más de duda, Sugar alargó la mano y estrechó la de su progenitor, arrepintiéndose de haberlo hecho casi de manera inmediata. Lucifer sonrió como un demente y al poco, de su cuerpo salieron ondas de luz que atraparon a los cinco demonios. Pronto, todos ellos estaban gritando de dolor al sentir que sus cuerpos estaban sufriendo unos dolores indescriptibles. Sus cuernos, colas y alas, se contraían sobre sí mismos, introduciéndose en sus cuerpos hasta desaparecer por completo, haciendo con ello que también desaparecieran sus marcas corporales que indicaban sus rangos demoníacos. Las garras y pezuñas de aspecto animal, se retorcían hasta tomar la forma de burdas manos humanas y poco a poco la debilidad se apoderó de sus cuerpos, postrándolos de rodillas mientras sentían que no les llegaba el aire y que algo en el pecho les dolía. Sus pulmones estaban comenzando a respirar oxígeno, algo que allí en el Infierno no había, de modo que se estaban asfixiando, en el pecho habían comenzado a latir sus corazones, algo de lo que prácticamente cualquier demonio carece, haciendo que el primer latido, fuera el más agónico de todos, podrían haber definido el dolor como estar sufriendo un infarto.

La luz de la gran puerta de hierro, comenzó a tirar de ellos y ninguno fue capaz de resistirse a pesar de que Sugar se sujetó de la misma para evitar se absorbido , viendo la sonrisa de su padre, diciéndole adiós con un una mano cuando finalmente la energía de aquella luz lo engulló sumiéndole en una oscuridad completa.







"Ahora sois hombres,no olvidéis que como tal,podéis morir si no tenéis cuidado...
Onew, Jonghyun, Key, Minho, Taemin...
Abandonáis el infierno para pasar a un mundo finito y pulsional.
Buena suerte chicos.

La vais a necesitar"